Argumentación
y manipulación
Hemos
rechazado lo que se hace a escondidas y lo que es vergonzoso; no andamos con
astucia ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, decimos solamente la
verdad, y así nos recomendamos a la conciencia de todos delante de Dios.
—2
Corintios 4:2, Versión Popular
Aún teniendo en cuenta la evidencia presentada, creo que sería un error
pensar que cada uno de los Testigos de Jehová cree lo que cree, o hace lo que
hace, debido enteramente a un sentido consciente o inconsciente de intimidación
por parte de alguna autoridad. También sería erróneo pensar que todos los
Testigos acatan los programas de reuniones y de actividad de la organización, y
que se adaptan a sus normas y reglas de conducta, únicamente por la
preocupación de la presión de sus compañeros o por la amenaza de sanciones.
Realmente,
cualquier sentido consciente de intimidación surge en primera instancia
cuando uno empieza a formular preguntas. Los hombres en posiciones de autoridad
no se sienten amenazados por las personas que se quejan, sino por aquellos que
empiezan a preguntar por qué. Así mientras la intimidación intelectual es
claramente un elemento poderoso, no es necesariamente el factor controlador
para cada individuo. Me satisface el hecho que un grupo numeroso de hombres y
mujeres están donde están simplemente porque creen que es “la verdad”. Creo que
este fue el elemento clave para que yo pasara toda mi vida adulta como
representante de tiempo completo de la organización de los Testigos. Hice lo
que hice, y lo hice de todo corazón, porque creí que tenía la verdad, la verdad
de Dios, y estoy seguro que lo mismo se puede afirmar de muchos otros.
Teniendo
en cuenta que dentro de la organización hay personas inteligentes, de
pensamiento lúcido, ¿cómo es que no se formulan más preguntas? Sin lugar a
dudas el elemento de la intimidación tiene algún efecto, y definitivamente
existe hoy un clima de temor a expresar dudas. Pero aunque no se expresan verbalmente,
¿por qué no hay más personas que se formulen preguntas en su interior,
en sus propios corazones y mentes? En vista de la evidencia disponible, puede
parecer difícil de creer que las personas estén dispuestas a aceptar como
“verdades reveladas” las enseñanzas de una organización con un historial de
fiabilidad tan manchado. Aunque es verdad que como Testigos hemos sido
entrenados para disciplinarnos a aceptar sin dudar, pienso que esto por sí solo
no habría sido suficiente para que año tras año hubiéramos seguido un derrotero
de aceptación casi total.
No me
considero una persona particularmente crédula. Aunque mis padres pertenecieron
a esta fe, yo no seguí obedientemente su senda. En realidad al alcanzar la
adolescencia llegué al punto de dejar completamente la asistencia a las
reuniones. Luego en 1938, cuando tenía 16 años, mi padre habló conmigo
seriamente sobre mi falta de espiritualidad, mi derrotero de vida sin religión,
y me preguntó ‘¿por qué creía yo que Jehová me salvaría de la destrucción en
Armagedón, cuando yo hacía menos que mis vecinos que asistían a la iglesia?’
Aunque reconozco que el pensamiento de afrontar una posible destrucción divina
por no estar “completamente en la verdad” tuvo un efecto motivador, también sé
que ésta no fue ni la única ni la mayor motivación. (Probablemente estaba más
abatido por el hecho de que mi padre me considerara indigno del favor de Dios y
de la vida, que por el pensamiento de afrontar destrucción futura). Dicho de
manera simple, tras reanudar la asistencia a las reuniones, me convencí de que
lo que estaba aprendiendo en las publicaciones era la verdad. Debo admitir que
la asociación con la congregación llenó cierto vacío que existía en mi vida, y
la actividad en la que me comprometí le dio un sentido de orientación a mi
vida. Estos aspectos, sin lugar a dudas, ejercieron influencia. Sin embargo el hecho
es que creí en ello. La forma en que se presentaba el material, la
argumentación que se utilizaba, me llevaron a creer que yo estaba “aprendiendo
la verdad”.[1] Hoy me pregunto: “¿Cómo? ¿Por
qué?”. Tengo claro que la argumentación era y es seriamente defectuosa. No
tengo ningún sentimiento de mérito por discernir esto ahora. La evidencia
estuvo ahí todo el tiempo. Así que no existe motivo de orgullo cuando considero
que tardé casi cuarenta años de mi vida en darme cuenta del error. Sin duda, el
efecto es más de humillación que de exaltación. Otros vieron muchos de esos
defectos bastante antes que yo, simplemente a través de su estudio de las
Escrituras.[2] Ellos no tuvieron el beneficio
de nueve años de experiencia en el consejo interno de la organización, como yo
lo tuve. ¿Cómo, pues, pude estar tan convencido por tanto tiempo? Y ¿cómo
pueden estar convencidas de modo similar millones de otras personas, muchas de
las cuales son claramente razonables e inteligentes?
A menos
que seamos considerablemente más crédulos de lo que creo que es el caso, parece
evidente que la argumentación empleada es el producto de una habilidad
considerable—una habilidad para presentar los puntos de vista con una
apariencia plausible, razonable. Unido a esto, y tal vez como la clave de todo
el asunto, ha existido el deseo de creer, el querer creer.
Es
normal que la gente desee certeza y el sentido de seguridad que la certeza trae
consigo. La organización Watch Tower ofrece esto, debido a que todo lo que dice
lo presenta como la explicación correcta de la palabra de Dios, la única y
verdadera explicación, sin equivocación alguna. Es normal que la gente
desee que exista alguna fuente que pueda responder a todas sus preguntas acerca
de Dios, sus propósitos, la vida humana y el destino. La organización ofrece
hacer esto también, y hacerlo con confianza. Es normal el deseo de conocer
específicamente qué debe hacer uno para lograr la aprobación de Dios, y cómo
y cuándo hacer lo que Él quiere. La organización ofrece un programa de
actividad claramente delineado con reglas de conducta definidas, y con la
seguridad de que cualquiera que se someta leal y obedientemente a ellas será
espiritualmente fuerte, gozoso y ganará las bendiciones de Dios. Hace todo esto
dándole una apariencia intelectual, opuesta al emocionalismo que se encuentra
en muchas iglesias y en los movimientos religiosos renovados.
La
creencia de que se “está en la verdad”, de que se es parte de la única
organización en la tierra con la que Dios tiene trato, de un pueblo con destino
divino, de la única gente en la tierra que realmente entiende la Biblia, les da
a muchos el sentido de seguridad que buscan. Este era el sentimiento que yo
tenía, y que me motivó a entregarme sin dudas al servicio de toda alma bajo la
dirección de los líderes Testigos. Yo era parte activa de una organización en
crecimiento, y equiparé la expansión de la organización a la divulgación de la
verdad, la verdad dadora de vida. El trabajar por la expansión de la
organización era participar en la batalla contra el error, con el poder
conquistador de la verdad que lleva liberación a los que están cautivos de la
falsedad religiosa.
Es una
experiencia abatidora el darse cuenta después de tanto tiempo de que éste no es
el caso, cuando se encuentra uno a sí mismo afrontando la séptima década de su
vida. Aún así, muchos han llegado a darse cuenta de ello más tarde en la vida.
En marzo de 1982, después de la publicación del artículo en la revista Time,
me llegó una carta de un Testigo, dirigida a Peter Gregerson, en cuya propiedad
yo estaba viviendo. En ella se incluyeron los siguientes comentarios:
Le escribo a usted con la
esperanza de que esta comunicación le llegue al hermano Raymond Franz. Quedé
profundamente conmovido después de leer el artículo en Time, y la carta de
aprecio que envió con posterioridad, lo que me llevó a pensar que tenemos algo
en común.[3]
Me
bauticé en 1917 y estuve presente en Cedar Point en 1919 y 1922, y después de
esto estaba predicando “Millones que ahora viven no morirán jamás” por todo
Ohio. Soy consciente del hecho de que todos nosotros hemos adquirido a lo largo
de los años cierta clase de temor a cuestionar a la Sociedad Watch Tower.
Últimamente se ha vuelto imposible considerar un texto bíblico en el estudio de
La Atalaya y expresar una opinión, sin sentir que uno pueda ser echado
de la sinagoga como apóstata.
La
persona que escribió, John Knight, tenía 93 años. Su asociación con la
Organización Watch Tower abarcó un período de más de 75 años. Tal como escribió
después, cuando veía inconsistencias, su primera reacción era culparse a sí
mismo, preguntándose si simplemente se había convertido en un “buscador de
errores”. Se sintió perturbado por algo que también me perturbó a mí: el
dogmatismo que se encontraba en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower.
Él escribió:
Como
los bereanos, debemos investigar en las Escrituras para ver si las cosas que
nos enseñan son así. Esto me ha perturbado constantemente, al ver que a través
de los años la posición de la organización Watch Tower ha sido totalitaria.
Odio utilizar la palabra infalible, pero esta es la opinión que muchos de los
amigos tienen, y ciertamente es la posición en la que yo me encuentro, obligado
a obedecer los mandatos de la sociedad. Llegó el momento difícil en el que no
pude encontrar apoyo bíblico para ciertas posiciones asumidas por la Sociedad
Watch Tower.
Los
comentarios de John Knight son típicos y similares a los recibidos de varios
países—Inglaterra, Suecia, Bélgica, Alemania, España, Brasil, Nigeria, Nueva Zelanda,
entre otros—muchos de los que escribieron tenían antecedentes de veinte,
treinta, cuarenta y más años como Testigos. Es de destacar el hecho de que
ellos habían llegado a las mismas conclusiones de manera privada, sin conocer
que otros se sentían del mismo modo.[4]
Habida
cuenta de que la verdad está unida inseparablemente a la libertad, parece
crucial que tomemos la determinación de analizar lo que se nos dice, lo que
leemos u oímos, y que sopesemos cuidadosamente la veracidad de las afirmaciones
y la validez de la argumentación o razonamiento utilizado. Si no, puede ser que
nos libremos de ciertas cadenas de error solo para vernos sujetados a nuevas
cadenas de error. El reconocer los métodos característicos de la argumentación
engañosa puede ayudarnos a proteger nuestra libertad de mente, corazón y
conciencia.
Hermanos,
no penséis como niños. Sed como niños en cuanto a lo malo, pero como adultos en
vuestro modo de pensar. —1 Corintios 14:20, Versión Popular
Para que no seamos ya niños, llevados
a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la
malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error.
—Efesios 4:14, Biblia de
Jerusalén
Existen métodos de argumentación honestos y deshonestos, basados en
principios o sin principio alguno, genuinos y artificiales. Ya hemos
considerado algunos de ellos, incluyendo la afirmación de meras aseveraciones,
presentaciones de sólo un aspecto (en donde se suprime o ignora las evidencias
en contra), la ridiculización de aquellos que sostienen la posición contraria,
la “pontificación” con base en la asunción de sabiduría divina o autoridad
superior. Estos son algunos de los métodos inválidos utilizados. Otros
incluyen:
·
Representación falsa de los argumentos en contra, como en la
utilización de un “hombre de paja” en lugar del asunto real a considerar.
·
Utilización del “razonamiento circular”, en donde una premisa no
demostrada se utiliza como punto inicial de un argumento que se construye sobre
la base de esa premisa en lugar de sobre un hecho establecido.
·
Falsa analogía, en donde existen similitudes pero no de la clase que
se requiere para demostrar el argumento sostenido.
·
Creación de un “falso dilema” que hace aparecer como si sólo
existieran dos opciones, la que se argumenta, y otra que generalmente es
indeseable—cuando de hecho, existen varias opciones, varias alternativas.
·
Realizar una “maniobra de distracción”, esto es introducir cierto
punto que no es relevante para la discusión, y que sólo sirve para desviar la
atención del lector de la debilidad existente en el argumento.
·
Argumento ad hominem (es decir “al hombre”), que consiste en un
ataque a la persona que argumenta en contra, en lugar que al argumento
contrario.
·
Provincialismo, esto es, apelar a la tendencia de identificar
cercanamente con la creencia, el pensamiento—hasta los prejuicios, sesgos o
ignorancia—de un grupo particular, y de ver las cosas mayormente desde el punto
de vista de los que forman el grupo frente a los que están fuera de él.[5]
·
Mala utilización del razonamiento deductivo, tanto por tomar un
principio amplio y llegar a conclusiones no probadas o no garantizadas, como
viceversa, utilizar hechos incidentales y apoyarse en ellos para establecer un
principio amplio, que no necesariamente sigue una “generalización” precipitada.
Este
tipo de argumentos con frecuencia se solapan, y el realizar “una maniobra de
distracción” puede incluir la apelación al “provincialismo” o consistir en un
ataque ad hominem. Pero a pesar de su utilización, el uso de estas diferentes
formas de razonamiento, puede con frecuencia, producir material que parece muy
plausible, en algunos casos, hasta impresionante. Y, sin embargo, es falso. La
argumentación intrincada, tortuosa, puede dejar al lector perplejo, y éste
puede llegar a pensar que el escritor es mucho más inteligente que él, y que el
material que encuentra confuso es, de hecho, “muy profundo”. La perplejidad se
traduce en erudición, y es entonces cuando lo que en realidad es superficial
adopta una apariencia de profundidad.
Fue
particularmente como resultado de las discusiones del Cuerpo Gobernante que
llegué a darme cuenta de lo extendida que estaba la utilización de estos
métodos de argumentación falsa, y cuán frecuentemente aparecían en las
publicaciones de la organización. No es que la argumentación sólida esté
completamente ausente, ya que este no es el caso. Pero en puntos cruciales—las
creencias que se fijan en las mentes de muchas personas—creo que existe
evidencia clara de que las publicaciones de la Sociedad Watch Tower han
utilizado argumentación artificial, y con frecuencia engañosa, argumentación
que manipula la mente del lector. Puede que esto no ocurra como consecuencia de
una decisión consciente de los escritores. En muchos casos, nace tal vez, del
entendimiento en el subconsciente de que la evidencia no es tan fuerte como uno
desea que sea, de que los contra-argumentos son fuertes. El escritor no sólo
trata de convencer a sus lectores; también, quizás sin darse cuenta, está
tratando de convencerse a sí mismo. El deseo de ser “leal” a una postura o
enseñanza particular puede causar en la mente un razonamiento que no es
adecuado para sostener la posición argumentada. La creencia de que uno está
apoyando a la única organización verdadera de Dios puede ayudar a suprimir o
acallar el sentido de desconcierto que experimentaría normalmente, y puede
convencerlo de que el argumento es válido. Lamentablemente, sin embargo, es
difícil creer que toda la argumentación defectuosa proviene de una
motivación subconsciente; en algunas instancias, por lo menos, parece un caso
deliberado de deshonestidad intelectual.
Podría
escribirse un libro entero con ejemplos de argumentaciones falaces de los tipos
indicados arriba, tomadas de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. A
continuación se considera un pequeño número.
Recordemos que en la revista ¡Despertad! de 8 de febrero de
1979 apareció un artículo sobre propaganda que dijo:
La
tiranía de la autoridad, el ridículo, los insultos contra el oponente, la
difamación, la calumnia, la sátira o crítica personal... todas estas tácticas
se utilizan con el fin de abrumar la mente de uno y tomarla por asalto...
recurren a hacer aserciones y se mofan de todo el que se atreve a
disputarlas... No prueban ni sus aserciones ni sus difamaciones, pero por medio
de la tiranía de la autoridad expresan sentenciosamente sus opiniones, aplastan
las objeciones e intimidan a los opositores.
Tales
métodos son condenados cuando los practican los propagandistas políticos y los
evolucionistas, sin embargo las mismas tácticas se utilizan para tratar a quien
se atreva a cuestionar a la organización. Teniendo en cuenta que muchos de los
que conscientemente han concluido que no pueden dar su apoyo a las enseñanzas
de la congregación han sido personas ejemplares, con frecuencia miembros muy
activos en el servicio congregacional, debe aportar alguna razón para
justificar el severo proceso de la expulsión. Esto se logra vilipendiándolos,
tanto a ellos como a sus motivos, denunciándolos como “apóstatas”, simplemente
porque se sienten obligados a dar un respeto mayor a la palabra de Dios que a
la de una organización. Su motivación se presenta siempre como egoísta,
presuntuosa, egocéntrica, nacida de un espíritu de rebelión, irrespetuosa y
falta de aprecio hacia Dios y Cristo. Sería difícil imaginar un ejercicio más
claro de la tiranía de la autoridad, que la que se ejemplifica en las
siguientes citas. Y sólo representan una fracción de la totalidad.
En una
discusión sobre el sectarismo, la publicación de 1988 Apocalipsis... ¡se
acerca su magnífica culminación!, páginas 44 y 45, dice:
Desde sus primeros tiempos, la
congregación cristiana ha tenido que enfrentarse a apóstatas orgullosos
que por habla melosa, engañosa, “causan divisiones y ocasiones de tropiezo
contrario a la enseñanza” provista mediante el conducto de Jehová. (Romanos
16:17, 18.) El apóstol Pablo advirtió acerca de esta amenaza en casi todas sus
cartas. En nuestros tiempos, cuando Jesús ha hecho que la congregación
verdadera haya vuelto a su pureza y unidad cristiana, sigue existiendo el
peligro del sectarismo. Por eso, personas que se hayan inclinado a seguir a un
grupo que se haya apartado y así haya formado una secta deben escuchar las
siguientes palabras de Jesús: “Por lo tanto, arrepiéntete.
Si no lo haces, voy a ti pronto,
y guerrearé contra ellos con la espada
larga de mi boca”. (Revelación 2:16.)
¿Cómo
empieza el sectarismo? Puede ser que alguien que se considera a sí mismo
maestro empiece a sembrar dudas, disputando alguna verdad bíblica (como el
que estemos en los últimos días), y así un grupito se aparta de la
congregación y sigue a esa persona. (2 Timoteo 3:1; 2 Pedro 3:3, 4.) O quizás alguien
critique la manera como Jehová hace que se efectúe su obra y apele al espíritu
de ahorrarse esfuerzos, al alegar que no es ni bíblico ni necesario llevar
el mensaje del Reino de casa en casa. El participar en ese servicio según el
ejemplo de Jesús y sus apóstoles mantendría humildes a estas personas; pero
prefieren separarse buscando una vida fácil, quizás solamente leyendo la
Biblia de vez en cuando como grupo particular. (Mateo 10:7, 11-13; Hechos 5:42;
20:20, 21.) Estas personas forjan sus propias ideas acerca de la
Conmemoración de la muerte de Jesús, el mandato bíblico de abstenerse de
sangre, la celebración de días festivos y el uso de tabaco. Además, desprecian
el nombre de Jehová; muy pronto vuelven a caer en los caminos de
permisividad de Babilonia la Grande. Peor aún, Satanás impulsa a algunos
a volverse contra los que antes eran sus hermanos y a “golpear a sus
coesclavos”. (Mateo 24:49; Hechos 15:29; Revelación 17:5.)
El
material no presenta evidencia alguna, pero concentra todo su esfuerzo en
efectuar ataques ad hominem. Cualquiera que no esté de acuerdo con el
liderazgo de la organización es calificado como “apóstata orgulloso”. A su
desacuerdo con ciertas interpretaciones y políticas de la Sociedad Watch Tower
se le pone la etiqueta de “criticar la manera como Jehová hace que se efectúe
su obra”, cuando realmente el asunto es si existe prueba de que es Jehová el
que hace que la organización actúe como lo hace en diferentes áreas. El
escritor o ignora o falsifica la postura verdadera de aquéllos a quién ataca.
Los presenta como “quienes disputan la verdad bíblica de que estamos en los
últimos días”. Ninguna de las personas que yo conozco, y que han abandonado la
organización Watch Tower niega que estemos en los últimos días. Lo que no creen
es que 1914 marque el inicio de los últimos días. De ese modo, el
escritor acude a la utilización de verdades a medias. El escritor nunca
documenta con evidencia ninguna de sus acusaciones, simplemente las afirma;
nunca aporta citas del lado opuesto, deja a sus lectores en la oscuridad total
en lo que tiene que ver con las razones verdaderas que existen para la actitud
de éstos. Cualquier preocupación real por la verdad se descuenta como
inexistente, se les imputa de manera arbitraria sus motivos y se les describe
como personas despreciables que apelan a un “espíritu de ahorrarse esfuerzos”,
que “prefieren separarse buscando una vida fácil”, que “forjan sus propias
ideas acerca de la Conmemoración de la muerte de Jesús “ y otros asuntos, que
“desprecian el nombre de Jehová” y que con prontitud “vuelven a caer en los
caminos de permisividad de Babilonia la Grande”, o lo que es peor, que “Satanás
impulsa a algunos a volverse contra los que antes eran sus hermanos y a
‘golpear a sus coesclavos’”. Por lo tanto, la exhortación continúa:
Cualquiera
a quien la influencia de apóstatas le hace vacilar debería apresurarse a
escuchar la exhortación de Jesús al arrepentimiento. ¡La propaganda de la
apostasía tiene que ser rechazada como veneno, pues eso es! Su base es la
envidia y el odio, en contraste con las verdades justas, castas y amables que
Jesús da como alimento a su congregación.
Considere
algo escrito hace casi 90 años, hacia el cambio de siglo. El escritor en
Inglaterra describe lo que hará un sistema religioso cuando se rechazan sus
credenciales, particularmente si tal rechazo proviene de alguien que está muy
familiarizado con ellas, o de una persona célebre del sistema. Él escribe:
. . la política eclesiástica es la de ocultar una
secesión, si es posible, y cuando se hace pública, representarla como deshonesta
e inmoral. Mi propia posición no sería admitida como de buena fe. La mayoría de
mis colegas parecen pensar que se me ha quitado una “luz” por una razón
inescrutable, mientras que otros han hecho circular varias hipótesis de
explicación, tales como el orgullo, la embriaguez de honores prematuros, etc.
. . . la secesión significa
adiós al pasado—adiós a cualquier honor, cualquier estima y afecto que hubiera
sido ganado por una vida industriosa y de mérito. El decreto . . . continúa
contra el “apóstata”. Es excomulgado—maldito en esta vida y en la
siguiente—condenado al ostracismo social, si no calumniado. Los muchos, la gran
muchedumbre de admiradores, escucha todo cuento ocioso que se incuba contra él;
los pocos, cuyos instintos humanos y morales son demasiado profundos para ser
pervertidos de ese modo, sólo pueden ofrecer una simpatía distante y furtiva.
Se le obliga a reanudar su vida, social y financieramente, en la mitad de su
vida; tal vez quede sin hogar, sin amigos y sin recursos.
. . .
para mantener el crédito de la iglesia y la confusión de sus enemigos el
secesionista debe ser colocado en una posición lo más desfavorable que sea
posible.
El
escritor no era Testigo de Jehová, aunque sus palabras podrían fácilmente
provenir de uno de ellos. En este caso, el escritor era el mismo Reverendo
Padre Antonio de la orden de los franciscanos (en la que había pasado doce
años).[6] Pero lo que escribió en 1903
representa un sobresaliente paralelo de lo que les ha sucedido a personas
dentro del movimiento de la Sociedad Watch Tower en décadas recientes. Al
leerlo no puedo dejar de pensar en cómo todo lo dicho coincide perfectamente
con la experiencia de Edward Dunlap y de otros que conozco, en su relación con
la organización Watch Tower. La tendencia hacia la moderación y la mayor
tolerancia en la Iglesia católica parece unida a la tendencia opuesta dentro de
la organización Watch Tower, que ha denunciado de manera consistente (o tal vez
uno debería decir de manera inconsistente) el autoritarismo de la jerarquía
católica.
La falacia del provincialismo se hace particularmente evidente
al señalarse la organización a sí misma como la figura central de varias
profecías bíblicas. Como sólo un ejemplo, la referencia constante de las
publicaciones de la Sociedad Watch Tower a acontecimientos de los años 1919 y
1922 (el tiempo en que estaba en pleno apogeo la erróneamente fundamentada
“Campaña de los millones” y su enfoque en el año 1925) demuestra cómo—por medio
de desarrollar cuidadosamente ciertos aspectos e incidentes mientras se ignoran
otros—acontecimientos de naturaleza trivial que ocurrieron en cierto tiempo del
pasado pueden ser magnificados para que aparezcan con significado monumental,
de importancia que sacude al mundo.
El
libro de Apocalipsis (capítulos 8 y 9) señala el toque de las siete trompetas
por parte de los ángeles de Dios, acompañado de efectos destructivos
dramáticos, y después (capítulos 15 y 16) encontramos una visión de siete
plagas y siete tazones de la ira de Dios que deben ser derramados sobre la
tierra. Los efectos inesperados de todo esto se presentan como capaces de
sacudir la tierra. De acuerdo con las publicaciones de la Sociedad Watch Tower,
estas visiones se han cumplido virtualmente. ¿Cómo? De modo más notable por
siete resoluciones presentadas en siete asambleas de seguidores de la Sociedad
Watch Tower durante los años 1922 a 1928.[7] Sin embargo, hoy ninguno de
estos pronunciamientos y acontecimientos organizacionales de los años veinte
son conocidos por la vasta mayoría de Testigos de Jehová, mucho menos por
cualquier persona del resto del mundo. Dudo seriamente que algún miembro del
Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová (aparte del autor de los dos libros
que divulgan esta interpretación, Fred Franz), fuese capaz de explicar con
algún detalle el derramamiento de estos tazones y plagas y sus supuestos
cumplimientos individuales. Si alguien les preguntase sobre el cumplimiento,
solo podrían contestar leyendo directamente de la publicación de la Sociedad
Watch Tower que difundió la pretendida interpretación.
Las
profecías del libro de Daniel reciben una aplicación similar. Daniel 8:13, 14
habla de “la transgresión que causa desolación” que afecta al “lugar santo”, o
santuario de Dios, y pasa a decir:
Hasta
dos mil trescientas tardes [y] mañanas; y [el] lugar santo ciertamente será
llevado a su condición correcta.
El
libro Hágase tu voluntad en la tierra (páginas 223-233) afirma que este
período comenzó el 25 de mayo de 1926 y terminó el 15 de octubre de 1932. ¿Qué
sucedió en esas fechas? La primera, en 1926, marcó el comienzo de una asamblea
de la Sociedad Watch Tower en Londres, Inglaterra, en la que se adoptó una
resolución condenando a la Liga de Naciones. Solamente un periódico, el Daily
News de Londres, dio alguna cobertura al suceso. El libro dice (página 227)
que los demás “periódicos de Londres encubrieron las nuevas más grandes, las
más importantes de todos los tiempos”. De este modo, el escritor del libro se
las arregla para convertir una simple falta de interés, en algo que representa
un aire de conspiración. La fecha final, 15 de octubre de 1932, está validada
supuestamente por el hecho de que un ejemplar de la revista La Atalaya
publicado en esa fecha dictaminó la eliminación de los “ancianos elegidos
democráticamente” en las congregaciones. (Realmente, esto resultó no sólo en el
fin de las elecciones democráticas de los ancianos en las congregaciones, sino
también en la eliminación completa de los cuerpos de ancianos, que
fueron restaurados sólo 40 años después, en los años setenta; esta eliminación
de los cuerpos de ancianos abrió el camino para la centralización de toda la
actividad administrativa en la central de Brooklyn).[8]
La
aplicación de profecías bíblicas a sucesos que en muchos casos son
insignificantes manifiesta en verdad una imaginación vívida, pero no discreción
o adherencia fiel a las Escrituras. Es un claro ejemplo de la falacia del provincialismo.
Que esto es así lo demuestra el hecho de que más tarde se hayan rechazado
tantos de estos supuestos cumplimientos proféticos.
Como un solo ejemplo de razonamiento circular, considere lo que se ha
hecho en el libro El reino de mil años de Dios se ha acercado, que hace
algunos años se programó para que se estudiara por segunda vez por parte de los
Testigos de Jehová. En él, la parábola de Jesús de los “talentos” fue reescrita
para acomodarla a las enseñanzas de la Sociedad Watch Tower.[9] La parábola, tal como Jesús la
dio puede ser resumida de la siguiente forma:
Un hombre a punto de viajar al
extranjero, reúne a sus esclavos y les encomienda sus pertenencias, dándole a
uno cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno.
Los primeros dos utilizan los
talentos para obtener ganancias para su amo, el tercero no lo hace.
Después
de un largo tiempo, el amo regresa y ajusta cuentas con ellos, recompensando a
los dos que obtuvieron ganancias, y castigando al que no lo hizo.
El
libro arriba mencionado, presenta lo que resulta ser una versión reescrita
de esta parábola, una que añade aspectos para ajustarla a la historia y a las
enseñanzas de la organización. Ésta sería la forma en que la parábola de Jesús
se leería de acuerdo con las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, con los
puntos alterados en letra cursiva:
Un hombre a punto de viajar al
extranjero, reúne a sus esclavos y les encomienda sus pertenencias, dándole a
uno cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno.
Los primeros dos utilizan los
talentos para obtener ganancias para su amo, el tercero no lo hace.
Después
de un largo tiempo, el amo regresa. Va a ajustar cuentas con sus esclavos,
pero antes de que pueda hacerlo, su enemigo llega y los ataca. El enemigo toma
a los que han generado ganancias, les quita su dinero y se los lleva en
cautiverio. Cuando regresan del cautiverio, le dicen a su amo que los
rendimientos ganados les fueron quitados. Él les contesta que entiende lo
sucedido y les concede una prórroga de tiempo para que puedan obtener
ganancias.
Si
parece difícil de creer que una organización “ajustase” realmente las
Escrituras a tal grado con el fin de adaptarlas a la interpretación
organizacional, considere las afirmaciones tal y como aparecen en el libro
citado, en las páginas 231 y 232. Primero se describe el supuesto período de
cautiverio de los Testigos en 1918-1919. El libro altera la descripción para
hacer que se parezca más a un depravado ataque “facineroso” que a una simple
condena a trabajos forzados. Sin explicar por qué se ofrece una versión
diferente, el libro se refiere a la primavera de 1919 (el tiempo de la
“liberación” de Babilonia según otras publicaciones de la Sociedad Watch Tower)
y dice:
Aparentemente,
a estos “esclavos” del Justo y Propio Gobernante de este globo terrestre se les
había quitado todo. Parecía que los “talentos” que él les había encargado
habían sido eliminados o borrados por completo. Sus enemigos se regocijaron por
haber echado a aquellos “esclavos” del servicio de su Amo celestial para todo
tiempo en el futuro, puesto que parecía que se había puesto en tela de juicio
el que ellos pudieran comenzar de nuevo desde el principio.
En el
párrafo siguiente, el libro describe la liberación de los representantes de la
Sociedad Watch Tower de la prisión el 25 de marzo de 1919, y después plantea
una pregunta:
La
parábola de los “talentos” representó que cuando el viajero volviera del
extranjero ajustaría cuentas con ellos. Esto significaba una inspección de
ellos. Muy lógicamente, con aquel giro de los acontecimientos en la primavera
de 1919, sería el debido tiempo para que el celestial “amo de aquellos
esclavos” los inspeccionara. Pero, ¿qué cuenta podían rendir ellos con relación
a los “talentos” de él que habían sido encargados a la clase del esclavo?
En
respuesta a la pregunta, el libro afirma:
Parecía
que todo aumento que hubiesen ganado antes de la culminación de la persecución
de tiempos de guerra en 1918 había sido borrado por completo. Estaban como si
no tuvieran “talentos” figurativos en su posesión. Ahora, si fueran a mostrar
algún aumento en los “talentos” de su Amo, tendrían que producir este aumento
de sus bienes a él en el futuro. Tenía que dárseles una oportunidad nueva y
adicional de ‘negociar’ con sus preciosos “talentos.” Así fue como resultó
históricamente, debido a la consideración misericordiosa que desplegó el Amo
celestial de ellos.
Note de
qué modo se afirma que “parecía que” a los esclavos del Amo se les había
despojado, que sus “talentos” parecían haber sido borrados por completo, que
estaban “como si no tuvieran talentos” para mostrarle al amo. Una de dos: o se
les había despojado de los talentos, o no. ¿Qué había ocurrido en
realidad? Después de todo, a Jesucristo se le describe proféticamente como un
juez que “no juzgará por la mera apariencia de las cosas a sus ojos”, sino que
se atiene a la realidad de los hechos, no a lo que éstos “aparentan”.[10] Por lo tanto, si para mostrar
sus ganancias los esclavos “tendrían que producir este aumento de sus
bienes a él en el futuro” y “tenía que dárseles una oportunidad nueva y
adicional”—como dice el libro que tuvo que ocurrir—entonces lo que significa es
que el enemigo los despojó de sus ganancias en realidad, y no solo en
“apariencia”. Esta nueva oportunidad de producir aumento a su Amo se les otorga
“en el futuro”, lo que significa que rinden cuentas después de
que la inspección comienza, no durante el tiempo de la inspección, como
se establece en la parábola.
De
nuevo, el libro no clarifica la base de esta extraña explicación del
cumplimiento de la parábola, de este embrollo evidente del relato de lo que sucede
al regreso del amo, o de las razones para sostener una exposición de los
asuntos tan manifiestamente reescrita. Simplemente dice que ésta es la forma en
que era y que debe ser. No es la forma como Jesús la presentó, pero esto parece
no importar.
En realidad
lo que sucede es que el libro hace que el pasaje bíblico se amolde a ciertos
aspectos de la historia de la organización, como si la historia dominara o
fuese determinante sobre las Escrituras. Así, la liberación de prisión de los
representantes de la Sociedad Watch Tower en la primavera de 1919 se describe
como una forma de señal a Cristo Jesús, para hacerle saber que “lógicamente”
éste sería “el tiempo apropiado” para que él iniciase la inspección (aunque de
acuerdo con la enseñanza de la organización su “vuelta invisible” era ya
efectiva por más de cuatro años, desde 1914).
La
parábola bíblica de los talentos por sí misma no dice nada de que los dos
esclavos fieles perdieran (o se les robara) la ganancia que habían conseguido,
ni sobre que el amo le diera una “oportunidad nueva y adicional” a alguno de
sus esclavos. Pero la explicación que la organización hace de su historia
requiere eso. Es necesario, si la organización pretende armonizar sus
enseñanzas e interpretaciones de otros puntos. Así, se dice que éste ha
“debido” ser el caso, ya que “así fue como resultó históricamente”. Este es un
ejemplo gráfico del uso de “razonamiento circular”.
La
organización, entonces, no solo determina cómo debe aplicarse el pasaje bíblico
(haciéndolo con base en sus propias experiencias), sino que es capaz de
transformarlo, embrollando el relato. Cuando me di cuenta de que esto es lo que
se había hecho, no sólo en este caso sino en otros, no pude creer que Dios se
propusiera que un hombre, o grupo de hombres tuviera el derecho de manipular su
Palabra de modo tan arbitrario, y de hecho, jugar con ella como si fuese un
juguete personal.
De
manera similar, no puedo encontrar justificación para la forma como se colorea
la historia de la organización para amoldarla a alguna explicación particular
dada en ese momento. Cuando se afirma la existencia de un paralelo entre la
situación de la organización entre 1918 y 1919 e Israel bajo el cautiverio de
Babilonia, sus miembros se describen como “impuros”, “culpables de transgresión”,
“vendidos a las prácticas inicuas”. Cuando se pasa a describir a los mismos con
relación a la parábola del “esclavo fiel y discreto”, se pinta una escena
diferente, tal como se nota en La Atalaya de 1 de diciembre de 1960
(página 725):
Ahora
que el Reino esperado por largo tiempo había llegado a ser una realidad
establecida en el cielo, seguramente sus crecientes intereses en la tierra
después de 1919 no se dejarían en las manos de una organización principiante de
bebés espirituales. Y en realidad no se dejaron a bebés. Fue al “esclavo fiel y
discreto” que tenía 1900 años de edad, la vieja congregación cristiana, a quien
se le confió este precioso servicio del Reino. Rico en su lealtad e integridad,
constante en su paciente sufrimiento de persecución, fuerte en su antigua fe en
las promesas preciosas de Jehová, confiando en el acaudillamiento de su Señor
invisible, Jesucristo, obediente en la comisión que hace siglos se le había
dado de ser testigos en la tierra, finalmente limpiado por una prueba ardiente
para 1918, el “esclavo” maduro según se representaba por un resto ahora se
hallaba listo para nuevas asignaciones de servicio.
A pesar de esta prosa brillante, el hecho es
que en 1919 esta organización tenía aproximadamente 40 años, no sólo no era
vieja sino que era bastante nueva. Era una organización que durante los
diecinueve siglos precedentes solo podía mostrar algún tipo de relación con los
Segundos Adventistas, una organización que había efectuado numerosas
predicciones erróneas que fueron borradas tranquilamente en las ediciones
posteriores de las publicaciones, y una organización que como un niño,
continuaría cometiendo los mismos errores, a la vez que criticaría a los que
tuvieran el discernimiento para darse cuenta que de hecho se trataba de errores.
Más aún, las propias publicaciones de la organización la presentan como una
organización recién salida del cautiverio babilónico en 1919, un cautiverio
debido a su propia impureza y de sus transgresiones. ¡Sin embargo se presenta
aquí como la culminación, el epitoma de un esclavo fiel y discreto maduro,
probado y fidedigno, con 1900 años de edad! Esto es claramente jugar rápido, y
perder con los hechos. Todas estas cualidades impresionantes y la edad que se
atribuye a sí misma, tienen como único fundamento sus propias alegaciones—un
ejemplo clásico de razonamiento circular.
El
razonamiento circular se evidencia también en que, en cualquier discusión sobre
si califica para aprobación divina y para asignación de autoridad, la propia
organización escoge las reglas y condiciones para superar la prueba, reglas y
condiciones que son adaptadas para ajustarse precisamente a lo que la
organización ha estado haciendo en el momento que pudiera considerarse como
distintivo. Así pues, el resultado de la “prueba” en el momento del supuesto
regreso invisible de Cristo se arregla totalmente a su favor, para que no
puedan menos que superarla con éxito y salir victoriosos. Cuando se plantea la
pregunta sobre si Cristo como amo, en su supuesta venida, los ha encontrado haciendo
lo que él había mandado, el libro de la Sociedad, El reino de mil años de
Dios se ha acercado (página 352) responde:
Tiene
que haberlos
hallado en esa condición, según la manera en que la inspección, que comenzó en
1919, ha afectado la decisión de él desde entonces.
¿Cuál
ha sido ‘la decisión’ de Cristo desde 1919? ¿Quién ha sido el confidente de sus
hechos, para que llegue a conocer lo que él ha decidido desde ese año en el
invisible mundo espiritual y nos lo pueda contar? Por lo que sólo podría ser
revelación divina, la organización Watch Tower da por sentado que ofrece esta
información, y que hace saber a sus lectores que sus decisiones la identifican
positivamente como su conducto aprobado. De este modo, el libro asegura
presuntuosamente a sus lectores lo siguiente:
La
asamblea general de ocho días que se celebró en Cedar Point, Ohio, del 1 al 8
de septiembre de 1919, fue una notificación a todo el mundo de que el
Señor Jesucristo, invisiblemente presente, estaba recogiendo a sus fieles
“ovejas.” Esto le indicaba al mundo a quiénes había hallado el Señor Jesús al
volver que eran su clase del “esclavo fiel y discreto.”[11]
Junto
con el provincialismo, todo esto es una forma obvia de razonamiento circular,
que, de hecho, afirma que “nosotros debemos haber pasado la prueba con éxito y
haber sido escogidos porque nuestra interpretación de las Escrituras, y la
aplicación que hacemos de ellas a nosotros mismos, demuestran que debimos haber
superado la prueba y haber sido escogidos”. Éste es un caso de fundamentar una
afirmación, empleando esa misma afirmación como la base del fundamento,
validando su revelación con su revelación.
Considere
solo uno más de los ejemplos notables de razonamiento circular combinado con
provincialismo. La Atalaya de 15 de julio de 1981 (página 27), contiene
un artículo sobre “el esclavo fiel y discreto” que apoya la interpretación
organizacional de la parábola y su aplicación a la “clase ungida” entre los
Testigos de Jehová. A la conclusión del artículo le siguió este material:
CREDENCIALES
ARROLLADORAS
El “esclavo fiel y discreto”
tiene credenciales abundantes. A continuación se da una lista parcial de
designaciones bíblicas y proféticas que aplican al resto de los seguidores
ungidos de Cristo, o están representadas en éstos, desde el notable año de
1919:
(1) La
esposa de Noé, Gén. 7:7; (2) Los ángeles enviados a Lot, Gén. 19:15; (3)
Rebeca, Gén. 24:64; (4) José y Benjamín, Gén. 45:14; (5) las rebuscas que
quedaban atrás, Lev. 19:9; (6) los dos espías que fueron a donde Rahab, Jos.
2:4; (7) Barac, Jue. 4:14; (8) Jefté, Jue. 11:34; (9) Noemí y Rut, Rut 2:2;
(10) los guerreros israelitas de David, 2 Sam. 18:1; (11) Jehú, 2 Rey. 10:11, 15;
(12) Mardoqueo y Ester, Est. 4:13; (13) Job, Job 42:10, 13; (14) la hija del
Rey, Sal. 45:13; (15) los hombres de bondad amorosa, Sal. 50:5; (16) el grupo
íntimo, Sal. 89:7; (17) Sear-jasub, Isa. 7:3; (18) la luz de las naciones, Isa.
60:3; (19) los árboles grandes de justicia, Isa. 61:3; (20) los ministros de
nuestro Dios, Isa. 61:6; (21) el racimo preservado, Isa. 65:8; (22) los siervos
llamados por otro nombre, Isa. 65:15; (23) los hombres que tiemblan ante la
palabra de Dios, Isa. 66:5; (24) la nueva nación que nace, Isa. 66:8; (25)
Jeremías, Jer. 1:10; (26) el pueblo de Jehová en un nuevo pacto, Jer. 31:33;
(27) el atalaya perseverante, Eze. 3:16-27; (28) el hombre vestido de lino,
Eze. 9:2; (29) el pueblo limpio, Eze. 36:29-32; (30) los moradores en el centro
de la tierra, Eze. 38:12; (31) el ejército de los cielos, Dan. 8:10; (32) el
santuario restaurado (limpio), Dan. 8:14; (33) los que son sabios, Dan. 11:33;
(34) el feliz que se mantiene en expectativa, Dan. 12:12; (35) toda carne que
recibe el espíritu, Joel 2:28; (36) Jonás, Jon. 3:1-3; (37) el globo del ojo de
Jehová, Zac. 2:8; (38) el resto liberado, Zac. 2:7; (39) un judío, Zac. 8:23;
(40) los hijos de Leví, Mal. 3:3; (41) el trigo, Mat. 13:25; (42) los hijos del
Reino, Mat. 13:38; (43) los trabajadores de la viña, Mat. 20:1; (44) los
invitados al banquete de bodas, Mat. 22:3-14; (45) los escogidos, Mat. 24:22;
(46) las águilas, Mat. 24:28; (47) el esclavo fiel y discreto, Mat. 24:45; (48)
las vírgenes discretas, Mat. 25:2; (49) los hermanos del rey, Mat. 25:40; (50)
el rebaño pequeño de ovejas, Luc. 12:32; (51) Lázaro el mendigo, Luc. 16:20;
(52) las ovejas de “este redil,” Juan 10:1-16; (33) los sarmientos de la vid,
Juan 15:4; (54) el palacio real de David, Hech. 15:16; (55) los herederos con
Cristo, Rom. 8:17; (56) el resto, Rom. 11:5; (57) las ramas del olivo, Rom.
11:24; (58) los santos, 1 Cor. 6:2; Rev. 16:6; (59) el templo, 1 Cor. 6:19;
(60) la nueva creación, 2 Cor. 5:17; (61) los embajadores por Cristo, 2 Cor.
5:20; (62) la congregación de Dios, Gál. 1:13; (63) parte de la descendencia de
Abrahán, Gál. 3:29; (64) el Israel de Dios, Gál. 6:16; (65) el cuerpo de
Cristo, Efe. 1:22, 23; (66) los soldados de Cristo Jesús, 2 Tim. 2:3; (67) la
casa que está bajo Cristo, Heb. 3:6; (68) el sacerdocio santo, 1 Ped. 2:5; (69)
la nación santa, 1 Ped. 2:9; (70) la asociación de hermanos, 1 Ped. 2:17; (71)
las siete congregaciones, Rev. 1:20; (72) las veinticuatro personas de mayor
edad, Rev. 4:4; (73) el Israel espiritual, Rev. 7:4; (74) las langostas, Rev.
9:3; (75) los dos testigos, Rev. 11:3; (76) los dos olivos, Rev. 11:4; (77) la
descendencia de la mujer, Rev. 12:17; (78) la Nueva Jerusalén, Rev. 21:2; (79)
la novia de Cristo, Rev. 22:17; 19:7; (80) los testigos de Jehová, Isa. 43:10.[12]
El
verdadero factor “arrollador” es que cada uno de los puntos de esta lista de
“credenciales” depende enteramente de la interpretación peculiar de la
organización para hacer que sea una “credencial”. Este razonamiento circular es
comparable a un hombre que dice: “Yo soy la persona más grande de toda la
historia humana, y tengo las credenciales que lo demuestran. Sólo miren la
lista de estos hombres y mujeres famosos del pasado, y luego lean mis escritos
en donde yo he aplicado a mí mismo todo lo que se ha dicho de ellos”.
¿Qué
persona normal que estuviese leyendo, por ejemplo el relato bíblico en donde
aparece la primera persona de la lista (la esposa de Noé) diría: “Sí,
ciertamente esta es una credencial que identifica a los Testigos de Jehová
ungidos desde 1919 como “el esclavo fiel y discreto”- o por la misma premisa
cualquiera de las 79 personas que aparecen en la lista (tales como “los ángeles
enviados a Lot”, “José y Benjamín” “los dos espías que fueron a donde Rahab”, “el grupo íntimo”, etc.) y cosas
(tales como “las rebuscas que quedaron atrás”, “la luz de las naciones”, “el
racimo preservado” etc.)? En realidad es cínico—irrespetuoso con la inteligencia
de las personas—el que se les pida aceptar esa lista arbitraria como
“credenciales arrolladoras” de cualquier cosa. Y es una muestra del grado de
adoctrinamiento logrado entre sus miembros, el que una organización se atreva a
publicar tal material como “credenciales”, sin sentir profunda vergüenza
personal.
Este concepto, que se refuerza con frecuencia sugestiva, es esencial
para mantener el control casi total que hoy es tan notable entre los Testigos
de Jehová. Una y otra vez se les insiste a los Testigos de Jehová que Dios no
se relaciona con individuos fuera de una organización. Considere el tipo de
argumentación utilizada para sustentar esta opinión en las mentes de los
Testigos.
Note el
primer párrafo de un artículo sobre “Organización” que apareció en La
Atalaya de 15 de agosto de 1981:
Es
extraño, pero en esta era de elevada inteligencia muchos se han dejado llevar
por dudas en cuanto a que Dios tenga una organización. Algunos vacilan, sí,
ahora temen usar la expresión “organización de Dios,” porque han notado que su
traducción de la Biblia no usa la palabra “organización” respecto a Dios, o en
absoluto.
Recuerde
ahora, los puntos enunciados en la revista ¡Despertad! 8 de febrero de
1979 (página 4) sobre el poder de la propaganda (aplicados allí a ciertos
defensores de creencias evolucionistas):
. . .
hasta personas bien instruidas, refinadas, son víctimas de un tipo de
propaganda muy injusto y falso. Este tipo de propaganda asume un porte de
superioridad que descarta el punto de vista del oponente y lo trata como algo
muy patético que en realidad no merece la atención. ... personas que se supone
que sean inteligentes y no saben nada de la teoría la creen debido a que “todas
las personas inteligentes la creen.”
Compare
estos puntos válidos con el párrafo de La Atalaya antes mencionado.
Comienza presentando como “extraño” en esta “era de elevada inteligencia” el
que alguien no se sienta inclinado a pensar en la familia celestial y terrenal
de Dios en términos de “organización”—la clase de organización que defiende la
Sociedad Watch Tower. Si estas palabras aparecieran después de la
evidencia demostrativa de que tienen una aplicación válida, no habría objeción.
Pero se utilizan antes de tal evidencia, se emplean al inicio de la
discusión y sirven para un solo propósito: el sesgar la mente del lector aún
antes de que se considere la evidencia. El artículo continúa representando a
tales personas con “temor” de utilizar la expresión “organización de Dios”,
simplemente porque no aparece en las Escrituras. En un único párrafo
encontramos ejemplos de una “maniobra de distracción” para desviar la
atención del verdadero asunto, la sustitución del hecho real por un “hombre
de paja”, combinado todo con un ataque ad hominem, al
despreciar a cualquiera que difiera del punto de vista de la Sociedad Watch
Tower, presentándolo como una anomalía en una era de elevada inteligencia. Este
artículo, al igual que el artículo precedente de La Atalaya, está basado
en la conferencia presentada por el presidente de la Sociedad Watch Tower en la
reunión anual de la corporación en 1980. (Esto sucedió solo unos meses después
del alboroto considerable que tuvo lugar en las oficinas centrales, que resultó
en la expulsión de algunos sus miembros, incluyendo a Edward Dunlap, un miembro
prominente del Departamento de Redacción por mucho tiempo, y anterior encargado
de la Escuela de Galaad de la Sociedad Watch Tower, y que originó la sesión del
Cuerpo Gobernante que resultó en mi dimisión de ese Cuerpo). El presidente
inició su conferencia ante los miembros reunidos de la corporación así:
Ahora,
se ha señalado que la palabra “organización” no aparece en las Escrituras
Inspiradas, la Biblia. Ustedes pueden consultar cualquier traducción que
quieran, cualquiera de las traducciones modernas y encontrarán que el término
“organización” esta ausente. Así es que en vista de los hechos, ¿qué derecho
tienen ustedes o yo para decir que Dios tiene una organización? Ahora ésta
es una gran pregunta que ha sido lanzada para discusión en meses recientes,
y ciertamente merece una respuesta, consecuente con la realidad del caso.
Hubiese
sido refrescante el obtener una respuesta consecuente con la realidad del caso.
La realidad es, sin embargo, que el asunto verdadero, la gran cuestión en las
mentes de muchos de los Testigos de Jehová no fue la que presentó el
presidente. La que presentó en su introducción, termina siendo un ejemplo
clásico de “hombre de paja”. Ni yo, ni Edward Dunlap o cualquiera de los otros
miembros que conozco, estabamos preocupados principalmente por la aparición de
la palabra “organización” en la Biblia. Ni es esa la preocupación actual de
numerosos Testigos o anteriores Testigos. No están preocupados sobre si es
permisible o apropiado utilizar este término para describir los arreglos de
Dios para sus seguidores en el cielo o en la tierra. No desafían el “derecho”
de nadie a hacer eso. Lo que les preocupa son las alegaciones sobre una
autoridad total, de elevada superioridad, y las exigencias de aceptación y
sumisión incuestionables, que proclama la organización Watch Tower.
Están preocupados por la alegación de que Cristo Jesús, la cabeza de la
congregación, se propusiera y guiara el desarrollo de una organización
altamente estructurada, con grados sucesivos de posiciones de autoridad,
yendo desde los cuerpos de ancianos a superintendentes de circuito,
superintendentes de distrito, superintendentes de sucursales, miembros de
comités de sucursales y terminando en la sede internacional de autoridad, el
Cuerpo Gobernante. Se preocupan por la validez bíblica de estos alegatos
organizacionales, pero principalmente de que se afirme que la pertenencia y
subordinación a tal organización sea absolutamente esencial si uno
quiere tener una relación con Dios y Cristo.
Por lo
tanto, la pregunta no es si el mero término “organización” es bueno o malo en
sí mismo, aceptable o inaceptable. Es si el concepto organizacional de
la Sociedad Watch Tower, su aproximación, su control, y su espíritu
concuerdan con las enseñanzas de Jesús y son representativos de la congregación
cristiana establecida en el primer siglo. También pueden estar preocupados por
el estrecho paralelo que existe entre esta estructura de autoridad, con un
énfasis desmesuradamente fuerte en la autoridad humana, y los desarrollos que la
historia religiosa revela que sucedieron durante el segundo y tercer siglo de
la era común, período que la Sociedad Watch Tower señala como el tiempo inicial
de la apostasía del cristianismo primitivo.
Ignorar
esta preocupación es ignorar “la realidad del caso”, realidad que no fue
afrontada ni respondida en la conferencia del presidente, ni de manera franca
ni de ninguna otra. Por medio de hacer de la mera ausencia de la palabra
“organización” de la Biblia la cuestión principal, se esquivó el verdadero asunto.
Esta es una forma conveniente de introducir un “hombre de paja”, que es mucho
más fácil de atacar que los puntos reales en cuestión.
El
artículo de La Atalaya citado sigue el mismo derrotero. No ofrece prueba
alguna de que alguien sienta “temor” de utilizar el término “organización de
Dios”. Simplemente lo afirma. No reconoce que tal vez las personas hayan
sopesado inteligentemente los asuntos a la luz de las Escrituras y hayan tomado
una decisión valiente—no temerosa -, de no compartir lo que consideran
prácticas autoritarias, aunque esta decisión signifique afrontar dificultades
dolorosas. Los “hombres de paja” son más fáciles de manejar que las personas
reales, y del mismo modo, las cuestiones artificiales son más fáciles de
discutir que las auténticas. Las personas descritas como fuera de lugar en una
“era de elevada inteligencia” son más difíciles de tomar en serio que las
presentadas como “suficientemente sabias” para seguir las normas que la
organización promueve. Muy pocos querrían conceder algún mérito al derrotero de
personas descritas como ‘reacias’ y ‘temerosas’ respecto a un asunto de más
bien poca importancia.
Al
final del mismo número de La Atalaya de 15 de agosto de 1981, una
“Pregunta de los lectores” (basada también en la conferencia del presidente en
la reunión anual de la corporación) aborda este mismo asunto, como puede
notarse a continuación:
·
Puesto que la palabra “organización” no aparece en la Biblia, ni
siquiera en los idiomas originales en que ésta se escribió, ¿con qué derecho
podemos decir que Dios tenga una organización, o hablar de la organización de
Dios?
Una
palabra hebrea moderna para “organización” es el sustantivo irgún. Se
deriva del verbo hebreo erag, que significa tanto “arreglar en fila”
como “seguir.” Correspondientemente, una organización es un arreglo de cosas.
(Como ejemplo de esto, uno pudiera remitirse a ‘Cosas en las
cuales es imposible que Dios mienta,’
capítulo 17, párrafo 28, en su edición hebrea.)
El
idioma hebreo tiene otra palabra que es equivalente a “organización,” a saber, histadruth.
Esta palabra se funda en una palabra que se encuentra en las Escrituras Hebreas
originales. Las letras básicas o claves de la palabra histadruth son s,
d y r. Con estas tres consonantes se forma el verbo hebreo sadar,
que significa, básicamente, “arreglar en orden,” produciendo, por lo tanto, un
arreglo. La forma reflexiva del verbo sadar sirve como base para el
sustantivo histadruth, que significa “organización.”
Aunque no encontramos esta palabra en las
Escrituras Hebreas inspiradas, sí encontramos el sustantivo hebreo relacionado,
seder, en Job 10:22. Allí ese sustantivo se usa en plural, y se escribe s’darim.
La Versión Moderna traduce Job 10:22 de esta manera: “Tierra de
lobreguez, como las tinieblas espesas; lugar de sombra de muerte, sin orden [s’darim]
alguno, y cuya luz es como las densas tinieblas.” (También, Versión Valera;
Straubinger.) La Traducción del Nuevo Mundo
lo vierte así: “A la tierra de lobreguez parecida a tinieblas, de sombra
profunda y desorden [lo s’darim], donde no resplandece a
mayor grado que las tinieblas.” (Vea también La Biblia de Jerusalén.)
Aquí, desorden, sin orden alguno, significaría falta de arreglo,
desorganización.
Hasta
este día los judíos usan la palabra seder. Un seder es parte de la
Mishna judía. Bajo la palabra “Mishna,” la Cyclopœdia de M’Clintock y
Strong dice: “La Mishna está dividida en seis partes (. . . , Sedarim,
arreglos), que contienen 62 tratados . . . y 514 capítulos . . . Estos últimos,
a su vez, están divididos en secciones numeradas.”
De
modo que en la Biblia Hebrea original se puede encontrar la palabra para
“orden” o “arreglo.” Al enfatizar lo necesarios que son el orden y el arreglo
en la congregación cristiana, el apóstol Pablo escribió a los cristianos de
Corinto: “Porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como sucede en
todas las iglesias de los santos. Mas háganse todas las cosas decorosamente y
con orden [en traducciones hebreas: s’darim n’khonim].” (1
Cor. 14:33, 40, Versión Moderna; Versión Valera,
1977) Este consejo apostólico del primer siglo aplica con el mismo vigor hoy en
todas las congregaciones de los testigos cristianos de Jehová. El apóstol Pablo
escribió en el griego común de su día, y la palabra griega para “organización”
es orgánosis. La raíz de esta palabra es ergon, una palabra que
significa “trabajo” y que aparece repetidamente en las Escrituras Griegas
Cristianas.
Habiendo
considerado todo esto a la luz de las Escrituras, sería forzar las cosas el
alegar que Dios no tiene una organización en vista de que las palabras
originales que significan “organización” en idiomas antiguos no aparecen en las
Escrituras Hebreas y Griegas inspiradas. En todo lo que hace Dios demuestra que
puede organizar. ¿Qué pasaría si él no organizara a sus criaturas obedientes?
Como estructura una organización es un cuerpo de personas inteligentes a
quienes se reúne y arregla para que trabajen juntas pacífica y armoniosamente
en llevar a cabo un propósito común, el propósito del organizador.
En
armonía con este hecho, a Dios se le llama reiteradamente “Jehová de los
ejércitos.” Un ejército es un cuerpo organizado de tropas. Por eso, en apoyo a
la verdad de que Dios tiene una organización, leemos la siguiente exhortación
dirigida a su organización: “Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en
potencia, que llevan a cabo su palabra, escuchando la voz de su palabra.
Bendigan a Jehová, todos los ejércitos suyos, ministros suyos, que hacen su
voluntad. Bendigan a Jehová, todas las obras suyas, en todos los lugares de su
dominación.” (Sal. 103:20-22) Jehová tenía una organización de criaturas
espirituales celestiales aun antes de que creara nuestra Tierra y pusiera al
hombre sobre ella.
Ante
diferentes circunstancias Dios usa lenguaje figurativo para referirse a su
organización. El primer caso de esto se encuentra en Génesis 3:15, donde Dios
se refiere a su organización espiritual celestial como “la mujer,” en oposición
a “la serpiente,” que en sentido figurado denota a Satanás el Diablo. (Compare
con Génesis 3:14; Revelación 12:9.) Este rebelde en oposición a Dios ha imitado
a Dios y ha formado una organización en contra de la organización de Dios, la
figurativa “mujer” de Dios.
Habiendo
comenzado con una pregunta que insinúa que algunas personas estaban desafiando
el mismo “derecho” de hablar de la “organización de Dios”, note cómo de forma
similar el material distorsiona el asunto, al decir:
Habiendo
considerado todo esto a la luz de las Escrituras, sería forzar las cosas el
alegar que Dios no tiene una organización en vista de que las palabras
originales que significan “organización” en idiomas antiguos no aparecen en las
Escrituras Hebreas y Griegas inspiradas.
Esto,
por supuesto, califica a los que cuestionan las alegaciones de la organización
como personas que ‘fuerzan las cosas’. Sin embargo esta misma actitud que se
dice que tienen estas personas se presenta con una luz completamente diferente
en la afirmación que hace La Atalaya de 15 de julio de 1956 (edición en
inglés). Un artículo titulado “¿Por qué cree usted en la trinidad?” contiene la
siguiente declaración (pág. 431) (traducción del inglés):
Si el
espíritu santo es igual a Jehová Dios, tal como afirma el Credo Anastasiano, y
si la trinidad es la creencia central de la religión cristiana, tal como alega The
Catholic Encyclopedia, ¿no deberíamos esperar que estas cosas se
afirmaran de manera clara en varias porciones de la Biblia? Y ¿no debería ser
especialmente este el caso, teniendo en cuenta que se afirma que la enseñanza
de la trinidad se considera como “la más impenetrable a la razón” “de todas las
verdades reveladas” y que, de hecho, la salvación depende de su aceptación? El
hecho de que la Palabra de Dios no mencione explícitamente, ni explique, ni
enseñe una trinidad, es en sí mismo una prueba de que la enseñanza de la
trinidad es falsa.
En el
argumento presentado se hace un llamamiento a la lógica. Sin embargo, de manera
consistente se podría parafrasear la afirmación de La Atalaya de la
siguiente manera:
Si la
clase de organización altamente estructurada que se encuentra entre los
Testigos de Jehová, es producida por Jehová Dios, tal como afirma el Cuerpo
Gobernante, y si es el único conducto de comunicación de Dios en la tierra, tal
como alega La Atalaya, ¿no deberíamos esperar que estas cosas se
afirmaran de manera clara en varias porciones de la Biblia? Y ¿no debería ser
especialmente este el caso, teniendo en cuenta que se afirma que rechazar sus
enseñanzas e instrucciones equivale a rebelarse contra Dios, y que, de hecho, la
salvación depende de la adhesión y sumisión a tal organización? El hecho de que
la Palabra de Dios no mencione explícitamente, ni explique, ni enseñe tal tipo
de organización, es en sí mismo una prueba de que la enseñanza sobre tal
organización es falsa.
La
argumentación es la misma, paralela, está fundamentada en los mismos principios
y premisas. Evidentemente si se usa hacia fuentes fuera de la organización es
aceptable; cuando se aplica dentro de la organización no es aceptable.
Es
fácil sentirse abrumado por el gran número de palabras en las largas
explicaciones. Refirámonos nuevamente al material de “Preguntas de los
lectores” y sus primeros cinco párrafos, que cubren la mayor parte de la
página. Este material, que constituye el grueso de la respuesta a la pregunta
presentada, se ha llenado de explicaciones técnicas sobre términos griegos y
hebreos. Hace poco por clarificar el asunto, pero debería impresionar al lector
con el conocimiento erudito del escritor.[13] El lector, al encontrar difícil
de ver cuál es la relevancia de estos puntos, puede asumir que es debido a su
conocimiento o educación inferior.[14] El efecto que se produce es
intimidación intelectual.
En
realidad, lo que se dice en esos cinco párrafos puede ser resumido brevemente
así:
Una
organización es un arreglo ordenado.
Aunque
existe una palabra hebrea para organización, ésta no aparece en la Biblia, pero
sí lo hace la palabra hebrea para “orden” o “arreglo”. (Job 10:22)
En la
congregación cristiana debe existir orden y arreglo. (1 Corintios 14:33, 40)
Existe
una palabra griega para “organización”, pero ésta tampoco aparece en la Biblia,
aunque la raíz de la cual se deriva sí que aparece con frecuencia.
Ciertamente
esto no es muy impresionante, pero expone de manera simple y entendible lo que
en realidad se expresa de manera complicada en esos cinco párrafos. La cuestión
nunca fue si debería o no existir un arreglo ordenado en la congregación
cristiana. El material elude la verdadera cuestión, y no provee evidencia
alguna para el desarrollo de una estructura eclesiástica de autoridad, como la
que se encuentra en la organización actual de los Testigos de Jehová—el asunto
verdadero en cuestión.
Así pues, es una buena práctica reducir una
argumentación excesivamente larga a los puntos básicos establecidos, hasta si
es necesario listarlos por escrito, para determinar si realmente constituyen un
argumento válido. Es bueno preguntarse, no sólo qué es lo que se explica, sino
también qué es lo que no se explica. El material citado, por ejemplo, no
explica por qué, en vista de la ausencia reconocida en la Biblia del término
“organización”, las publicaciones de la Sociedad Watch Tower lo utilizan
constantemente como un término escogido arbitrariamente, por qué cuando
se refieren a la asociación mundial de Testigos, no prefieren dar énfasis
primordial a términos que aparecen en la Biblia, tales como “congregación”,
“casa [de Dios]”, “asociación de hermanos”, y que están incluidos en su propia Traducción
del Nuevo Mundo, en lugar de enfatizar constantemente el término no-bíblico
“organización”. ¿No indica esto que el asunto verdadero es—no la mera
utilización del término—sino la autoridad organizacional y su extensión
apropiada? Los términos bíblicos no se prestan para este enorme énfasis que se
otorga a la autoridad humana.
En el
comienzo de la presentación de un argumento, a veces se inserta una palabra o
frase que en realidad representa un juicio de valor, un juicio que no se
le deja hacer al lector con base en la evidencia, sino que ya ha sido hecho
para él. Tal como lo afirma la obra Logic and Contemporary Rhetoric en
la página 10, una palabra “puede emplearse para inclinar o sesgar el punto de
vista de todo un artículo y poner al lector en un marco mental receptivo al
mensaje del escritor. El hecho de que se utilice una sola palabra para hacer
este trabajo, hace aún más difícil detectar la falacia.” En La Atalaya
de 15 de febrero de 1989, por ejemplo, cuando se discutió el relato de Hechos
capítulo quince y la visita de Pablo y Bernabé a Jerusalén para esclarecer el
tema de la circuncisión y de la observancia de la ley, el artículo (página 19)
empieza diciendo:
Los
apóstoles y los ancianos de Jerusalén (evidentemente reconocidos como junta
administrativa o cuerpo gobernante en la congregación cristiana primitiva)
examinaron cuidadosamente las Escrituras inspiradas por espíritu santo y
repasaron cómo el espíritu santo había dirigido los acontecimientos durante los
13 años anteriores.
Note la
palabra “evidentemente”. Representa un juicio de valor y sirve para un
propósito: condicionar la mente del lector a favor de la alegación que sigue.
El hecho de que existió un concilio que se celebró en una sola ocasión en
Jerusalén, ciertamente no prueba el funcionamiento en ese tiempo de un “cuerpo
gobernante”, un grupo administrativo centralizado. Tal como se muestra en el
capítulo 3 de este libro, la razón principal para que Pablo y Bernabé fueran a
Jerusalén fue que el problema se originó allí. (Vea Hechos 15:1, 2, 23,
24; compare con Hechos 21:15, 20) En el párrafo que precede al pasaje citado,
se hace referencia a un “cuerpo central de enseñanza” en Jerusalén. De nuevo,
no existe nada en la Biblia que indique que Jerusalén era la sede de ese “cuerpo
central de enseñanza”. Todas las Escrituras cristianas, con la excepción de la
carta de Santiago (y posiblemente el evangelio de Mateo), fueron evidentemente
escritas en otros lugares. No existe nada, ni siquiera una pequeña evidencia de
que Pablo, Pedro, Juan, o algún otro, sometiera sus escritos a la aprobación de
un cuerpo central de enseñanza, o que estuvieran sujetos de alguna manera al
gobierno de tal cuerpo.
El
artículo inicial de la serie sobre “organización” antes mencionada, y que se
publicó en La Atalaya de 15 de agosto de 1981, contiene un caso típico
de supresión de evidencia desfavorable. Si se analiza, el efecto general
y el empeño del material es disminuir la importancia de una relación personal
con Dios, y la exaltación del concepto de lealtad a una organización. El
artículo se titula “¿Cuál Organización? ... ¿la de Jehová, o la de Satanás?”, y
su texto temático es el de Josué 24:15. Note cómo el material manipula el texto
para amoldarlo al concepto que se desarrolla:
“Escójanse
hoy a quién quieren servir.”—Jos. 24:15.
|
|
HOY hay que escoger
entre las dos organizaciones más grandes que existen. Históricamente, esto no
tiene nada de nuevo, pero hoy día la necesidad de hacer la selección correcta
es más urgente que en cualquier otro tiempo. Hace dos mil años un personaje
histórico se halló frente a la necesidad de hacer tal selección, y lo que él
decidiera sobre esta cuestión entrañaría consecuencias de la mayor
trascendencia para todo el universo.
Dos
testigos de este hecho, dos investigadores de los hechos históricos, a saber,
Mateo Leví, quien fue recaudador de impuestos, y Lucas, un médico, nos dan el
testimonio que establece la veracidad del suceso. El personaje histórico sobre
quien estaban puestos los ojos del universo entero era Jesucristo del Oriente
Medio. Mateo Leví nos dice que Satanás el Diablo “le mostró todos los reinos
del mundo y su gloria, y le dijo: ‘Todas estas cosas te las daré si caes y me
rindes un acto de adoración.’” Jesús no disputó contra el que Satanás fuera
dueño del mundo organizado, como éste dio a entender, sino que rechazó sin
vacilaciones la oferta de Satanás. (Mat. 4:8-10) Jesús rehusó abandonar la
organización a la cual ya pertenecía y hacerse parte de la organización de
Satanás.
El
pasaje de la Biblia pone el énfasis en “a quién quieren servir”, y el
contexto muestra que en los días de Josué, el asunto era de lealtad a una
PERSONA, Jehová Dios, de escoger entre Él y los dioses falsos. Pero el artículo
de La Atalaya comienza así:
Hoy
hay que escoger entre las dos organizaciones más grandes que existen.
En
cierta clase de juego intelectual, se sustituye sutilmente a la persona por una
organización como la esencia del asunto. Entonces, en el segundo párrafo, se
presenta a Jesús como teniendo que escoger entre dos organizaciones opuestas,
en lo que toca a su lealtad. Se cita Mateo 4:8-10 como apoyo. Pero sólo se
copia un fragmento de estos versículos y no se incluyen ninguna de las
respuestas que le dio Jesús a Satanás. Este es un caso de supresión de
evidencia desfavorable, ya que en ellos Cristo Jesús demuestra que su
determinación era de lealtad no a una organización, sino a una PERSONA, su
Padre celestial, Dios. Sus respuestas, tal y como se presentan en la Traducción
del Nuevo Mundo, fueron:
No de pan solamente debe vivir
el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová.
Otra vez está escrito: ‘No debes
poner prueba a Jehová tu Dios’.
Porque
está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a
quien tienes que rendir servicio sagrado’.
¿Cómo
podría haber algo más personal? A pesar de esto, el párrafo de La
Atalaya concluye:
Jesús
rehusó abandonar la organización a la cual ya pertenecía y hacerse parte de la
organización de Satanás.
Por
mera aserción, el concepto de lealtad organizacional enseñado en La Atalaya suplanta
la verdadera relación personal con Dios que se desprende de las afirmaciones de
Jesucristo. No existe el mínimo indicio en el relato de que Cristo pensase en
términos de organización, o de que viese el asunto como una cuestión de lealtad
organizacional. Su preocupación era de lealtad a la Persona, Dios. En el
artículo de La Atalaya, tenemos un caso de leer en las Escrituras algo
que no está allí. De hecho, uno debe efectuar una “elección” en este punto,
escogiendo la fuente por la cual debe guiarse.
Es
sobresaliente cómo este énfasis constante en la “organización” hace que los
Testigos en general lean las afirmaciones bíblicas, y de manera casi automática
las ajusten para que encajen dentro del concepto organizacional. Así, cuando
Jesús les dijo a sus discípulos: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”,
Pedro le respondió, “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes dichos de vida eterna”.[15] Los Testigos consistentemente
citarán este texto para hablar a favor de “quedarse en la organización”, y
dirán: “¿adónde iremos?”. Pero Pedro no dijo “¿a dónde?”, él dijo “¿a quién
iremos?”. Él no expresó confianza en una organización para la verdad, sino que
dijo: “Tú, (Jesucristo) tienes dichos de vida eterna”. Pero debido al
adoctrinamiento, la mente de los Testigos hace el cambio automático,
reemplazando la persona, el Hijo de Dios, con “la organización”. El que la
organización quiere que ellos hagan esta transferencia se hace evidente en la
cita efectuada bajo la ilustración de La Atalaya de 15 de marzo de 1988
(pág. 18), donde claramente se equipara la lealtad a Cristo con la lealtad a
ella misma.
|
De La Atalaya de 15 de marzo de 1988, página 18 |
El
párrafo 7 del artículo de La Atalaya de 15 de agosto de 1981,
considerado aquí, presenta este ejemplo de razonamiento deductivo desviado:
No se
puede negar que Satanás tiene una organización poderosa con una parte invisible
y una visible. Satanás el Diablo es un imitador con el propósito de engañar, y el
hecho de que él tenga una organización demuestra, en realidad, que su
adversario principal, Jehová Dios, también tiene una organización. De modo
que Satanás, el imitador, ha engañado a multitudes de personas y les ha hecho
pensar que están aceptando y adoptando la cosa correcta y debida, y aliándose
con ésta. (2 Cor. 11:13-15) Como ilustración de esto, piense en la parábola de
Jesús acerca del trigo y la cizaña. Al principio la apariencia de la cizaña era
tan semejante a la del trigo que en aquella etapa temprana de desarrollo
existía el peligro de desarraigar las plantas tiernas de trigo en vez de la
cizaña que el Diablo había sembrado. (Mat. 13:24-30, 36-43) Jesús explicó que
la cizaña, o mala hierba, representó a “los hijos del inicuo, y el enemigo que
la sembró es el Diablo.”
Esta es
una forma inusual de argumentación. Dice, con tantas palabras, que lo que hace
Satanás es una guía para que sepamos lo
que hace Dios. Es cierto que el texto citado muestra que Satanás se presenta a
sí mismo como “ángel de luz”, así que en ese sentido se puede decir que imita a
los ángeles de Dios. Pero el utilizar esa única afirmación para asumir que todo
lo que haga Satanás es necesariamente en imitación de Dios, es un razonamiento
deductivo falso, una generalización apresurada, no garantizada. Satanás es
también el “padre de la mentira”, un asesino, el archipracticante del engaño.
¿A quién está imitando en todo esto? Ciertamente, a Dios no.
En
realidad, las Escrituras muestran que Satanás emplea más a menudo métodos no
típicos de Dios, sino directamente opuestos a los que Él utiliza. En las
Escrituras se presenta vívidamente el antagonismo de la luz frente a la oscuridad,
de la verdad frente a la falsedad, de la honestidad frente al engaño, del amor
frente al odio, de la generosidad frente a la avaricia, y otros muchos
contrastes. En vista de esto, y de la afirmación de que Satanás desarrolla una
“organización poderosa visible e invisible”, ¿cómo deberíamos reaccionar de
manera razonable con relación a la validez de una organización religiosa cuya
estructura está altamente organizada? ¿Nos debería servir esto de guía, o lo
deberíamos rechazar? Ésta es de hecho, la forma de argumentación más inusual,
que nos señala al modo de operar de Satanás como medio para enseñarnos sobre
las cosas de Dios.[16]
Siguiendo
la misma línea, un artículo titulado “La organización de Jehová sigue
adelante... ¿sigue usted al paso de ella?”, publicado en La Atalaya de
1 de diciembre de 1982, comienza así:
Uno no
puede leer las Escrituras Griegas Cristianas sin quedar impresionado por el
hecho de que los cristianos estaban organizados para rendir adoración.
Principalmente, estaban organizados para predicar, para esparcir las buenas
nuevas del reino de Dios.
Cualquiera
que lea las Escrituras Griegas Cristianas (o Nuevo Testamento), quedaría
ciertamente impresionado por el hecho de que los cristianos primitivos estaban motivados
a adorar y a compartir las buenas nuevas. Sin embargo, la motivación y el
estar “organizados”, son dos cosas diferentes. Hoy los Testigos de Jehová
tienen reuniones organizadas, cinco a la semana, cada una con su programa
organizado; tienen asambleas semestrales de circuito y de distrito, o
regionales, organizadas, con sus respectivos programas organizados; tienen una
actividad organizada de “testificación en el campo”, con “grupos de testificación”
organizados, cobertura organizada del territorio, “día de revistas” organizado,
un “Superintendente del Campo” que organiza esta actividad y vela por
los informes mensuales de esta actividad que entrega cada Testigo, y
superintendentes de circuito y de distrito, que trabajan sobre programas
semanales organizados, con la responsabilidad primaria de supervisar y
organizar la actividad congregacional. ¿Dónde puede uno encontrar en las
Escrituras inspiradas algo que remotamente se asemeje a esta forma de entender
la adoración y de compartir las buenas nuevas de manera tan sistematizada e
institucionalizada?
De
hecho, lo más notable de los relatos que encontramos en la Biblia es la
ausencia de cualquier programa formal y la aparente espontaneidad y motivación
individual de los cristianos del primer siglo. Sólo encontramos simples
insinuaciones de cómo eran sus reuniones, sin indicación de metodología o
sistematización alguna en su forma de proclamar las buenas nuevas.
Recuerdo
que durante los años que serví en la actividad de superintendente de circuito y
de distrito, me intrigaba este aspecto en el momento de preparar mis “discursos
de servicio”, que eran un rasgo regular durante las visitas semanales
efectuadas a las congregaciones. Quería preparar discursos que fuesen bíblicos,
pero se me hacía muy difícil encontrar textos que siquiera reflejaran la clase
de “servicio organizado” requerido por la oficina central en sus publicaciones.
Me parecía difícil entender cómo los apóstoles Pedro, Pablo y Juan, y los
discípulos Santiago y Judas, escribieran cartas enteras a las congregaciones, y
nunca dijeran nada a los lectores de esas cartas sobre la necesidad de salir de
puerta en puerta, nada sobre arreglos de testificación organizada en períodos
programados, nada sobre dedicar más horas al “servicio del campo”, o
aproximaciones similares a los tópicos que de manera regular se resaltan en las
publicaciones de la Sociedad Watch Tower. Las cartas de los apóstoles y
discípulos parecían deficientes, según el punto de vista que había sido
desarrollado en mi.
Eventualmente
me quedó claro, después de varias décadas, que el verdadero problema radicaba
en el punto de vista que se me había inculcado, un punto de vista que de hecho
manipulaba el registro del primer siglo para hacerle decir algo que no decía.
Se emplea la deducción falsa. Partiendo del amplio principio de que todo
cristiano debe compartir las buenas nuevas, se efectúan deducciones para apoyar
y cubrir virtualmente todo aspecto de la forma sistematizada de adorar y de
predicar que tiene la organización. Pero esas deducciones son injustificadas,
como se indica por la ausencia de evidencia corroborativa en las mismas
Escrituras. La aproximación sistematizada y altamente programada al
cristianismo que se ha desarrollado tiene más similitud con la de una gran
organización de ventas que con la congregación cristiana del primer siglo y su
manera simple y sencilla de entender la adoración y el servicio a Dios.
Como se
ha mostrado, la fuerte actitud organizacional desarrollada tiene una influencia
definitiva en moldear el pensamiento de los Testigos de Jehová. La lealtad a la
organización se convierte en la piedra angular, el criterio, la “línea de
referencia”, cuando se trata de determinar si uno es un cristiano fiel o no. Es
la ausencia en la palabra inspirada de Dios de esa clase de actitud y
de espíritu—no la ausencia de una mera palabra—lo que hoy hace que
muchos Testigos expresen seria preocupación.
El
mensaje de la Biblia, como un todo, está contra el poner fe en cualquier
organización terrenal, en cualquier grupo de individuos o en cualquier humano.
El hacer esto sería poner en peligro la relación personal con Dios que las
Escrituras sí inculcan. Al leer el registro de los tratos de Dios con la
humanidad, se puede ver que Dios trataba regularmente con individuos—Abel,
Noé, Enoc, Abrahán, Isaac, Jacob, Job y otros muchos.
Es
probable que el modo más frecuente como la literatura de la Sociedad Watch
Tower recurre a la falacia de la falsa analogía sea al apelar a ejemplos
en las Escrituras hebreas para dar apoyo al concepto de organización.
Podemos recordar que en este tipo de falacia la analogía falla, no porque no
existan similitudes, sino porque éstas no son suficientes para dar validez a la
analogía misma. En realidad, en muchas de las aplicaciones que hace la Sociedad
Watch Tower las diferencias sobrepasan a las similitudes.
El
único ejemplo real que tenemos de “organización”, en el sentido en que la
literatura de la Sociedad Watch Tower utiliza el término, es el establecimiento
de la nación de Israel. Sea cual sea la comparación que se haga con la
congregación cristiana, es patente que el cristianismo marcó una ruptura con el
pasado, que los tratos de Dios con sus siervos fueron puestos en una nueva
perspectiva a través de Cristo, en una forma eminentemente superior y
distintiva. Las sombras han dado paso a la realidad.[17] El tratar de establecer la
relación de los cristianos con Dios y con Cristo sobre la base de analogías con
el marco de operación de la nación de Israel, no es más apropiado que el
equiparar el sacrificio de Cristo y lo que éste logró, con los sacrificios de
animales efectuados en aquella época. La diferencia es mucho, mucho mayor que
la similitud.
Nada
ilustra de manera tan clara que la lealtad y la confianza en Dios no se puede
delimitar dentro de una organización, como lo hace la historia de esa nación.
Dios estableció un sacerdocio oficial para la nación, y más tarde, por
solicitud del pueblo, estableció un reino humano, aunque dejando claro que la
petición del pueblo por algún signo visible de gobierno equivalía a falta de fe
en Él, el verdadero Rey.[18] Durante el transcurso de unos
cinco siglos los reyes fieles en Judá fueron escasos, y estuvieron
completamente ausentes en el posterior reino septentrional de Israel. De unos
24 reyes de Judá, sólo se describen de manera favorable en las Escrituras los
reinados de seis, y aun esos están manchados con desviaciones de la voluntad
divina. De modo similar, el sacerdocio no proveyó una guía consistentemente
confiable para el pueblo, ya que los sacerdotes seguían frecuentemente a los
reyes en sus desviaciones de la voluntad divina, y así contribuían a la
degeneración de la adoración pura de Dios. No extraña la admonición del
salmista:
No
cifren su confianza en nobles, ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no
pertenece salvación alguna. Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día
de veras perecen sus pensamientos. Feliz es el que tiene al Dios de Jacob por
ayuda suya, cuya esperanza está en Jehová su Dios.[19]
La
historia de esos cinco siglos demuestra que, a pesar de la existencia de una
organización nacional y de un sacerdocio, Jehová continuó tratando con
individuos que, en la mayoría de los casos, no tenían el favor de lo que
pudiera llamarse la “organización” establecida.
Jehová
mantuvo tratos con David, aun cuando el cabeza de la organización, el Rey Saúl,
hizo de él un proscrito de la organización. David escogió residir por un tiempo
fuera de los límites de Israel, a tal punto que encontró más seguro vivir entre
los filisteos paganos en Gat; sin embargo, Jehová continuó tratando con él.[20] Aparte de lo que escribieron
David y Salomón, la mayoría de las otras Escrituras fueron escritas por hombres
que no hacían parte de la estructura organizacional establecida, o que estaban
en desavenencia con ella, y que eran vistos de manera desfavorable—profetas a
quienes Dios levantó y que ni recibieron su asignación o instrucción de algún
“conducto” organizacional, ni sometieron sus discursos y escritos a esa
estructura para obtener un sello de aprobación. Estos hombres expresaron de
manera abierta su disconformidad con aquellos que encabezaban y guiaban la
estructura organizacional, tanto reyes como sacerdotes. Por esta razón, estos
profetas eran vistos de manera frecuente como alborotadores subversivos por la
congregación de Israel. Ellos siguieron el consejo del Salmo 37 de “esperar en
Jehová” en cuánto a no involucrarse en hechos injustos o violentos en venganza
por las injusticias sufridas, dejando a Dios la ejecución de juicio sobre esa
organización nacional y sus líderes extraviadores. Pero tal “esperar en Jehová”
era sólo en ese sentido, pues no se retrajeron de declarar abierta y
públicamente las desviaciones de la Palabra de Dios en que incurría “la
organización”. No sintieron obligación alguna de “seguir al paso” de la
estructura organizacional y sus líderes en su derrotero equivocado, o de
aceptar y apoyar su representación equivocada de la Palabra de Dios. Su lealtad
a Jehová y a su verdad sobrepasaba la lealtad a cualquier sistema terrenal,
incluso a uno establecido inicialmente por Dios, como lo fue la nación de
Israel.
Hoy, la
mayoría de los Testigos se siente orgullosa de apoyar a “la organización”, sin
importar lo que ésta hace, lo que enseña o hacia donde lleva. En esto no tienen
el apoyo de las Escrituras. En la congregación nacional de Israel, fueron los
que sumisamente siguieron a los representantes organizacionales (reyes y
sacerdotes) sin importarles qué o a dónde, los que fueron llevados a la
adoración falsa, y su “lealtad” a los líderes organizacionales nacionales hizo
que acusaran y persiguieran falsamente a hombres que eran inocentes de toda
transgresión.[21] Ellos veían a esos siervos
concienzudos de Jehová como “contrarios al sistema”. Así, su lealtad a una
organización los colocó en oposición a Dios. Esto representa una advertencia
para nosotros hoy.
Aunque
la jefatura de reyes había cesado, la estructura oficial del sacerdocio todavía
operaba en los días de Jesús. Sus sacerdotes todavía funcionaban ocupando la
posición de representantes nombrados por Dios. Junto con ellos estaban los
ancianos judíos, que les ayudaban a formar el más alto tribunal judicial de la
nación. ¿Cómo afectó esta circunstancia al derrotero del hijo de Dios, Cristo
Jesús? Él siguió un derrotero y habló de un modo que trajo sobre sí mismo la
desaprobación y la oposición de esa estructura de autoridad y de sus más altos
responsables, incluyendo al mismo sumo sacerdote. En realidad, fue lo que podía
llamarse de manera justa el “cuerpo gobernante” de la organización nacional, el
sumo sacerdote y miembros del Sanedrín, quien lo juzgó adversamente.[22] Y fue a ese mismo “cuerpo
gobernante” a quien los apóstoles dijeron más tarde:
“Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres”.[23] La posición que ellos adoptaron
y el principio que enunciaron siguen siendo válidos hoy, y están en conflicto
directo con el “seguir al paso” de una organización simplemente porque ésta
alega hablar en nombre de Dios.
El
hacer de la lealtad organizacional el criterio para juzgar el cristianismo de
cualquier persona es, pues, una clara perversión de las Escrituras. El urgir,
incluso el insistir, que las personas pongan fe en algún sistema
terrenal, carece totalmente de fundamento en las Escrituras. De la lectura
completa de esos textos se ve claramente que lo que se nos llama a hacer es a
poner fe en Dios, fe en su Hijo, fe en la Palabra de Dios tal como la escribieron
aquéllos a quienes Él inspiró. Pero en ningún lugar se nos enseña a poner fe en
hombres o en organizaciones terrestres, ni a seguir incuestionablemente su
guía. Una fe así está fuera de lugar y lleva a graves consecuencias. La
realidad de la historia resalta este hecho a través de todos los siglos, y
nuestro siglo veinte no es una excepción. Lejos de estimular esa fe en hombres
imperfectos, el registro bíblico completo
es un recordatorio permanente del peligro inherente a esa clase de
confianza.
Un
cuerpo hay, y un espíritu, así como ustedes fueron llamados en la sola
esperanza a la cual fueron llamados; un Señor, una fe, un bautismo; un Dios y
Padre de todos, que es sobre todos y por todos y en todos.
- Efesios
4:4-6
La argumentación se emplea de manera inusitada para privar a las
personas entre los Testigos de Jehová de la relación con Dios que correctamente
deberían mantener. Esto se hace mediante la enseñanza de un arreglo de dos
clases de cristianos, una clase definitivamente más privilegiada en su relación
con Dios que la otra. La enseñanza sirve en última instancia para apoyar la
estructura de autoridad que existe dentro de la organización, y para crear un
sentido de deber de sumisión de parte de los miembros. ¿Cuál es la esencia de
esta enseñanza, y cuáles son las formas de argumentación utilizadas para
apoyarla?
Entre
las promesas preciosas que se efectúan en las Escrituras para que sean
compartidas por todos los que se vuelven a Dios en arrepentimiento y que
ejercen fe en el sacrificio de su Hijo, están éstas:
Se les
libera de la esclavitud del pecado y la muerte, se les justifica o declara
justos a los ojos de Dios, sus pecados son completamente perdonados por el
poder expiatorio del sacrificio de Cristo. Él actúa como su Mediador y los
lleva a una relación de pacto con su Padre, y ellos son reconciliados
completamente con Dios y se convierten en parte de su familia, hijos de Dios,
que reciben la posición de hijos y la relación íntima con Dios que esto
implica. La vida eterna es suya, y sólo la perderían si perdiesen su fe, pues
el Hijo de Dios declara:
Muy
verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene
vida eterna, y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.[24]
Éstas
son de hecho, promesas grandiosas, y representan una relación maravillosa con
Dios y su Hijo. De acuerdo con las enseñanzas actuales de la Sociedad Watch
Tower, esas promesas y esa relación privilegiada son la porción de sólo unas
8.800 personas sobre la tierra -”el resto ungido” de los 144.000 escogidos. No
aplican a los otros más de cuatro millones de personas entre los Testigos de
Jehová.[25] Muchos de los Testigos de
Jehová en realidad no están conscientes de este hecho, ni se dan cuenta del
extremo al que llegan las enseñanzas oficiales de la organización en este área.
Algunos se sienten francamente perturbados cuando afrontan el hecho que—aunque
han escuchado ellos mismos el mensaje de las buenas nuevas de Dios, han creído
en ellas, se han arrepentido, y han puesto fe en el sacrificio a través de su
Hijo—Cristo Jesús no es su Mediador, que no son declarados justos, y que
no pueden llegar a serlo sino hasta el final del “reinado de mil años de
Cristo”, por lo que sus pecados en realidad no son perdonados, sino que
se mantienen en suspensión, que ellos no son hijos de Dios sino solo
“hijos en perspectiva”, que no se convierten en verdaderos hijos de Dios hasta
después del “período de juicio de mil años” y de la prueba final que se dice
que lo seguirá. Más aun, se les dice (con tacto, por supuesto) que las
Escrituras Griegas Cristianas, o Nuevo Testamento, fueron escritas para los
“ungidos” y que no les aplica a estos otros cuatro millones de personas excepto
“por extensión”. Esto es debido a que ellos no forman parte de los más o menos
8.800 “ungidos”, que van a reinar con Cristo en el cielo y que son los únicos
que participan del pan y del vino en la cena del Señor. Estas enseñanzas no se
han aceptado completamente sin haber sido cuestionadas. Debido a las preguntas
sobre la base bíblica de esta relación de dos niveles de los “ungidos” y de las
“otras ovejas”, la organización ha preparado una serie de artículos diseñados
para fortalecer la creencia en los puntos más débiles de la enseñanza. De
nuevo, la argumentación empleada merece atención.
La designación de las “otras ovejas” que se encuentra en Juan 10:16
forma parte de la cuestión. Las palabras de Jesús son:
Y
tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer, y
escucharán mi voz, y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.
La
enseñanza de la Sociedad Watch Tower es que mediante esta expresión “otras
ovejas” Jesús se refirió a aquéllos que no son parte de los 144.000 “ungidos”,
a una clase con un destino terrenal.
Una vez
que estuve hablando con un miembro respetable del Comité de Sucursal de un
importante país europeo, surgió este texto en la conversación. Ante la mera
referencia al mismo, y sin ningún comentario de mi parte, o sin que hubiese
habido discusión previa sobre esto, él dijo inmediatamente: “Obviamente, esto aplica
a los gentiles”.
En una
sesión del Cuerpo Gobernante surgió este tema para discusión, y mencioné que yo
había escuchado a varias personas expresarse en la línea del comentario antes
citado. Después de alguna discusión, la decisión final fue la de mantener la
posición tradicional. Ted Jaracz dio un notable ejemplo de razonamiento
circular cuando preguntó: “¿Dónde aparecería la clase terrestre en la parábola,
si esta expresión no le aplicase a ella?”[26] Antes de que se iniciase la
votación, Leo Greenlees dijo: “¿No deberíamos al menos conceder la posibilidad
de que este texto les aplique a los gentiles?”. Pero esa concesión no se
hizo.
Sin
embargo, la parábola claramente describe en primer lugar el ministerio de Jesús
al pueblo judío, los del “rebaño de Israel”, a quienes él vino y de entre quienes
escogió a los que demostraron ser “sus ovejas”, aquellos que conocían su voz y
la seguían. Debido a que él escogió en primer lugar a sus ovejas de entre los
judíos, ¿quiénes serían lógicamente las “otras ovejas”, sino aquellos de entre
los gentiles que escucharon su voz, expresada a través de los apóstoles y
discípulos?[27]
La
Atalaya del 15
de julio de 1980 (pág. 14) trató de dispersar las dudas sobre esta enseñanza
tradicional, que estaba en vigor desde 1921. Note la manera como introduce la
visión opuesta de que este texto se refiere a los gentiles, como aquéllos que
se unirían al redil de los cristianos judíos, y que junto con ellos formarían
“un solo rebaño”:
6 Las iglesias de la cristiandad alegan que el
“redil” del que habló Jesús allí había de contener sólo cristianos judíos,
mientras que las “otras ovejas” son los que llegan a ser cristianos de entre
los no judíos o gentiles; y que tanto los judíos creyentes como los gentiles
creyentes llegan a ser un “solo rebaño” bajo el “un solo pastor” en el único
redil espiritual. Pero esa enseñanza no concuerda con otros textos bíblicos que
tienen que ver con el asunto.
Se
realiza de manera inmediata una “maniobra de despiste” al atribuir este
entendimiento del texto de Juan 10:16, a las “iglesias de la cristiandad”, como
si éstas fueran la fuente original de la idea de que el término “otras ovejas”
del texto se refiere a los gentiles. Esto tiene un efecto muy predecible en la
mente del lector Testigo, uno que estimula el sesgo del “provincialismo”.
Puesto que a la cristiandad se la considera como una parte principal de
“Babilonia la Grande”, es decir una abominación, se degrada el punto de vista
desde el mismo principio por tal prejuicio.[28]
El
pensamiento lógico debería evidenciar que es razonar equivocadamente el alegar
que, simplemente porque tales iglesias crean algo, eso mismo debería
considerarse sospechoso, incluso automáticamente erróneo. La cristiandad,
ciertamente la mayor parte de ella, enseña igualmente que Cristo es el salvador
de la humanidad, que murió por ella; la mayoría de las iglesias de la
cristiandad enseñan que la palabra de Dios se encuentra en la Biblia, que
provee guía divina para la humanidad, y que señala el camino para la vida
eterna. El hecho de que estas enseñanzas las profesen iglesias de la
cristiandad ¿las hace erróneas o sospechosas? La organización Watch Tower jamás
ha dudado en citar de diccionarios bíblicos, comentarios bíblicos, léxicos y
obras similares producidas por eruditos de la cristiandad, cuando sus
afirmaciones pueden utilizarse para apoyar las enseñanzas de la organización.[29] Sólo cuando estas afirmaciones van contra el
dogma de la Sociedad Watch Tower aparece el tipo de apelación inconsistente al
razonamiento sesgado que se ejemplifica en este artículo. La senda de la
honestidad implica reconocer que un argumento se sostiene o cae por mérito
propio, con independencia de su fuente.
De
igual forma, enseguida se hace el intento de colocar al lector “ante un falso
dilema”, cuando se dice que “esa enseñanza no concuerda con otros textos
bíblicos que tienen que ver con el asunto”. Pero esta afirmación es una mera
aserción sin fundamento. Asumamos en aras de la discusión que son correctas
todas las demás enseñanzas de la organización sobre la literalidad del número
144.000, sobre el que los que no forman parte de ese número tienen esperanza de
vida en un paraíso terrestre, sobre el que las ovejas de la parábola de las
ovejas y las cabras están relacionadas con los que vivirán en el paraíso en la
tierra—asumamos que todo es correcto. En cualquier caso, ¿cómo argumenta todo
esto en contra de que Jesús se hubiera referido a los gentiles en el texto en
discusión de Juan 10:16? Sencillamente no lo hace.
¿No es
cierto que los gentiles que se convirtieron, de hecho, se unieron con los
cristianos judíos como un solo rebaño bajo un solo Pastor? El que la enseñanza
de la organización sobre una clase terrenal sea verdadera o no, no cambia este
hecho en lo más mínimo, ¿verdad? Teniendo en cuenta que fue un hecho el que los
gentiles “escucharon la voz de Jesús”, y se unieron al rebaño de cristianos
judíos, ¿qué impide que la ilustración de Jesús se aplique de esta forma? ¿Qué
razón existe para intentar forzar una “confrontación” entre este entendimiento
bíblico y las enseñanzas de la organización sobre una clase y un paraíso terrestres,
cuando no es necesaria tal oposición o confrontación? Si el argumento fuese
sólido y se basara en evidencia bíblica, no existiría la necesidad de que el
escritor del artículo acudiese a la utilización de un falso dilema. La
argumentación de La Atalaya no es honesta ni está basada en hechos.
El
párrafo siguiente sugiere al lector lo que Juan “bien pudo haber recordado”
cuando escribió las palabras de Jesús. Habiéndose referido a la parábola de las
ovejas y las cabras en Mateo 25, pasa a decir:
El
apóstol Juan estaba familiarizado con aquella parábola, porque él y su hermano
Santiago y también Pedro y Andrés fueron los que promovieron la profecía de
Jesús al haberle interrogado privadamente acerca de la “señal,” y Juan oyó
aquella profecía en su totalidad. (Mar. 13:3, 4) Por eso, cuando él registró
las palabras de Jesús acerca de las “otras ovejas” bien pudo haber recordado la
parábola de las ovejas y las cabras dada por Jesús. Él era el apóstol de edad
avanzada a quien se dio la Revelación que expuso el hecho de que las 12 tribus
del Israel espiritual contendrían solo 144.000 miembros. Por eso él sabía que
el “aprisco” que contenía al “rebaño pequeño” encerraría solo a una cantidad
limitada de todos los que se salvarían.[30]
Esta
incursión del escritor del artículo en el campo de la lectura de la mente, no
prueba nada; tampoco tiene sentido, puesto que las palabras en Juan 10:16 no se
originaron en el pensamiento de Juan sino en el de Jesús. La
afirmación también da por sentado que Juan entendía el tema de los
144.000 de Revelación tal como lo entiende la organización Watch Tower.
Nuevamente el escritor argumenta utilizando el razonamiento circular.
Tal vez
el aspecto más interesante de estos artículos es la ilustración diseñada para
plasmar en forma gráfica la interpretación que la Sociedad Watch Tower hace del
texto, como se muestra en la figura adjunta.

Aunque debe admitirse que
sólo es el boceto de un artista, el concepto que transmite la escena,
diseñado para armonizar con la enseñanza de la organización, es casi increíble.
Se ilustra a un pastor israelita con siete ovejas (contadas) protegidas en un
redil, y otras cincuenta (contadas) dejadas afuera, sin la protección del
redil. ¿Qué pastor en cualquier tiempo de la historia, de cualquier raza, de
cualquier país del mundo, tendría esa clase de arreglo para sus ovejas? ¿Qué
pastor conseguiría grandes cantidades de “otras ovejas”, y las dejaría
desperdigadas, apartadas de su rebaño, vagando fuera del redil? Aun si fuese el
caso que existieran dos razas de diferente calidad o tipo de lana, el pastor
todavía proveería por lo menos un redil para la segunda raza. Pero ¿existen en
realidad dos “razas” de cristianos en algún sentido, de modo que merezcan el tratamiento
desigual que se ilustra en la figura de La Atalaya?
Es de
destacar que el artista escogió una proporción de siete ovejas afuera por cada
una que se encuentra dentro. Si la proporción se basara en los más de cuatro
millones de Testigos que supuestamente conforman la clase de “otras ovejas”,
comparado con los 144.000 del denominado “rebaño pequeño”, la proporción sería
cercana a 28 a 1. Esto significaría que si se ilustran 7 ovejas dentro del
redil, deberían existir 196 fuera, lo que haría la escena aun más increíble.
En el Pentecostés del primer siglo se
bautizaron 3.000 personas. Más tarde el registro habla de “cinco mil hombres”
entre los que aceptaron las buenas nuevas.[31] En los años que siguieron, no
sólo hubo un crecimiento adicional en Jerusalén, sino que se desarrollaron
congregaciones de creyentes a través del mundo entonces conocido, y la
evidencia histórica indica que los que abrazaron las buenas nuevas llegaron a
ser muchas decenas, incluso centenas de miles.[32] Aun si asumiéramos que
la gran mayoría de ellos no permanecieron fieles, sería difícil creer que por
lo menos no hubiera habido miles que sí lo hubieran sido. Desde que La
Atalaya empezó a publicarse en 1879, más decenas de miles han profesado ser
seguidores ungidos de Cristo, y La Atalaya admite ciertamente que muchos
de ellos se probaron fieles. Para ilustrar el asunto, si aceptáramos una cifra
muy conservadora de 10.000 personas durante el primer siglo que se mantuvieron
fieles hasta la muerte, y otros 10.000 desde 1879 en adelante, significaría que
(de acuerdo con la doctrina de la Sociedad Watch Tower) faltarían 124.000 para
ser aprobados como herederos celestiales, durante el transcurso de ese período.
Considere lo que esto significaría. Significaría que durante el período
transcurrido, 1.779 años, antes de que La Atalaya surja en escena,
Jesucristo, quien estaba dirigiendo a sus seguidores, de acuerdo con sus
palabras en Mateo 28:20, ¡solo vio convertirse en sus seguidores fieles y
aprobados una media de 70 personas por año—en todo el mundo![33] Con seguridad, es difícil de
creer que estos resultados tan pobres fueran el resultado de la dirección de
Jesús sobre sus discípulos, y este razonamiento deprecia el poder de las buenas
nuevas y el poder del Espíritu santo de Dios.
A pesar
de todo la argumentación intrincada, parece evidente que un cristiano verdadero
es un cristiano verdadero. Las mismas Escrituras inspiradas claramente no
conocen y no presentan una clase diferente. Todos los que escuchan la
voz del buen pastor son llamados a demostrar la misma clase de fe y amor, los
mismos frutos del espíritu de Dios, disfrutando de la misma relación con Él en
calidad de hijos. Las dos clases de “ovejas” cristianas diferenciadas, son
producto de la invención humana.
Dentro
de la misma Biblia, encontramos un pasaje que de manera sobresaliente hace un
paralelo de Juan 10:16, a saber lo que el apóstol Pablo escribió en Efesios
2:11-18. Allí, en lugar de a dos grupos de ovejas, el apóstol se refiere a dos
pueblos, judíos y gentiles, y dice, de acuerdo con la Traducción del Nuevo
Mundo:
Por lo
tanto, sigan recordando que en otro tiempo ustedes eran gente de las naciones
en cuanto a la carne; “incircuncisión” eran llamados por lo que se llama
“circuncisión”, hecha en la carne con las manos... que estaban en aquel mismo
tiempo sin Cristo, alejados del estado de Israel y extraños a los pactos de la
promesa, y no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo. Pero ahora, en
unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos han llegado
a estar cerca por la sangre del Cristo. Porque él es nuestra paz, el que hizo
de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. Por
medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en
decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo
hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos
pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había
matado la enemistad por medio de sí mismo. Y vino y les declaró las buenas
nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca,
porque mediante él nosotros, ambos pueblos, tenemos el acceso al Padre por un
solo espíritu.
Todos
los elementos que se encuentran en Juan 10:16, se pueden ver aquí también.
Aunque utiliza una analogía diferente a la de las ovejas, el pasaje bíblico
dice lo mismo, presenta la misma escena. Muestra que, además de los creyentes
(ovejas) judíos, los creyentes (ovejas) gentiles escucharon las buenas nuevas
(la voz del pastor, Jesucristo), y a través de Cristo los dos pueblos llegaron
a ser un cuerpo (o un rebaño), bajo él como su cabeza (su un solo pastor).
Por lo
tanto, decir que el entendimiento de las “otras ovejas” en Juan 10:16, como
relacionado con los creyentes gentiles, “no concuerda con otros textos bíblicos
que tienen que ver con el asunto”, es exactamente contradictorio con los
hechos. Ese entendimiento está en armonía, no sólo con la afirmación citada de
Pablo, sino con el resto de las Escrituras. Desde el tiempo que Dios hizo la
promesa a Abraham en adelante, las Escrituras señalaron y profetizaron
continuamente el tiempo en que Dios reuniría gentes de todas las naciones en un
solo pueblo, su pueblo bajo su Mesías.[34] Vista desde esta perspectiva,
la afirmación de Jesús es fácil de entender, sin la necesidad de utilizar
argumentos intrincados y complicados para explicarla. A la vista de todas las
profecías que señalaron este hecho, en lugar de ser algo que “no concuerda con
otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto”, hubiese sido sumamente
extraño que Jesús no hubiese dado una parábola para ilustrar la
unificación de los gentiles con los creyentes judíos.
Otra
designación utilizada para la supuesta segunda clase de cristianos es la de
“gran muchedumbre”, término sacado de Revelación 7:9-17. Para una consideración
sobre este asunto se remite al lector al Apéndice.
Para
que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento
de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce
engañosamente al error.
- Efesios
4:14
La verdad es consistente consigo misma, y es, por consiguiente, algo
estable y confiable. Un signo mayor de argumentación falaz es la inconsistencia,
particularmente si no se reconoce abiertamente que una nueva enseñanza o
postura es inconsistente comparada con alguna otra anterior, o si se pretende
presentarla como algo diferente a lo que verdaderamente es—la rectificación de
un error.
Este es
el caso de los esfuerzos de la organización Watch Tower por crear un sentido de
“urgencia” basado en la pretensión de saber que el “fin” va a ocurrir dentro de
un período de tiempo particular. El libro Crisis de Conciencia documenta
la forma en que se descartó toda una serie de fechas, y se transfirieron las
predicciones vinculadas a estas fechas a otra serie de fechas posterior.[35] Allí también se presenta la
evidencia que demuestra cómo las predicciones que se relacionan con 1914, 1918,
1920, 1925, comienzos de los 40, y finalmente 1975, demostraron carecer de
fundamento. Un número de La Atalaya trató de justificar todo esto, y al
mismo tiempo intentó poner a los lectores a la defensiva sobre este asunto. En
su número de 1 de diciembre de 1984, varios artículos bajo el tema “Expectación
Cristiana” subrayaron algunas exhortaciones que aparecen en las Escrituras
sobre el “mantenerse a la expectativa” con relación a la prometida venida de
Jesús, y después relataron la evidencia histórica de un sentido general de
relajación espiritual, tanto en el pasado como en el presente. El artículo
continuó justificando el fuerte énfasis otorgado por la organización Watch
Tower a los cálculos cronológicos para determinar la cercanía del fin, por
medio de decir esencialmente que “Es mejor equivocarse en los cálculos que
estar adormecidos espiritualmente y estar apáticos con relación a la venida de
Cristo”. El empeño general de la serie de artículos es hacer ver que, a menos
que uno piense en términos de un período de tiempo particular y enfoque
fuertemente su atención en condiciones visibles como señal, cae automáticamente
en el otro campo, el de los espiritualmente apáticos que han perdido interés en
la venida de Cristo.
El
material ejemplifica muchas formas de argumentación falsa. Mucha de la
justificación de las expectativas equivocadas de la Sociedad Watch Tower se
basa en el hecho de que otros en el pasado, incluyendo a siervos de Dios en
tiempos precristianos y cristianos, también tuvieron ideas equivocadas acerca
del tiempo de Dios para actuar en ciertas áreas de su propósito. Esta es una
variación del razonar que “dos equivocaciones hacen un acierto”, es decir, que
la “práctica común” de algún modo justifica lo que uno hace. De hecho, si la
Sociedad Watch Tower está enterada de los errores cometidos en el pasado por
personas que intentaron fijar un período de tiempo para que ocurriese el fin,
esto no la hace menos, sino más responsable de hacer predicciones
equivocadas. Debía haber demostrado que habían aprendido algo de esos ejemplos
de pensar erróneo, y debía haberse retraído de seguir el derrotero incorrecto.
La expresión dice “La experiencia es una escuela dura, pero es la única donde
aprenden los tontos”, y un “esclavo fiel y discreto” no debería estar en esa
clase. Los hombres de la Biblia cometieron toda clase de errores y el registro
de esto nos sirve como “amonestación de nosotros a quienes los fines de los
sistemas de cosas han llegado”, no como una justificación para cometer
errores similares.[36]
Principalmente,
sin embargo, los artículos intentan poner al lector frente a un falso dilema.
Se esfuerzan por crear la idea de que una persona o sigue el derrotero de la
organización Watch Tower en cuanto a fijar un marco de tiempo para la llegada
del fin, utilizando cálculos cronológicos y ponderaciones de ciertas
condiciones mundiales, o caerá en la clase de aquellos a quienes no les importa
cuándo viene Cristo, que son apáticos, y probablemente “apóstatas”. El hecho
es, sin embargo, que uno no se enfrenta a sólo estas dos opciones, y no necesita
colocarse en uno de estas dos clases de personas. Cristo Jesús predijo que
vendrían aquellos que dirían “El debido tiempo se ha acercado” y añadió “No
vayan en pos de ellos”.[37] Ni Cristo Jesús, ni sus
apóstoles, estimularon de ningún modo el empleo de cálculos cronológicos para
determinar el marco de tiempo de su regreso. Al contrario, las exhortaciones de
Cristo en cuanto a “mantenerse alerta” contienen en su contexto exhortaciones
similares en cuanto a que sería imposible para sus seguidores conocer de
antemano o predecir el tiempo de la venida del Amo. El mismo hecho de la incertidumbre
y de la imposibilidad de predecir este tiempo hacía de la vigilancia
un factor esencial.[38]
Esto va
contra la idea de que “estar alerta” signifique observar las noticias u otras
fuentes de información en busca de evidencia visible—en forma de
acontecimientos o condiciones mundiales—de que la venida de Cristo esté a punto
de ocurrir, o de que el fin “esté a mano”. Sus propias palabras muestran que
sus seguidores eran vigilantes y estaban en guardia contra las atracciones del
mundo materialista, las ansiedades distrayentes en la vida, manifestando así
una preocupación diligente y firme en mantener fortaleza y salud espiritual, y
sobre todo, manteniendo una buena relación con Dios y Cristo, de manera que
cuando—sin advertencia previa—irrumpiese el tiempo de juicio se les encontrara
como personas aprobadas para “estar de pie delante del Hijo del Hombre”.[39] También Pedro, al discutir el
día de juicio de Dios, deja claro que la evidencia de que uno mantiene ese
tiempo “en mente”, son sus “actos santos de conducta y hechos de devoción
piadosa”, no el poner fe en la especulación cronológica, o el excitarse con
acontecimientos o condiciones mundiales.[40] Como cristianos, nunca debían
perder de vista que tal tiempo de juicio es cierto, inevitable, y debían
permitir que el estar conscientes los guiara en todas sus decisiones y acciones,
viviendo así cada día como si pudiera ser el día de ajuste de cuentas.
En un
punto, el artículo de La Atalaya de 1 de diciembre de 1984 (página 18)
afirma: “¿Han fomentado un estado de alerta cristiano los apóstatas que afirman
que “los últimos días” comenzaron en el Pentecostés y abarcan toda la era
cristiana? ¿No han causado ellos, más bien, aletargamiento espiritual?” No se
aporta ninguna evidencia para mostrar que ese entendimiento de los “últimos
días” tiene que resultar o ha resultado en “aletargamiento espiritual” y en
reducción del “estado de alerta cristiano”. Un aspecto que los artículos nunca
tratan es lo que muestra la evidencia respecto al efecto de las numerosas
predicciones falsas de la Sociedad Watch Tower. ¿Han fortalecido estas, y otras
predicciones similares de otros grupos religiosos, la confianza de la gente en
las promesas de la Biblia acerca del regreso de Jesucristo? ¿Han aumentado el
aprecio por las Escrituras, o han servido para hacer que parezcan una fuente de
falsas expectativas?
Bajo el
encabezamiento “Las desilusiones pueden debilitar la fe”, La Atalaya de
15 de abril de 1990 (pág. 27) afirma:
Los
cristianos adultos también se desilusionan, y en algunos casos esto ha
significado desastre espiritual. Algunos pusieron su esperanza en cierta fecha
en que esperaban que de seguro vendría el Armagedón. Cuando llegó aquel día y
nada sucedió, se sintieron defraudados.
Sin
lugar a dudas, esto hace alusión a las expectativas de los Testigos con
relación al año 1975. ¿Dónde tuvieron origen tales expectativas? ¿Qué hizo que
ellos se sintieran excitados? ¿Tuvo esto su origen en las mismas personas que
se sintieron posteriormente desilusionadas? El artículo nunca señala que la
desilusión que “en algunos ha significado desastre espiritual” resultó de las
expectativas creadas y estimuladas por la propia organización Watch Tower. Como
ilustración de cuán lejos se llevó el asunto, en un informe de la Asamblea
Internacional de los Testigos de Jehová “Paz en la Tierra”, celebrada en 1969,
después de referirse a la cercanía del nuevo milenio en el año 2001, la revista
La Atalaya de 1 de abril de 1970, páginas 24 y 25, afirmó:
Pero para los estudiantes de la Santa Biblia que contiene tanto las
escrituras hebreas antiguas, y las escrituras griegas cristianas, y que son
temerosos de Dios, hay un milenio más importante que llama su atención. ¡Es el
séptimo milenio! No el séptimo milenio medido desde el año 1 A.D., sino el
séptimo milenio de existencia del hombre aquí en la tierra, el séptimo milenio
medido desde la creación por Dios del hombre y la mujer perfectos en el jardín
de Edén. Esto se mide usualmente de acuerdo con la regla del Anno Mundi o con
el calendario “En el Año del Mundo”, que significa el mundo de la humanidad.
¿Tiene este hecho relación con el
acercamiento de la paz de mil años o de un milenio? ¡Muy aparentemente Sí!
Como
todos los Testigos ya sabían, tres años antes (en 1966) la Sociedad Watch Tower
había identificado el año 1975 como la fecha de comienzo del séptimo milenio de
la historia de la humanidad.[41] ¿Qué significado se le dio a
este cálculo? El material de La Atalaya citada continúa diciendo:
Más recientemente investigadores concienzudos
de la Santa Biblia han hecho una reexaminación de la cronología bíblica. Según
sus cálculos, los seis milenios de la vida de la humanidad en la Tierra
terminarían a mediados de los años setenta. Así, el séptimo milenio desde la
creación del hombre por Jehová Dios empezaría dentro de menos de diez años.
_______________________
Para
que el Señor Jesucristo fuera “Señor del sábado”, su reinado de mil años
tendría que ser el séptimo en una serie de períodos de mil años o milenios.
(Mateo 12:8) Así seria un reino sabático. Desde la existencia temprana de la humanidad Satanás el
Diablo ha estado suelto, haciendo que la familia humana trabaje en dura
esclavitud, causando que la tierra se llene de violencia antes del diluvio
universal en los días de Noé, e induciendo a que la misma vieja tierra se llene
de una violencia aun mayor en nuestros días. Pronto terminarán seis milenios
de su explotación inicua de la humanidad como sus esclavos, en el plazo de
vida de la generación que ha sido testigo de los acontecimientos mundiales
desde 1914 hasta ahora, de acuerdo con las palabras proféticas de Jesús en
Mateo 24:34. ¿No sería entonces, el fin de seis milenios de esclavitud de la
humanidad bajo Satanás el Diablo, el tiempo apropiado de Jehová para introducir
un milenio sabático para todas sus criaturas humanas? De hecho, ¡sí! Y su
hijo Jesucristo será Señor de ese Sábado.
La
responsabilidad fundamental de toda esta excitación, y de las expectativas
desilusionadas conectadas con el año 1975, reside en la organización Watch Tower.
Como se documenta en Crisis de Conciencia, páginas 236-239, el efecto
dañino de la desilusión se hizo claramente evidente, se expresó hasta en
memorándums de miembros responsables del personal de su oficina central. Aún
así, el Cuerpo Gobernante se resistió a admitir su responsabilidad por casi
cuatro años. Sus propios registros muestran que esto resultó en una
“expectación espiritual” artificial de parte de cientos de miles, y que su
aparente “estado de vigilancia” terminó tan pronto como fracasaron las
expectativas cuando pasó ese año, hace más de década y media. ¿Se beneficiaron
de haber sido desilusionados de tal manera esos cientos de miles que
acudieron a la organización como resultado de esa señal falsa? ¿Fortaleció esto
su confianza en la fiabilidad de las Escrituras? Existe muy poca base para
pensar así. El fundamento de tal “estado de alerta espiritual” se construyó
sobre las arenas movedizas de la especulación humana y no puede compararse con
el estado genuino de alerta espiritual construido sobre las enseñanzas de
Jesucristo, que son sólidas como una roca.[42]
Todos somos inconsistentes a veces; es un
fallo humano. Pero esto no excusa los intentos para ocultar, justificar o negar
nuestras inconsistencias. En el mejor de los casos, la organización nunca ha
hecho más que un reconocimiento superficial del daño producido por sus
numerosas predicciones de tiempo erróneas. El número de 15 de abril de 1990 de La
Atalaya antes citado muestra que incluso tal reconocimiento no se ha
efectuado de manera voluntaria, y que la organización todavía está tratando de
eludir su responsabilidad y de hacer hábilmente que recaiga sobre otros, sobre
sus víctimas en realidad. Es ahí donde claramente la falacia de inconsistencia
se hace claramente censurable.
Aunque
la organización ocasionalmente da algún reconocimiento vago al cambio del
entendimiento sobre el año clave de 1914 (que fue considerado por cuarenta años
como el fin de los últimos días, y que cuando pasó esa fecha se cambió
al comienzo de los últimos días), continúa alegando gran estabilidad en
su apego a esa fecha y al significado que se lo otorga en la actualidad. En las
pasadas dos décadas, sin embargo, a medida que esta fecha se aleja más y más en
el pasado, la organización modifica constantemente su significado de la
“generación” de Mateo 24:34, que está ligada a esa fecha, “generación” que no
pasará antes de que llegue el fin.
Así,
aunque nunca se afirmó específicamente, por mucho tiempo la impresión general
fue que la “generación” estaba relacionaba esencialmente con personas que
habían alcanzado la edad adulta para 1914, y que la generación de esas personas
estaría todavía viva cuando llegara el Armagedón. Entonces la revista ¡Despertad!
de 8 de abril de 1969 (páginas 13 y 14) salió con esta afirmación:
Jesús obviamente hablaba en
cuanto a los que tuviesen suficiente edad para presenciar con entendimiento lo
que aconteció al comenzar los “últimos días.” Jesús dijo que algunas de
aquellas personas que estuvieran vivas al aparecer la ‘señal de los últimos
días’ todavía estarían vivas cuando Dios le pusiera fin a este sistema.
Aunque
supongamos que jovencitos de 15 años de edad tuviesen suficiente percepción
para comprender la importancia de lo que sucedió en 1914, esto todavía haría al
más joven de “esta generación” de unos 70 años de edad en la actualidad. De
modo que la gran mayoría de la generación a la que Jesús se refirió ya ha
muerto. Los que quedan se están acercando a la vejez. Y recuerde, Jesús dijo
que el fin de este mundo inicuo vendría antes de que esta generación
muriera. Esto indica que los años que quedan antes de que venga el fin no
pueden ser muchos.
El
tomar 15 años como mínimo, tal como dijo el artículo, haría que el más joven de
esa generación tuviera cerca de 70 años en aquella fecha (1968).
Diez
años después, cuando el “más joven” de esa generación tendría 80 años, La
Atalaya de 1 de enero de 1979 (página 30) efectuó un ligero cambio.[43] La publicación de 1969 había
dicho que las palabras de Jesús se referían “obviamente” a personas con edad
suficiente para que “tuviesen suficiente percepción para comprender la
importancia de lo que sucedió en 1914”. Ahora, diez años después, esto no era
tan “obvio”. En su lugar, la publicación de 1979 afirmó que se podía incluir a
aquellos que pudieron “observar” cosas como la guerra de 1914 y otras
condiciones. Al mismo tiempo, de manera enfática excluyó la aplicación a los
que en ese tiempo eran meramente recién nacidos.
Dos
años después, La Atalaya de 1 de abril de 1981 (página 30) empleando una
afirmación de una popular revista de noticias, presentó el argumento según el
cual las personas pueden empezar a crear una memoria duradera desde los 10
años de edad.
Anteriormente,
en 1979, La Atalaya citada había afirmado que “cuando se relaciona con
la aplicación en nuestro tiempo, la ‘generación’ lógicamente no aplicaría a
bebés nacidos durante la I Guerra Mundial”. El paso de sólo seis años más hizo
que lo ilógico se volviese lógico. La Atalaya de 15 de mayo de 1984
(páginas 4-7), invirtió la posición anterior, y, mediante el uso de ciertas
definiciones (que se encuentran en la literatura de eruditos de la
cristiandad), afirmó ahora:
En estas definiciones se incluye
tanto a los que nacieron alrededor del tiempo de un suceso histórico
como a todos los que vivieron en dicho tiempo.
Si
Jesús usó la palabra “generación” en dicho sentido y la aplicamos a 1914,
entonces los infantes de aquella generación tienen 70 años de edad o más
ahora.[44]
Así,
mientras que en la revista ¡Despertad! de 8 de abril de 1969 se refería
a personas de 15 años en 1914, que tendrían 70 años de edad (en 1969),
para 1984, una vez transcurridos quince años, encontramos a la organización
hablando de que ahora son los infantes que nacieron en 1914 los que
tendrían 70 años.
Proverbios
27:16 compara la futilidad de sujetar a un cónyuge contencioso y obstinado con
“abrigar el viento y asir aceite en la mano derecha”. De modo paralelo, el
intento de encontrar algo estable en la explicación que hace la organización
Watch Tower sobre a quiénes se refiere el término “esta generación”, se asemeja
a tratar de asir aceite. Su calidad escurridiza simplemente desafía el hacerlo.[45]
En poco
más de dos décadas, las personas nacidas en 1914 o antes serán ya centenarias.
Como se documentó en Crisis de Conciencia, a pesar del tono confiable de
las afirmaciones efectuadas en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, un
número considerable de miembros del Cuerpo Gobernante, han reconocido por mucho
tiempo que la enseñanza tradicional acerca de “esta generación” se vuelve más y
más débil. No existe otra explicación para el hecho de que en 1980 los miembros
del Comité de Presidencia elaboraran y presentaran un documento que, de haber
sido aceptado, hubiera situado el comienzo de “esta generación”—no en 1914—sino
en 1957, ¡cuando la Unión Soviética lanzó al espacio su primer Sputnik![46]
Se puede encontrar un patrón similar de
definiciones cambiantes en los esfuerzos de las publicaciones de la Sociedad
Watch Tower por fijar el año 1914 como el tiempo en que apareció una “señal”
única, a escala mundial, relacionada con guerra, hambres, terremotos y pestes.
Puesto que el libro The Sign of the Last Days—When? (La señal de los
últimos días—¿Cuándo?) documenta completa y cuidadosamente la evidencia
abundante de inconsistencias, de intentos de apoyar afirmaciones tomando citas
fuera de contexto, de ignorar o suprimir evidencia histórica opuesta, no parece
necesario discutir estos puntos aquí. Junto con la evidencia bíblica que
demuestra el verdadero sentido del término crítico parousia y de la
expresión “los últimos días”, el libro también presenta razones serias para
creer que la entera aproximación para entender las palabras de Jesús en Mateo
24 tal como la enseñan, no solo la organización de los Testigos, sino muchos
otros sistemas religiosos, se basa en premisas equivocadas.[47]
Aunque
se vio obligada a reconocer la naturaleza cambiante de su “verdad” publicada,
la organización Watch Tower intenta minimizar o negar cualquier significado de
esta inconsistencia. La organización presenta algunos argumentos distintivos en
su intento por explicar y justificar la trayectoria errática de sus enseñanzas
en varios asuntos doctrinales, argumentos que intentan convertir errores y
equivocaciones en “verdad progresiva”.
Mucha
literatura religiosa, tal como comentarios bíblicos que fueron escritos hace
uno y hasta dos siglos, todavía se imprime y se considera como de auténtico
valor.[48] En contraste, existen muy pocas
publicaciones de la Sociedad Watch Tower que fueran publicadas durante los
primeros 80 años de los 110 años de historia de la organización, que no se
consideren hoy como “pasadas de fecha” (de hecho están todas casi sin excepción
“fuera de imprenta” y no están disponibles). En lugar de ser reconocidas como
una señal de investigación inestable y de enseñanzas apresuradamente
concebidas, ¡se presentan como evidencia de “luz progresiva”! El problema es
que en muchos de los casos, la pretendida “progresión” es sencillamente un
retroceso de la organización a enseñanzas que anteriormente había descartado
como erróneas y que había reemplazado por lo que se alegaba que era verdad más
“avanzada”. En tales casos, lo que entonces fue considerado “verdad avanzada”,
ahora se convierte en error, y lo que entonces era erróneo, ahora se convierte
en “verdad avanzada”.
En una
carta de un miembro anterior de la Iglesia Mundial de Dios (Worldwide Church of
God), el escritor afirma que se le decía a los miembros: “Nosotros somos la
iglesia verdadera porque cambiamos nuestras enseñanzas cuando están
equivocadas”. La iglesia había adoptado cierta posición respecto al divorcio y
a las segundas nupcias, y posteriormente cambió esa posición. Tal como observa
este anterior miembro, este cambio se describía por los líderes de la
organización como “‘nueva luz’, ‘nueva verdad’ que Dios nos ha mostrado
(finalmente)”. Él añade:
En
otras palabras, él [el cabeza de la organización] veladamente culpaba a Dios de
nuestro error doctrinal. Nunca admitía que sencillamente él se había
equivocado. Nunca se disculpó ante las personas cuyas vidas y matrimonios había
arruinado. Le dio a Dios todo el crédito por arruinar y destruir miles de
familias.[49]
Una
carta de los líderes aseguraba a sus miembros que “esta misma experiencia debía
enseñarles a todos que la lealtad a Dios y a Su Iglesia debían ponerse siempre
en primer lugar por encima de equivocaciones supuestas o reales, o de
sufrimientos personales.” Sobre esto, el escritor de la carta observa:
¡[Él]
está diciendo que la lealtad a la [iglesia] debe colocarse por encima de la
lealtad a la palabra de Dios! Dice que estaba bien el que obedeciéramos las
enseñanzas no bíblicas de la iglesia. . . durante todos estos años, debido a
que esto es lo que llama “lealtad a la Iglesia de Dios”. Dice que esta lealtad
debe “ponerse siempre en primer lugar, por encima de equivocaciones supuestas o
reales, o de sufrimientos personales”; en otras palabras, la lealtad a los
dictados de una organización debe colocarse por encima de lo que la Biblia
enseña. . . [Él] consideraría como desleales a los que diez años antes
rehusaron obedecer [las enseñanzas hoy cambiadas de la iglesia], aunque
hubieran sido leales a lo que Dios dijo en su Palabra.
De
manera idéntica, cuando se discutían puntos de vista equivocados del
pasado, la organización Watch Tower encomiaba como leales a la “organización de
Dios” a aquellos que no se opusieron a tales enseñanzas. De este modo se le
asigna mayor mérito a la lealtad a la organización que a la lealtad a la verdad
de las Escrituras.
Aun
cuando el asunto da un giro completo, la Sociedad Watch Tower intenta demostrar
que, después de todo, ha habido progreso. Se hace el intento de mostrar que la
última postura difería sustancialmente de alguna manera de la postura original.
Hay un
artículo en La Atalaya de 1 de junio de 1982 que ilustra esto de manera
gráfica, y que incluye también un ejemplo notable del empleo de la falsa
analogía en la argumentación.

El material (en las
páginas 27-29) se esfuerza por explicar cómo puede suceder que el único
conducto de comunicación de Dios sobre la tierra pueda presentar primero un
punto de vista, luego uno totalmente diferente, y después regresar al primero.[50] El escritor utiliza el ejemplo
del bote “zigzagueando contra el viento”, como se muestra en la ilustración.
Puedo
recordar en mi tiempo como superintendente viajante, cuando efectué un viaje en
barco de vela por las Islas Vírgenes Británicas, desde la Isla de Tórtola a la
isla Virgen Gorda, y el pasaje tardó seis horas en recorrer las diecisiete
millas, utilizando el método de “voltejear”. Los veleros deben utilizar este
método debido a vientos desfavorables, pero intriga el hecho de que el
“conducto aprobado” de Dios para comunicarse con la humanidad, deba recurrir a
ese procedimiento. No se nos explica lo que son los vientos contrarios, que
mueven a este “conducto” en direcciones equivocadas, incluso en artículos
escritos por la misma persona dentro de un período de pocos años.
La
ilustración que acompaña el artículo presenta el recorrido en zigzag del bote,
basado en giros de 90 grados, como se muestra a continuación:

Para
definir el recorrido de muchas de las enseñanzas de la Sociedad Watch Tower, la
ilustración debería aparecer de manera más apropiada así:
![]()
Los
giros efectuados en las enseñanzas de La Atalaya que se han tratado se
asemejan más a giros de 180 grados, con una inversión total del rumbo. No se
parecen al “voltejear” que resulta en un progreso definido hacia adelante, y
que lo llevan a uno a una posición alejada del punto de partida. En realidad,
las posiciones cambiantes y las inversiones de enseñanzas en La Atalaya
a menudo se parecen al movimiento de una persona que rema en un bote en mar
abierto, sin brújula que lo guíe, y que después de un tiempo se encuentra
aproximadamente en la misma situación en la que comenzó a remar. Considere uno
de los ejemplos a los que se refiere el mismo número de La Atalaya de 1
de junio de 1982, relacionado con “los poderes más altos” o “las autoridades
superiores” mencionados en Romanos capitulo trece.
El entendimiento inicial (en tiempos del
Pastor Russell) era que esta expresión se refería a las autoridades
gubernamentales de la tierra, a quienes los cristianos deben manifestar
sumisión, pagar impuestos, tributo y honor (como lo señalan de manera bastante
obvia los versículos 6 y 7). En el tiempo del Juez Rutherford se negó este
entendimiento, y la Sociedad Watch Tower afirmó categóricamente (en 1929) que
los “poderes más altos” eran en cambio Dios y Cristo. Mencionaba que la
expresión “poderes más altos” no tenía aplicación alguna a las autoridades
seglares; ese punto de vista era totalmente inaceptable. Esto fue aclamado como
evidencia de esa “luz progresiva” de verdad que ilumina al pueblo escogido de
Dios.[51]
Treinta
años después, en 1962, se rechazó esa “luz suministrada” y se restableció la
postura de que el término aplicaba a las autoridades seglares. Note, sin
embargo, cómo el artículo de La Atalaya (página 29) presenta este
asunto:
Felizmente,
en el año 1962, Jehová condujo a su pueblo a un entendimiento del principio de
la sujeción relativa. Se pudo ver que los cristianos dedicados
tienen que obedecer a los gobernantes seglares como las “autoridades
superiores,” y reconocer de buena gana que éstos son “ministros de Dios,” o
siervos de Dios, para beneficio de ellos. (Romanos 13:4) No obstante, si estas
“autoridades” les pidieran que violaran las leyes de Dios, ¿qué harían los
cristianos entonces? Hasta ese punto los cristianos han obedecido el mandato
registrado en Romanos 13:1: “Toda alma esté en sujeción a las autoridades
superiores.” Pero dicha sujeción está limitada por lo que Jesús dijo, según
está registrado en Mateo 22:21: “Paguen de vuelta a César las cosas de César,
pero a Dios las cosas de Dios.” Por eso, cuando “César” pide a los cristianos
que hagan cosas que son contrarias a la voluntad de Dios, ellos tienen que
poner la ley de Jehová antes que la de “César.”
Como se
puede ver, se alega que se había hecho algún progreso, que en 1962 los Testigos
de Jehová—¡ostensiblemente por primera vez!—habían entendido el principio de la
“sujeción relativa”, y que aunque les rinden sumisión a las autoridades
seglares, no les pueden rendir sumisión total. Si esas “autoridades superiores”
les pidieran hacer cosas que violen la ley de Dios, ellos no podrían obedecer.
Posiblemente
el escritor del artículo ignoraba los hechos cuando lo escribió, aunque uno
asumiría que había investigado el asunto. El hecho es que el entendimiento
enunciado no era ni mucho menos nuevo; en los tiempos de Russell siempre se
entendió que la sujeción a las autoridades seglares era solamente una sujeción
relativa, condicionada a que las solicitudes de esas autoridades no estuviesen
en conflicto con los requisitos de Dios. Con tanta anticipación como en 1886,
el libro The Divine Plan of the Ages (El Plan Divino de las Edades)
afirmó en la página 266:
Conociendo
que este es el propósito de Dios, ni Jesús ni sus apóstoles interfirieron con
gobernantes terrestres de manera alguna. Al contrario, ellos enseñaron a la
iglesia a someterse a esos poderes, aunque con frecuencia sufrieron bajo su
abuso de poder. Ellos enseñaron a la iglesia a obedecer las leyes y a respetar
a aquellos que ejercían autoridad en virtud de su cargo, aunque personalmente
no fuesen dignos de estima; a pagar los impuestos señalados, y no ofrecer
resistencia a ninguna ley establecida excepto cuando estuviese en conflicto
con las leyes de Dios. (Hechos 4:19; 5:29) (Romanos 13:1-17, Mateo 22:21)
El Señor Jesucristo, sus apóstoles y la Iglesia primitiva fueron obedientes a
la ley, aunque estaban separados y no participaban en los gobiernos de este
mundo.
La
Atalaya de 1 de
junio de 1982 se refiere a las afirmaciones (hechas en 1904) relativas a que
los cristianos podían servir en el ejército, absteniéndose de disparar contra
persona alguna. Se cita esto para probar que en esos tiempos los primeros
Estudiantes de la Biblia no entendieron correctamente el principio de la
sujeción relativa. El artículo, aunque retrocede hasta 1904, aparentemente
“rodea” la evidencia no satisfactoria que aparece en su camino, navegando
alrededor del número de 1 de septiembre de 1915 de La Atalaya. Ahí el
pastor Russell efectuó estas observaciones bajo el encabezado: “El deber
cristiano y la guerra”:
En el Tomo VI de Estudios de las
Escrituras, hemos efectuado la sugerencia de que los seguidores de Cristo busquen,
de cualquier manera apropiada, los medios para evitar participar en la guerra.
Allí sugerimos la posibilidad, pero sólo en el caso de que fuesen alistados, de
que los seguidores del Señor utilizaran todas sus influencias para obtener
posiciones en los Cuerpos de Hospitales, en el Departamento de Intendencia del
ejército, en lugar de en el campo de batalla. Sugerimos, además, que si era
imposible evitar ir a las trincheras, todavía sería posible no violar el
requisito divino “No matarás”.
Nos hemos preguntado desde
entonces si el derrotero que hemos sugerido es el mejor. Nos preguntamos si tal
derrotero no significa un compromiso. Reflexionamos en cuanto a que convertirse
en un miembro del ejercito, y vestir el uniforme militar implican la aceptación
y reconocimiento de los deberes y obligaciones de un soldado. Una protesta
efectuada ante un oficial sería insignificante—el público en general ni
siquiera sabría de ella. ¿No estaría el cristiano en tales condiciones fuera
del lugar que le corresponde?
“Pero”, dirá alguien, “si uno
rehusara prestar el servicio militar y llevar el uniforme, sería fusilado”.
Respondemos que si se efectúa la
presentación en forma correcta, podría haber alguna exoneración, pero si no,
¿sería peor el ser asesinado debido a lealtad a nuestro Príncipe de Paz al
rehusar desobedecer sus órdenes, que ser asesinado bajo la bandera de estos
reyes terrestres, brindándoles un aparente apoyo, y así, aparentemente al
menos, transigiendo en las enseñanzas de nuestro Rey celestial? De las dos muertes
preferiríamos la primera—morir debido a lealtad a nuestro Rey celestial.
________________________________
No
estamos imponiendo este derrotero. Sencillamente lo sugerimos. La
responsabilidad le pertenece completamente a cada individuo. Estamos descargando
nuestra responsabilidad hacia muchos estudiantes de la Biblia, que nos
preguntan sobre la mente del Señor en este asunto. Les dimos previamente
nuestras mejores opiniones, pero ahora tememos que fuimos demasiado
conservadores.
La
única diferencia entre la postura enunciada entonces, y la que asume hoy la
organización, es que Russell no intentó imponer a otros esta postura sobre el
servicio en hospitales, sino que dejó la decisión a la conciencia de cada
individuo.
Así
pues, la alegación de que en los tiempos de Russell había una deficiencia de
entendimiento respecto de la naturaleza relativa de la sujeción a las
autoridades seglares, es notoriamente falsa. Simultáneamente desvía la atención
de la cuestión básica de la identificación de “las autoridades
superiores”. En esto la organización hizo un rodeo absoluto. Aún si el
entendimiento de la sujeción relativa había variado en tiempos recientes, esto
no cambiaría en lo más mínimo el hecho de que se adoptó y se mantuvo una
definición completamente errónea de las “autoridades superiores” durante
treinta años, para retornar después a la definición correcta.
Sin
embargo no hubo un auténtico cambio en el entendimiento de la sujeción
relativa. Aún si se permitieron diferencias menores en los puntos de vista, los
retrocesos radicales efectuados en las enseñanzas de la organización sobre las
“autoridades superiores”, todavía se asemejan a comenzar a caminar hacia un
punto que está al norte para girar después hacia el sur, caminando hacia un
punto que está esencialmente donde se partió. Esto no es un “voltejear” en el
que el zigzagueo constante y consistente lleva la nave más cerca de su meta. Es
sencillamente un giro hacia atrás. El método de “progresar” en el entendimiento
tal como lo presenta el artículo de La Atalaya es tan recomendable como
lo sería navegar rodeando una isla de 100 millas de longitud, para arribar a un
punto que dista una sola milla desde donde se inició el viaje.
Respecto
a reconocer el principio de la “sujeción relativa”, se pueden encontrar docenas
de comentarios bíblicos que, cuando se refieren a Romanos capítulo trece,
reconocen que la sujeción cristiana a autoridades seglares es siempre relativa,
condicional. Esto es cierto de comentarios escritos hace cien y doscientos
años, mucho antes de que apareciera la revista La Atalaya.
Como
solo un ejemplo, el todavía popular comentario de Albert Barnes, Barnes’
Notes, escrito entre 1832 y 1851 se refiere al mandato de “someterse a las
autoridades superiores” que se encuentra en Romanos 13:1, de la siguiente
manera:
La palabra utilizada aquí no
designa la extensión de la sumisión, sino que simplemente lo prescribe en
general. El principio general será, que debemos obedecer en todas las cosas
que no sean contrarias a la ley de Dios. . . .
No
podría haber estado en duda, y nunca lo estuvo, si ellos obedecerían a un
magistrado que les ordenara algo que fuese abiertamente contrario a la ley de
Dios.
Esta es
la posición idéntica a la adoptada por la Sociedad Watch Tower, y fue escrita
aún antes de que Charles Russell naciera. ¡Sin embargo, el artículo citado de La
Atalaya hace que parezca que Dios guió a su pueblo ungido a esa luz por
primera vez en 1962!
El
fallo principal de todo este concepto y analogía de “ir adelante y atrás” no es
simplemente que no se ajusta a los hechos, sino que falsea gravemente la forma
histórica en que Dios ha revelado la verdad a sus siervos.
Para
justificar los puntos de vista fluctuantes y las inversiones en varias de las
enseñanzas de la Sociedad Watch Tower, se cita con frecuencia el ejemplo del
punto de vista equivocado sobre la circuncisión que mantuvieron muchos
cristianos del primer siglo. Sin embargo, en lugar de ilustrar un derrotero
errático, hacia delante y hacia atrás, ese entendimiento equivocado por parte
de los cristianos primitivos, sólo manifiesta una tendencia de parte de
algunos, especialmente en Judea de apegarse a una práctica instituida
por Dios mismo varios siglos antes, evidencia una lentitud en reconocer
que las “sombras” que se encontraban en el Pacto de la Ley se habían encontrado
con la “realidad” que se encontraba en el Mesías, Jesucristo. Este no era un
caso de cambio hacia adelante y hacia atrás en las creencias, sino de ser
lentos en cuanto a adelantar en entendimiento.
Una
lectura de las Escrituras como un todo demuestra que la revelación de los
propósitos de Dios para la humanidad a través de los diferentes medios de
comunicación utilizados—los profetas inspirados y los escritores bíblicos—era
una continua progresión. No existen vacilaciones, ni zigzagueos, sino un
despliegue ordenado del propósito divino, donde cada paso progresivo lleva
hacia adelante al siguiente paso progresivo de revelación, sin desviación ni
guía errónea. Esta es una razón por la cual podemos tener confianza en la
Palabra escrita. El derrotero de zigzagueo que admiten los artículos de La
Atalaya no demuestra de ningún modo guía divina. Demuestra lo contrario, es
decir, razonamiento humano imperfecto. Teniendo en cuenta que todos estamos
sujetos a este razonamiento, este en sí mismo no es el principal problema. El
problema verdadero surge cuando los hombres insisten en que sus razonamientos
deben tomarse como “verdades reveladas” divinamente, y cuando condenan a
aquellos que, en el libre ejercicio de su juicio personal, ven esos
razonamientos de otro modo.
El poner confianza implícita en una fuente
que hace tales alegaciones extremas sobre sí misma, el dejar de comprobar su
rumbo con la brújula segura de la Palabra revelada de Dios, es un proceder nada
recomendable.
Mientras
ciertas reglas de la lógica, como las que se han considerado, pueden ser útiles
para discernir la falsedad en la argumentación, su conocimiento no es esencial.
Nuestro Creador nos ha dotado con inteligencia natural, y podremos protegernos
contra serios desengaños si evitamos la aceptación apresurada y nos damos
tiempo para pensar, para hacer preguntas, buscando mediante oración la ayuda de
su Espíritu. En lugar de dejarnos intimidar por hombres, o por su habla o
escritos impresionantes, debemos someter sus dichos a prueba, debemos
preguntarnos, “¿Se ha probado el asunto honestamente, o es mayormente una
declaración? ¿Es ésta la única explicación razonable, de tal forma que
estoy obligado a aceptarla como verdad?”
La
libertad cristiana y la verdad andan juntas. (Juan 8:32) Nunca conseguiremos la
libertad prometida por Dios, a menos que estemos dispuestos a hacer el esfuerzo
de determinar lo que es verdad y lo que no lo es. Esto no requiere que nos
sintamos obligados a “desmenuzar” el significado preciso de cada una de las
afirmaciones de las Escrituras. Muchas afirmaciones permiten más de un
entendimiento, y el entendimiento alternativo puede ser tan compatible con el
resto de las Escrituras como el inicial. Las verdades cruciales, aquellas sobre
las cuales descansa nuestra fe, son las que todos podemos entender. El Hijo de
Dios pudo, por lo tanto, agradecer a su Padre por haber “mostrado a los
sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos”.[52]
Nuestro
amor por la libertad debe estar acompañado por nuestro amor por la verdad, y
por la compañera de la verdad, la honestidad. Por naturaleza podemos sentirnos
inclinados a seguir el camino más fácil, el de sumisión pasiva. Pero el anular
las facultades que Dios nos ha dado de pensamiento y análisis críticos, y
convertirnos en meros crédulos de lo que los hombres nos dicen que es la
verdad, solo nos lleva a la esclavitud humana. La vida misma depende de nuestra
disposición para asumir el coste que el amor a la verdad requiere, porque los
adoradores aprobados de Dios “tienen que adorarlo con espíritu y con verdad”.[53]
Con
respecto a los 144.000 en este capítulo de Revelación, el relato habla de éstos
como “sellados de toda tribu de los hijos de Israel”, 12.000 de cada una de las
12 tribus (versículos 4-8). Las publicaciones de la Sociedad Watch Tower
consideran a los “hijos de Israel”, no en sentido literal, sino en sentido figurado,
como parte de un Israel espiritual. Se considera a las 12 “tribus” de modo
similar, no como tribus literales, sino tribus figurativas. En vista de
esto, el escoger “doce mil” personas de doce “tribus” no podría ser literal,
sino figurativo. La pregunta pues es: ¿Cómo puede producir la suma de
todos estos elementos figurativos un resultado literal, es decir,
literalmente 144.000? El argumento de la sociedad Watch Tower es que
puesto que se dice de la “gran muchedumbre” que “nadie podía contar”, por lo
tanto que tiene un número indefinido, entonces los 144.000 debe ser un número
definido y literal. Sin embargo, al explicar el significado de los
“veinticuatro ancianos” a que se hace referencia en pasajes afines de
Revelación, ellos afirman que esta cifra de 24 no es literal, sino simbólica
del número completo de los que reinan con Cristo en el cielo. (Vea Revelación
4:4, 10; 5:8; 11:16; 19:4. Vea también Apocalipsis—¡se acerca su grandiosa
culminación!, página 77)En Revelación se hace referencia a los 7 espíritus
(1:4), las 7 estrellas (1:16), los 10 días (2:10), los 24 tronos y 24 ancianos
y 7 lámparas (4:4, 5), las 4 criaturas vivientes (4:6, 7), los 7 cuernos y 7
ojos del Cordero (5:6), la cuarta parte de la tierra (6:8), los 4 ángeles y los
4 ángulos de la tierra (7:1), la tercera parte de los árboles, de las
criaturas, de los ríos, etc. (8:7-12), y a muchas, muchas otras cifras, las
cuales se presentan en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower no como
literales, sino como figurativas, simbólicas. ¿Por qué no se
debiera ver a los 144.000 bajo la misma luz?
Por
estas razones, algunos entienden que los 144.000 es un número simbólico que
representa una cifra ideal, la suma completa de todos los que llegan a ser
israelitas espirituales, sin importar cuántos sean finalmente. En este caso, la
“gran muchedumbre” podría representar simplemente a los mismos, pero vistos
desde el punto de vista de la realidad, al cumplimiento del ideal
simbólico representado por los 144.000.
[1] Esto no significa que yo estaba completamente convencido de todos los detalles, pero lo que no comprendía lo asumía simplemente por fe.
[2] Tengo en mi biblioteca copias de varias publicaciones antiguas de la Sociedad Watch Tower, que fueron propiedad de Percy Harding (mencionado en el Capítulo 11). Muchas de ellas contienen apuntes personales en donde se evidencia que él notó varios defectos en el razonamiento y en los argumentos presentados—muchas décadas antes de que yo empezara a darme cuenta.
[3] El artículo apareció en el número de 22 de febrero de 1982 de la revista Time y se refirió principalmente a mi excomunión.
[4] Mi esposa y yo tuvimos una conversación personal con John Knight en más de una ocasión, y él se mantuvo en contacto hasta su muerte a la edad de 96 años. (De acuerdo con sus deseos yo conduje su funeral).
[5] En Logic and Contemporary Rhetoric (Lógica y Retórica Contemporánea) páginas 54 y 55, Howard Kahane del Bernard Baruch College afirmó: “El provincialismo resulta frecuentemente de una falsa concepción de la importancia y moralidad del propio grupo. . . . En esta forma extrema, la falacia del provincialismo se convierte en un vicio peor, la falacia de la lealtad. Esta es la falacia de creer (o no creer) frente a una gran evidencia contraria, debido a la lealtad provincial”.
[6] Twelve Years in a Monastery, por Joseph McCabe, O.S.F., Watts & Company.
[7] Vea ¡Babilonia la grande ha caído!, páginas 84-124; Entonces queda terminado el Misterio de Dios, páginas 227-270; Apocalipsis ... ¡se acerca su magnífica culminación!, páginas 129-160.
[8] Como se ha señalado, Rutherford justificó su acción drástica describiendo a los “ancianos elegidos por votación” como una clase de personas no dispuestas a cooperar, que eran débiles en la actividad de puerta en puerta o que se oponían a ella, además de acusarles con otros cargos similares. Pocas personas se detienen a pensar que hombres como Fred Franz y una multitud de otras personas muy prominentes en la organización fueron en ese tiempo “ancianos elegidos”. Tampoco se menciona que Rutherford mismo nunca participó en la actividad de puerta en puerta.
[9] Vea Mateo 25:14-30.
[10] Isaías 11:2, 3
[11] El reino de mil años de Dios se ha acercado, página 354.
[12] Note que el autor de esta lista de “credenciales arrolladoras” sigue el orden de los libros de la Biblia de Génesis a Revelación pero entonces, en el mismo final, regresa a Isaías 43:10 para poner a los “Testigos de Jehová”, creando la ilusión de que las listas precedentes llevan a tal culminación. Esto es pura manipulación.
[13] Es el estilo del anterior presidente de la Sociedad Watch Tower.
[14] El texto de Job, capítulo diez, versículo 22, sobre “la tierra de lobreguez, parecida a tinieblas, de sombra profunda y desorden”, tal vez dejará al lector a tientas en cuanto a la oscura conexión con la “organización de Dios” que está bajo discusión.
[15] Juan 6:67, 68.
[16] En el mismo artículo, página 15, se reimprimen porciones de números de La Atalaya de 1883 y 1884, para apoyar la idea de una organización visible como la que existe actualmente entre los Testigos de Jehová. La palabra “organización” aparece varias veces en las citas. Pero esto es todo. Cuando se examinan estas citas, la realidad demuestra estar en directa contradicción con el concepto organizacional del día de hoy. El material del siglo diecinueve, de hecho, argumenta contra el desarrollo de una organización religiosa altamente estructurada, e insiste en que debería existir sólo una organización celestial, invisible, compuesta por la congregación de Cristo. Como se demuestra en el capítulo 4 de este libro, el editor de La Atalaya, Charles Taze Russell, estaba opuesto a la formación del tipo de estructura organizacional terrestre, visible, que se empezó a desarrollar después de su muerte. No existe la más mínima referencia a estos hechos en el artículo en cuestión, y se lleva al lector a creer que existe armonía entre esas citas de hace un siglo y el concepto moderno de la organización Watch Tower. Los hechos y la información adversa se suprimen, se pasan por alto, se manipulan o se ignoran.
[17] 2 Corintios 3:7-10; Colosenses 2:17; Hebreos 9:7-11, 23
[18] 1 Samuel 8:4-7; Isaías 33:22
[19] Salmos 146:3-5
[20] 1 Samuel 21:10
[21] Compare con Hebreos 11:36-40; Santiago 5:10, 11.
[22] Mateo 26:57, 59
[23] Hechos 5:27-29
[24] Juan 5:24
[25] Tampoco aplican a ninguno de los cinco mil millones de otras personas sobre la tierra que no son Testigos de Jehová.
[26] En realidad, como Jaracz bien sabe, las publicaciones Watch Tower excluyen consistentemente a la “clase terrestre” de todas las parábolas de Jesús, excepto de ésta y de la de las ovejas y las cabras (Mateo 25:31-46)
[27] Juan 10:1-16; Compare Juan 1:11-13; Mateo 10:16; 15:24; 24:18-20; Hechos 1:8.
[28] Esto se describe también en el campo de la lógica, como una táctica de “envenenar la fuente”, en la cual se efectúa un esfuerzo para desacreditar a la fuente y hacer aparecer que cualquier evidencia o argumento que provenga de tal fuente no es digno de una consideración seria.
[29] Tan solo un ejemplo: La Atalaya de 15 de enero de 1991 en tan solo seis páginas, (10 a 15) cita quince fuentes que apoyan su postura—todas ellas de la “cristiandad”. Generalmente cuando se emplea una cita que se considera favorable a la posición de la Sociedad Watch Tower, no se llama la atención a que la fuente—sea un diccionario bíblico, o un comentario u otro trabajo religioso—es producto de lo que la Sociedad Watch Tower denomina “cristiandad apóstata”, y se hace referencia al autor del material favorable, no como un “representante de Babilonia la Grande” sino como un “erudito bíblico”, o mediante un término similar.
[30] La Atalaya, 15 de julio de 1980, página 14
[31] Hechos 2:41; 4:4
[32] Compare con Hechos 6:1, 7; 8:1, 4, 5, 14; 13:44, 48, 49; Mateo 28:18-20; Hechos 1:8
[33] Esta cifra resulta de dividir 124.000 entre 1.779
[34] Génesis 12:3; 22:18; 28:14; Salmos 72:17; Isaías 19:23-25; Amós 9:11,12; Hechos 15:15-18; Gálatas 3:8
[35] Vea Crisis de Conciencia, páginas 158, 159, 164-167, 218-220, 223, 224.
[36] 1 Corintios 10:11
[37] Lucas 21:8
[38] Compare con Mateo 24:42-44; 25:13; Marcos 13:33-37; Lucas 12:40
[39] Lucas 21:36.
[40] 2 Pedro 3:10-12
[41] Vea la documentación presentada en Crisis de Conciencia, páginas 223-235.
[42] Mateo 7:24-28
[43] La razón para publicar este artículo en particular, fue que el miembro del Cuerpo Gobernante, Albert Schroeder, durante una gira por Europa en ese año, había estado sugiriendo, por su propia iniciativa, un nuevo entendimiento de “ésta generación”. El sugirió la aplicación a la generación de los “ungidos”, una definición que la liberaría de estar anclada a la fecha de 1914, y permitiría aplicarla por extensión a cualquier Testigo de Jehová que profesara ser de la “clase ungida” con independencia de su fecha de nacimiento. El artículo de La Atalaya fue diseñado básicamente para reafirmar la posición tradicional, básica construida sobre 1914. Vea también Crisis de Conciencia, página 241.
[44] Subrayado mío. La revista ¡Despertad! de 8 de abril de 1988, repitió esta posición en las páginas 13, 14
[45] En años recientes, las publicaciones han llamado la atención de manera regular al número de personas que tienen 90 años, o que han alcanzado los 100 años y que se encuentran todavía vivas
[46] Vea Crisis de Conciencia, página 246-249.
[47] Carl Olof Jonsson y Wolfgang Herbst, The Sign of the Last Days—When?, Commentary Press, 1987)
[48] La biblioteca de la oficina central de la Sociedad Watch Tower contiene literalmente decenas de estas obras.
[49] Vea el capítulo 16, de este libro para más detalles sobre esta carta. Uno no puede sino recordar cómo la organización Watch Tower publicó normas sobre divorcio que ataban a personas a cónyuges que practicaban el sexo anal con una persona fuera del matrimonio, que eran homosexuales activos, o que hasta hubieran participado en un acto sexual con un animal. Estas normas estuvieron vigentes durante décadas, y yo sé, al ser miembro del Cuerpo Gobernante cuando se reconoció lo equivocada de estas políticas, que no existió virtualmente ninguna expresión de preocupación por el sufrimiento causado y el daño infringido a las vidas de personas durante esas décadas. Vea Crisis de Conciencia, páginas 55-57.
[50] El artículo evidentemente se basaba en un discurso presentado el 23 de enero de 1981 por el miembro del Cuerpo Gobernante Karl Klein al personal de la oficina central
[51] Vea el libro Los testigos de Jehová en el propósito divino, páginas 93 y 126, respecto a este punto de vista mantenido hasta tan tarde como 1959, año en que se publicó este libro en inglés.
[52] Lucas 10:21, Versión Popular
[53] Juan 4:23, 24