Sobre el Espíritu Santo de Dios



Según lo que puede verse en las Escrituras, el Espíritu Santo es algo que Dios posee, no una entidad o persona separada. Puede ser la fuerza creadora de Dios, su gran energía, o su poder transformador en la vida de la gente. Emana de Él y puede hacer que tenga la función que le plazca. Está "vivo" como la Palabra misma de Dios está "viva" (Hebreos 4:12). Dios lo dió a Jesucristo y éste lo derramó sobre sus discípulos en el Pentecostés. El resultado fue maravilloso. Dios también lo da a quien lo pide. Pedir Espiritu Santo no es cualquier cosa, pues es pedir el poder de Dios para todo lo que es lo bueno y recto.-Lucas 11:13.

No debería haber ningún problema con que en las Escrituras se "personifique" al Espíritu Santo. De hecho, en la Biblia también aparecen otras cosas "personificadas." Puede ser el caso de la sabiduría. De esta se dice que "clama a gritos", "ha edificado su casa", "a los que me aman, yo misma los amo", etc. (Proverbios 1:20-25, capítulos 8, 9) Incluso en el Nuevo Testamento también se personifica el pecado, el amor y la sangre (Rom.7:11, 1ªCor. 13:4-7, Heb. 12:24).

Dicen los evangelios que Jesucristo efectuaba obras poderosas de curación con el "Espíritu de Dios" (Mateo 12:28) o con "el dedo de Dios" (Lucas 11:20). El Espíritu de Dios no es en absoluto "una fuerza ciega", pues emana de Él con pleno propósito para el bien del hombre. Por eso podría ser una excelente ayuda para los discípulos de Jesús cuando él ya no estuviera con ellos.

El Espíritu santo de Dios es un medio que usa Dios, no una persona que actúa independientemente de Él. De hecho, en las Escrituras no se ve nunca al Espíritu Santo dialogar con el Padre o con el Hijo. No se dice de él que nos ame a los humanos, como lo hacen el Padre o el Hijo. Dice la Biblia que Dios ama al Hijo, pero no se dice que ame al Espíritu Santo. Tampoco se dice que el Espíritu Santo ame al Padre o al Hijo. Incluso, cuando hay visiones celestiales, se ve al Padre y al Hijo, pero no al Espíritu Santo como si fuera una persona más. Además, el Espíritu Santo no tiene un nombre personal como lo tienen el Padre y el Hijo.

De todas formas, también es verdad que debemos ser humildes con respecto a este asunto, pues, como simples humanos, ¿qué podemos saber en profundidad acerca de las cosas que solo Dios sabe con exactitud? Como ilustración de esto, llama la atención el comentario humilde del International Standard Bible Encyclopedia cuando trata sobre el Espíritu Santo: "El trato que da el Nuevo Testamento al Espíritu Santo es difícil, ambiguo, e incluso a veces va en contra de los intereses del trinitarismo moderno... En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo nunca es objeto de adoración u oración."

Dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios da como resultado frutos maravillosos: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí. Contra tales cosas no hay ley." Gálatas 5:22, 23. Las Escrituras tambien muestran que felizmente "todos los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios." Romanos 8:14.

Sobre los dones milagrosos del
Espíritu Santo de Dios

'El amor nunca jamás cae. Sean profecías, se abolirán; sean 
lenguas, cesarán; sea conocimiento, acabará'-1ª Cor.13:8. Nuevo Testamento de Pablo Besson En primera a los corintios capítulo trece, Pablo indica que los dones milagrosos del Espíritu cesarían o se desvanecerían, mientras que el amor permanecería para siempre. Se puede llegar a pensar incluso que tanto la fe como la esperanza, dejarán de tener sentido cuando todas las promesas de Dios se hayan realizado. Sin embargo el amor seguirá sin fallar nunca.

Sobre este pasaje, los comentaristas bíblicos barajan dos interpretaciones diferentes. La primera es la tradicional, y enseña que los dones del Espíritu cesarán cuando todos los creyentes alcancen la vida eterna junto con Cristo. La otra interpretación dice que esos dones ya han cesado, y que eso sucedió a partir de cuando quedó completo el Canon de la Escritura.

Parece obvio que este es uno de esos pasajes en los que es mejor no ser dogmáticos. En ese sentido, es interesante lo que escribe el comentarista bíblico Charles Hodge, en su Comentario sobre la Primera Epístola a los Corintios. Explicando el capítulo catorce y el asunto de las lenguas, dice:

"No es fácil entender por qué este don habría de ser tan común, ni por qué habría de acompañar tan a menudo a la conversión (Hechos 10:46; 19). Asimismo, hay muchas cosas en este capítulo que ninguna de las teorías sobre la naturaleza de los dones logra desentrañar por completo."

No obstante, parece que en el asunto de las lenguas, sí quedan claras algunas cosas:

1. Los que tenían el don, hablaban idiomas.

2. El que hablaba en lenguas, no perdía el control ni el gobierno de sí mismo. Éste podía hablar o callar (14:28)

3. Que el posible carácter ininteligible de lo que se decía, no se debía a que los sonidos pronunciados fuesen inarticulados o sin sentido, sino a la ignorancia del oyente.

Parece que una lección básica del capítulo catorce de la primera carta de Pablo a los corintios, es que las reuniones cristianas deberían llevarse a cabo teniendo en cuenta la edificación espiritual de TODOS los presentes, no solo de unos pocos. Por eso dijo Pablo que, "en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con sentido, para instruir a los demás, que diez mil en lenguas." (19)

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