¿Depende la fe de 'conocimiento exacto'?



Lejos de aceptar todo con simple credulidad, los seres humanos tenemos todo el derecho del mundo a seguir preguntándonos sobre las grandes cuestiones que siempre nos han embargado. Un mundo sin preguntas, es un mundo simplemente decadente. Lo bueno del judaísmo y del cristianismo, ha sido favorecer el surgir preguntas 'desmedidas' o que no tienen respuesta. Es el mérito que tienen. El budismo, en cambio, no se pregunta nada en absoluto debido a que es básicamente una religión mística.

Pensadores de todos los tiempos, han dedicado su vida entera a intentar entender el significado de la existencia. La ciencia ofrece su experimentación empírica. La filosofía, la razón humana. Voltaire dijo que la razón es 'toda la luz que tenemos. Luego viene el teólogo y la apaga.' Era muy ingenioso e incisivo. Pero en 1775, vivió la tragedia de un terrible terremoto en Lisboa en el que hubo mucho sufrimiento; y desde entonces se inclinó solo hacia la amargura y el pesimismo.

Por otro lado, el filósofo Walter Benjamin no podía entender que se olvidara para siempre a todas las víctimas inocentes de la historia humana. Se supone que era de pensamiento marxista y materialista; sin embargo, su sensibilidad y empatía le hacían rebelarse contra el simple olvido de los que habían vivido antes y que murieron injustamente. No aceptaba esta existencia 'sin contar con ellos'. Otro filósofo amigo suyo, Theodor Adorno, llegó a decir que 'la poesía ya no es posible después de Auschwitz.' Y no cabe duda que puede comprenderse su sentir. Pero parece que el conocimiento humano, la ciencia o la filosofía, llegan hasta donde pueden llegar. Tienen sus límites. La religión en cambio, entendida como 'sed de Dios' y esclarecida en las enseñanzas de Jesús de Nazaret, ofrece sobre todo, esperanza y una estimulante oferta de sentido.

Es difícil pensar que la fe dependa del llamado 'conocimiento exacto'. Muchos siervos de Dios en el pasado no lo sabían TODO en absoluto, y sin embargo, pusieron su fe en Él. Quizá se podría comparar la fe como un sexto sentido; se tiene o no se tiene; si se tiene, se puede perder. Si no se tiene, se puede ganar; si se pierde, se puede recuperar. Pero se mantiene cuando se busca a Dios y se cultiva una relación personal con Él, porque se siente, se percibe, que 'de hecho, Él no está muy lejos de cada uno de nosotros.' Es un 'sentido' que no depende de la razón o del simple conocimiento intelectual, sino de experimentar en uno mismo la bendición de andar diariamente en sus caminos. Por eso se pudo decir de Noé, quien vivió en un mundo difícil: 'Ahora bien, Noé andaba con el Dios verdadero.'

Es derecho de toda persona el preguntar, dudar, ser excéptico, incluso hasta enfadarse con Dios. Esto puede ser muy comprensible, sobre todo después de haber recibido una gran decepción con alguna religión 'organizada.' Haber sufrido por ello, da para eso y para mucho más. Pero si el cristianismo sigue siendo una posibilidad y un ofrecimiento para la esperanza, ¿merece la pena descartarlo completamente? ¿Qué es lo que ha fallado, el cristianismo o los que lo han representado mal? ¿No es Jesús de Nazaret un estimulante contraste?

Es verdad que con nuestras limitaciones humanas, es difícil tener un 'conocimiento exacto' acerca de absolutamente todo. Pero al igual que muchas otras personas experimentaron en el pasado (Hebreos capítulo once), es posible una confianza radical. Por eso se dice en la Escritura que, "la fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de lo que no se ve" (Hebreos 11:1). Es como dijo Karl Rahner, respetado teólogo: "el hombre se tomará siempre a sí mismo lo suficientemente en serio como para no renunciar a un futuro absoluto."

Febrero 2005

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