Mahatma Gandi
Mohandas Karamchad Gandhi "¿Cómo podría la religión no tener nada que ver con la vida de cada día? La religión no es algo aparte de la vida. La vida misma debería ser considerada como religión. Separada de la religión, la vida no es vida humana, sino vida animal. Cuando la religión se vuelve mecánica, ya no es religión. La verdadera religión no conoce fronteras nacionales. El vicio no se convierte en virtud por el mero hecho de adoptar el ropaje de la religión. Morir por la religión es una cosa buena; en cambio, no se debe vivir ni morir por fanatismo. Debemos profesar hacia otras religiones el mismo respeto que hacia la nuestra; no basta con la tolerancia." -Gandhi.
Mohandas Karamchad Gandhi (1869-1948) llamado "Mahatma": alma grande, nació en la ciudad india de Porbandar (Gujarat). Aunque se le conoce más como el lider político espiritual que llevó a la India a la independencia del imperio británico, la obra entera de su vida estuvo determinada por la lucha en favor de la verdad y la no violencia. Martin Kämpchen, en la introducción del libro Quien sigue el camino de la verdad no tropieza - Palabras a un amigo (Sal Terrae, 2001), escribe: "El empeño básico de Gandhi en todo,... era su su radical sinceridad. A esa sinceridad radical pertenece también el hecho de que Gandhi nunca escriba como gurú, como alguien que está en posesión de la verdad, sino como alguien que busca. Ahí nos podemos identificar con él. En estos pensamientos descubrimos que él se define como alguien que no solo busca con la noble modestia del grande, sino que además, efectivamente, pregunta y pregunta y pugna por obtener respuestas, y a veces no halla ninguna. No todos los pensamientos contienen afirmaciones; también hay preguntas entre ellos.
"Nunca se cansaba de expresar su agradecimiento a la doctrina cristiana, aunque no asumió en modo alguno la cristología de los teólogos, sino que, como indú, elaboró su propia visión de Jesús. Tampoco adoptó a ciegas las tradiciones indúes, como, por ejemplo, la asistencia al templo, la veneración de las imágenes, los ritos... Gandhi fue en sentido ideal, un "protestante" de su religión; una religión a la que él quería devolver su contenido esencialmente espiritual."
El siguiente escrito de Mahatma Gandhi, corresponde a uno de los capítulos de la obra antes citada.
Fe y confianza en Dios
Por Mohandas Karamchad Gandhi
No tenemos existencia alguna fuera de Dios ni al margen de Dios.
En sí mismo, el ser humano no es nada. Pero, si se hace uno con Dios, lo es todo.
Dios es omnipresente.
Por eso nos habla a través de las piedras, los árboles, los insectos, las aves, las fieras, etcétera.Nosotros existimos porque Dios es.
De donde deducimos que el ser humano, como todos los demás seres vivos, es parte de la divinidad.Si todo pertenece a Dios,
¿qué vamos nosotros a ofrecerle e inmolarle?Dios está en todas partes.
Sin embargo, si de verdad queremos sentir su ser,tenemos que postponer nuestro yo y hacerle sitio a Él.Cuando el yo muere,
Dios colma el vacío.Si llamamos a Dios nuestro salvador y permitimos que crezca nuestra insensibilidad, estamos cometiendo un pecado.
Si quieres sostenerte delante de Dios,
tienes que despojarte del ropaje del egoísmo.
Entonces podrás comparecer ante Él.Si Dios habita en nuestros corazones,
no podemos abrigar malos pensamientos,
ni comenter malas acciones.Hagamos lo que hagamos, no debemos hacerlo para agradar o desagradar a alguien,
sino únicamente para agradar a Dios.Quien cumpla la ley de Dios no deberá preocuparse nunca de cumplir ninguna otra ley que contradiga la ley divina.
Calmar la sed de un ser humano sin agua y satisfacer al alma sin Dios son dos cosas igualmente imposibles.
Dios y Satanás no pueden reinar a un mismo tiempo en tu corazón.
Todo irá bien si, aun en los momentos de angustia, somos capaces de reconocer la presencia de Dios en nosotros.
Hay una gran diferencia entre la vida de la fe y el mero deseo de creer. Quien no sepa ver esto se engaña a sí mismo.
Es deber del ser humano cumplir el mandato de Dios;
pero, ¿cómo saber en qué consiste dicho mandato? La oración sincera y un proceder acorde con ella son los caminos para acceder a ese conocimiento.La fe es el sol de la vida.
Nada puede oponerse al poder de Dios.
¿Qué no podrá llevar a cabo un ser humano con fe?
Puede hacerlo todo.Con fe el hombre puede mover montañas.
Si la verdad, es decir, Dios está con nosotros,
¿qué importancia tiene que el mundo esté o deje de estar con nosotros,
que estemos vivos o muertos?Podrás escuchar las explicaciones de los sabios, leer las Escrituras y acumular toda clase de experiencias;
pero si no concedes a Dios el primer lugar en tu corazón, todo será en vano.Aunque vemos con nuestros ojos que el joven y el viejo, el rico y el pobre mueren por igual, no nos permitimos el menor descanso;
lo intentamos todo para alargar la vida unos días, y con ello nos olvidamos de Dios.Dios nunca nos olvida;
somos nosotros quienes le olvidamos a Él.
Y esa es nuestra desgracia.En cada instante de mi vida soy consciente de la presencia de Dios.
Entonces, ¿por qué voy a temer a nadie?En la fe no hay lugar alguno para la desesperación.
Si Dios es quien nos protege y acompaña,
no tenemos que temer nada y a nadie,
por muy furiosa que que sea la tempestad,
por muy densa que sea la oscuridad.En el Nuevo Testamento figura la frase siguiente:
"No os inquietéis por cosa alguna"(Fil.4:6).
Esto va dirigido a los que confían en Dios.Durante los últimos días he estado leyendo la Biblia.
Hoy me he topado con lo siguiente:
"Todo lo que pidáis con fe en la oración, lo recibiréis."(Mat.21:22)"Dios es el amparo de los desamparados."
El mismo pensamiento aparece en el Salmo 34:19,
"El Señor está cerca de los que tienen cerca el corazón, él salva a los espíritus hundidos."En Isaías leemos:
"No temas, que estoy contigo." (41:10)
Y también:
"Confiad en el Señor por siempre jamás, porque en él tenéis una Roca eterna" (26:4)."Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro en la angustia, siempre a punto" (Sal.46:2)."Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza" (2ª Cor.12:9).
La fe no debe nunca menguar, sino crecer sin cesar y aspirar a su plena realización.
Quien se vuelve a Dios en la desesperación no se verá ya inquietado por temor alguno.
Es un pecado considerar desamparado a quien tiene en Dios su refugio.
No hay seguridad alguna para nosotros si no es en el regazo de Dios.
La palabra de Dios es: "Yo soy, fui y seré siempre;
yo estoy en todo y en todas partes".
Lo sabemos y, sin embargo, nos apartamos de Dios, buscamos refugio en lo perecedero y en lo imperfecto y, de ese modo, nos exponemos a ser desdichados.
¿No es increíble?Creer en Dios debería ser lo más sencillo del mundo y, sin embargo, parece ser lo más difícil.
Cuando las cosas nos van bien, pensamos en Dios;
pero solo es verdaderamente piadoso quien también se acuerda de Él cuando las cosas van mal.La verdadera fe permanece inamovible incluso en la degracia y la miseria.
La verdadera ayuda sólo puede venir de Dios.
Pero Dios solo ayuda por mediación de otros.El ser humano sabe perfectamente que, frente a la muerte, no hay consuelo fuera de Dios. ¡Y, aún así, duda en pronunciar su nombre! ¿Por qué?
Quien se olvida de Dios se olvida de sí mismo.
Quien niega la existencia de Dios se niega a sí mismo.
Quien no cree en la existencia de Dios se pierde.
Quien tiene en sí un destello divino goza de la inmortalidad.
Si estamos preparados para morir, cuando llegue el momento, moriremos para vivir eternamente.
La fe excede a la razón,
no se opone a ella.Cuando la razón y la fe entran en conflicto, es mejor dar preferencia a la fe.
¿A quién podría parecerse Dios?
Carente de forma y de apariencia, Dios es la suma de todas las propiedades, a la vez que carece absolutamente de toda propiedad.
¿Por qué tiene que ser Dios del género masculino? Ésta es una mera cuestión gramatical. Si, tal y como lo concebimos, no tiene forma, Dios no es ni masculino ni femenino.La fuerza que hace que se mueva el tren, que vuele el avión y que viva el ser humano, es una fuerza divina, con independencia del nombre que queramos darle.
El tren no es movido por la máquina de vapor, ni el avión vuela por causa del motor, ni el ser humano vive gracias al funcionamiento mecánico del motor.La fe impulsa el barco de la vida.
Dios es nuestra ayuda y nuestro timonel.Quien se acuerda de Dios puede permitirse olvidar todo lo demás.
Quien se acuerda de todo, pero se olvida de Dios, en realidad no se acuerda de nada.Pensar en Dios y olvidar todo lo demás significa ver a Dios en todas las cosas.
Nuestra fe debería ser como una luz siempre encendida, que no solo nos alumbra a nosotros, sino que alumbra también nuestro entorno.
No podemos hacer nada justo,
mientras no se nos conceda la luz interior.Cuando arde la lámpara interior, ilumina el mundo entero.
Cuando el corazón del ser humano está lleno de la luz del cielo,
desaparecen de su camino todos los obstáculos.Solo cuando la religión de convierte en parte integral de la vida de un ser humano, puede llamarse propiamente religión.
Y es que la religión no es una envoltura externa.La religión no consiste en comer tal cosa o abstenerse de tal otra, sino tan solo en reconocer a Dios en uno mismo.
La religión es lo que todo lo abarca. En otras palabras: la religión impregna la vida en todos sus aspectos y en todos sus momentos.
De hecho, hay tantas religiones como seres humanos.
Pero, si examinamos atentamente la religión de cada persona, descubriremos que en realidad, la religión es una sola.Una religión que no tiene en cuenta este mundo y únicamente se preocupa del más allá, no merece el nombre de religión.
¿Cómo podría la religión no tener nada que ver con la vida de cada día?
La religión no es algo aparte de la vida. La vida misma debería ser considerada como religión. Separada de la religión, la vida no es vida humana, sino vida animal.
Cuando la religión se vuelve mecánica, ya no es religión.
La verdadera religión no conoce fronteras nacionales.
El vicio no se convierte en virtud por el mero hecho de adoptar el ropaje de la religión.
Morir por la religión es una cosa buena; en cambio, no se debe vivir ni morir por fanatismo.
Debemos profesar hacia otras religiones el mismo respeto que hacia la nuestra; no basta con la tolerancia.
Mahatma Gandhi
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