José Luis López Aranguren:
ética abierta a la religión

"Me sigo considerando intelectualmente religioso y religiosamente intelectual, pues para mí, personalmente, la ética sigue abierta a la religión, es decir, la religión me sigue pareciendo relevante para la ética... Creo no haber perdido totalmente la sensibilidad para el 'misterio,' y hay capítulos de la ética que no sabría como abordar si de algún modo no lo hago desde la religión." -J.L.L. Aranguren


J.L.L. Aranguren Fue uno de los intelectuales que más influyeron en la sociedad española. Nacido en Ávila en 1909, se licenció en Derecho y Filosofía. En 1955 obtuvo la cátedra de Ética en la Universidad de Madrid de la que fue desposeído en 1965 por el régimen de Franco. La relación entre ética y religión fue una de las cuestiones por las que más se preocupó.

En 1952, publica el libro Catolicismo y protestantismo como formas de existencia. Fue el primer libro escrito en España por un intelectual católico con el ánimo, no de refutar, sino de comprender el protestantismo. En él se efectúa un estudio de los grandes grupos protestantes (luteranismo, calvinismo y anglicanismo) y el catolicismo, y su relación con la ética. Con relación al luteranismo, como éste preconiza la salvación solo por fe, Aranguren indica que éste vacía de contenido a la moral y que es un error defender una ética solo terrenal y no religiosa. El hombre puede renovarse moralmente; la fe necesita de las obras, la actitud religiosa necesita de la actitud ética. Sin eso la justificación divina no es posible. Como complemento a esta temática, en 1954 publica El protestantismo y la moral, estudio de la moral protestante y su influencia en el pensamiento actual. Y el libro Catolicismo día a día representa en España la primera autocrítica del catolicismo.

Aranguren rechaza la idea de que ética y religión se excluyan mutuamente sino que interesa que una y otra se complementen. El hombre, para no perderse en la impotencia moral necesita de la Revelación. El contenido de la moral, para que sea universalmente válido, tiene que estar sustentado por Dios. "El fundamento," dice Aranguren, "la razón de ser de la moral es la esperanza, la fe como 'fiducia', y esperanza es esa puesta en camino, esa búsqueda." El hombre es constitutivamente moral pero también constitutivamente religioso y ambos conceptos se complementan. Como indica Enrique Bonete Perales, en su libro Aranguren: la ética entre la religión y la política (págs.103-104, 106):

"La ética está abierta a la religión porque el sujeto, el agente, el hombre tiene unas estructuras antropológicas que lo remiten, aún sin él pretenderlo, al más allá, a la dimensión religiosa.
Desde la antropología, nos podemos percatar de que la actitud ética es insuficiente, que el hombre para vivir 'ajustado' a la realidad, para vivir moralmente unas situaciones y dimensiones que le son propias, necesita de unas actitudes que son más religiosas que morales, y que le llevan justamente a encontrar sentido y plenitud a unas vivencias que, con la actitud ética solamente, le conducirán al fracaso y al absurdo. Y también la actitud ética podrá ser completada por la actitud religiosa si se acepta el contenido religioso de la moral. El hombre, si vive solo en la actitud ética, como ésta es en última instancia formal, queda sin conocimiento del contenido moral. La actitud ética necesita un contenido y ese, según Aranguren, se lo da la religión, contenido que se conocerá y se vivirá desde la actitud religiosa."
Por eso el mismo Aranguren escribió que "hay capítulos de la ética que no sabría como abordar si de algún modo no lo hago desde la religión." Uno de ellos es, por ejemplo, el de la solidaridad. La considera 'heredera de la fraternidad cristiana' y no cree que pueda, como la justicia, descansar únicamente en un tratamiento contractual. Remite a la religión.

Aranguren se consideraba a sí mismo como un 'cristiano heterodoxo', y apreciaba más el cristianismo en su vertiente 'eclesial' que 'eclesiástica'. Consideraba que se podía ser cristiano perteneciendo a alguna estructura como sin pertenecer a ninguna, y considera que el cristianismo es demasiado grande para que pueda ser realizado en su plenitud por ninguna época o por ningún hombre. Cuando habla de su iglesia, la católica, dice que se ha convertido en un 'aparato', en una 'organización', en una especie de empresa multinacional', en la que el Espíritu está representado por administradores, la gracia y la religión están burocratizadas, la inspiración divina ha sido canalizada, los sacramentos han sido 'administrados', el carisma profético ha sido eliminado y el carisma místico se ha convertido en altamente sospechoso. Aranguren propone el diálogo en la iglesia misma, con sus representantes eclesiásticos junto al diálogo interno entre la iglesia eclesial y la iglesia eclesiástica. Va progresivamente prefiriendo lo cristiano a lo católico. Eso supone una lenta decantación por lo esencial, por lo sobrio y por un sentir religioso personal.

Sobre la vertiente religiosa de Aranguren, Alain Guy, escribe:

"La espina dorsal de su vida es la preocupación evangélica por la fraternidad y la auténtica intercomunicación. Pero precisamente por apelar al cristianismo, quiere que su iglesia evacúe sus numerosas secuelas o escorias; exige que renuncie a sus compromisos temporales con los gobiernos y con la burguesía, que se desvele por comprender nuestra época y por renovarse, por volver a las fuentes y también por realizar un esfuerzo de imaginación creadora y prospectiva. Se siente ecumenista y trabaja ardientemente por el acercamiento a los protestantes y a otras confesiones. Atento a la evolución mundial de la secularización, querría que la jerarquía católica siguiera ese movimiento, tanto en lo referente a las escuelas, universidades, ritos, separación del Estado, como en las cuestiones familiares, del laicado, el psicoanálisis, la no violencia, etc. Por encima de todo, reclama la promoción de la libertad en servicio de la persona." -Historia de la filosofía española, Capítulo VII, Anthropos, Barcelona, 1985.
Como escribe también el profesor Manuel Fraijó, en su libro A vueltas con la religión (Verbo Divino, 1998, pág. 389): "Decía Antonio Machado, sobre quien Aranguren escribió páginas muy bellas, que el principal talante ético es el de la 'bondad.' Tal vez resida ahí el secreto de Aranguren. Fue su bondad, sencillez y cercanía lo que avaló su magisterio ético y espiritual."

Esteban López
Enero 2006

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