Hasta el siglo diecinueve se creía que la Biblia era el documento histórico más antiguo del mundo. Incluso para los que ponían en duda su inspiración, la Biblia era la única fuente histórica para conocer lo que había sucedido antes de que los historiadores griegos entraran en la escena. Pero la Biblia ya no está sola. Distintos hallazgos arqueológicos iluminan su historicidad.
Petra, la descendencia de Esaú La capital del reino nabateo, llamada también "la rosa del desierto", causa una tremenda impresión en todo el que la visita. Conozca su origen y relación con la Biblia.
Monedas Se ha encontrado un gran número de monedas que muestran a varios personajes históricos mencionados en la Biblia. Estos son solo algunos ejemplos.
Masada, símbolo de la resistencia judía zelote contra Roma, fue primero asediada y finalmente destruída en el año 73 de nuestra Era por los ejércitos romanos.
En 1947 y en las proximidades del Mar Muerto, un joven beduino dio con una cueva llena de vasijas de barro. Dentro encontró uno de los más interesantes hallazgos del siglo XX: los Rollos del Mar Muerto.
En 1880 se descubrió una inscripción en el lugar del estanque de Siloam describiendo de qué modo dos equipos de judíos cavaron un túnel; un equipo en dirección al otro para finalmente encontrarse al final, cuando terminaran la construcción del túnel. El descubrimiento se conoce como la Inscripción de Siloam.
Manuscritos muy cuidados de los evangelios datan ya de los siglos III y IV. Y recientemente se han descubierto, sobre todo en el desierto de Egipto, papiros mucho más antiguos: el fragmento más antiguo del Evangelio de Juan, el último de los cuatro evangelistas, cuyo original se conserva en la biblioteca John Ryland de Manchester, data de principios del siglo II y no difiere en absoluto de nuestro texto griego impreso.
"El documento data del décimo año de Nabucodonosor II (595 a.C.), y nombra a un oficial babilónico, Nebo-Sarsekim, quien se encontraba presente en el sitio de Jerusalén en 587 a.C. con Nabucodonosor mismo, según muestra el capítulo 39 del libro de Jeremías. La tablilla confirma así la existencia histórica de esa figura bíblica."