René Vázquez
No mucho tiempo después de mi regreso de Africa, un viejo amigo pasó por nuestra habitación en las oficinas centrales. Su nombre era René Vázquez y lo conocía desde hacía treinta años. Siempre demostró una devoción sincera y un registro intachable en Puerto Rico, en España (como superintendente de distrito) y en los Estados Unidos. Fue expulsado por solo considerar ciertos puntos de la Biblia con unos amigos testigos en conversación privada.

La primera vez que lo ví fue en Puerto Rico en el pueblo de Mayagüez
donde vivía con su padre, quien había contraído segundas nupcias. En ése entónces
René era estudiante adolescente de la escuela secundaria. Tanto su padre como
su madrastra se oponían a que René estudiase con los testigos de Jehová. Su
oposición llegó a ser tan intensa que una tarde, después de haber estado estudiando
en la casa de algunos misioneros, René sintió que no podía soportar más. Pasó
la noche en un banco del parque de una plaza pública. La mañana siguiente se
dirigió a la casa de unos tíos y pidió que lo dejasen vivir con ellos, a lo cual
ellos accedieron. Aunque no simpatizaban con los testigos de Jehová, resultaron
ser personas tolerantes. Al graduarse de la escuela secundaria, René decidió
inmediatamente incorporarse como "precursor de tiempo cabal."
Estando presente en una asamblea en Nueva York en 1953, decidió permanecer
en los Estados Unidos. Conoció a una joven en Michigan, se casaron y los dos
se dedicaron al "precursorado." Se les invitó a trabajar viajando entre las
congregaciones de habla hispana en los estados del oeste de los Estados Unidos.
Tiempo después fueron a la escuela de Galaad, siendo desde allí enviados a
España. Pronto, René fue asignado como superintendente de distrito en aquel
país. La obra de los testigos de Jehová estaba bajo proscripción oficial y
él y su esposa se desplazaron por toda España, teniendo que estar en constante
alerta de la policía y conscientes del peligro de ser descubiertos y arrestados
o deportados. Todas las reuniones que se realizaban eran de carácter clandestino.
Después de años de estar en esa actividad "encubierta", los nervios de René
llegaron a tal estado de tensión que estaban a punto de sufrir quebranto. Para
este entónces René y Elsie habían estado en España siete años. Debido a la
salud de él y a algunas necesidades que se presentaron en la familia de Elsie,
regresaron a los Estados Unidos. Siendo que habían pagado ellos mismos los
gastos para su viaje de regreso, llegaron a America casi sin nada de fondos
monetarios.
Después de su llegada, el único trabajo que René pudo encontrar fue el de levantar
cargas pesadas en una fábrica de acero. Siendo una persona de contextura
pequeña, su frágil cuerpo resultó resintiéndose al segundo día, acabando por
ello en el hospital. Finalmente halló otro trabajo y una vez que hubieron
solucionado sus problemas financieros, él y su esposa se hallaron nuevamente
en el servicio de "precursores." Estando trabajando en el ámbito de los circuitos
y distritos les llegó la invitación para que formasen parte del personal de las
oficinas principales en Brooklyn, donde a rené se le asignó la supervisión del
despacho de servicio para todas las congregaciones de habla hispana en los
Estados Unidos, compuestas estas porunas treinta mil personas. Sirvió allí
hasta 1969 cuando Elsie quedó embarazada, requiriéndose que dejaran su "servicio
de Betel."
René me dijo que se esforzaría por permanecer en Nueva York, no porque le
gustase la ciudad, sino entendiendo que si las circunstancias lo permitiesen,
él podría ser útil en alguna forma a la organización. Resultó ser así. A los
pocos años se hallaba nuevamente en las oficinas centrales ayudando dos días
a la semana en hacer traducciones al español, dirigiendo la grabación de dramas
para asambleas en ese idioma, haciendo trabajo como superintendente de circuito
y distrito entre decenas de congregaciones de habla hispana en el área de Nueva
York. Además, como él había pasado algún tiempo sirviendo en Portugal, cuando
se establecieron unas congregaciones de habla portuguesa en el área de Nueva
York, él renovó su conocimiento del idioma y sirvió a esas congregaciones
también.
En sus más de treinta años de asociación con la organización yo seriamente
dudo que haya existido alguien en Puerto Rico, España o los Estados Unidos que
haya tenido motivo de queja respecto al servicio de René. Poseyendo una personalidad
básicamente apacible, había aprendido sin embargo el arte de ser firme sin ser
duro o brusco... dudo que alguna de aquellas personas que trabajaron con René
Vázquez en cualquiera de los lugares donde él sirvió, negaría que lo arriba
expresado es la descripción honesta de su persona. Si tuvo algún fallo perceptible
éste era, como él mismo lo reconoce, la de haber sido demasiado anuente cuando
se le pedía que hiciese algo por otros, particularmente por la Sociedad. El
siente hoy que su vida familiar se vió afectada innecesariamente debido a esto.
...Pienso que, si pudiese obtener el punto de vista de la Sociedad respecto a
quiénes podrían considerarse como los principales personajes comprometidos en
la "conspiración contra la organización," que con tan drástica acción se trató
de extirpar, se nos señalaría a nosotros tres - a Ed, a René y a mí. Sin embargo,
nunca hubo momento en que los tres hubiéramos estado reunidos juntos. Durante
ese tiempo, tuve conversaciones extensas con René posiblemente en dos ocasiones;
en cuanto a Ed y René, lo mismo era cierto. ¿Cuáles eran entónces, las supuestas
actividades siniestras en las que estábamos comprometidos? Simplemente esto,
a saber, que nosotros dialogábamos sobre la Biblia como amigos, y también con
nuestros amigos de mucho tiempo.
La noche que René pasó por nuestra habitación, él había estado asistiendo
a un seminario para ancianos organizado por la Sociedad. Nosotros conversamos
en cuanto a sus impresiones, las cuales eran básicamente favorables. En un
momento de la conversación dijo él, "Me parece como si estuviésemos idolatrando
cifras. A veces quisiera que se pusiera fin al uso de informes." Por "informes"
él se estaba refiriendo al sistema que pide de cada testigo la presentación
mensual de hojitas de informe, detallando en éstas la actividad de testificación
hecha, incluyendo las horas empleadas, la literatura distribuida y así por el
estilo.
(La importancia asignada a éstos informes es
innegable. Cada testigo entrega su informe a la congregación, cada congregación
a la oficina sucursal de su país, cada oficina sucursal envía un informe mensual
detallado a las oficinas internacionales donde éstos son compilados y se promedian,
y los porcentajes de aumentos (o disminución) son anotados. Se estudian con el
mismo ávido interés con el cual las grandes corporaciones estudian las cifras
en los informes de producción o sus índices de crecimiento; cualesquier
fluctuaciones o posibles síntomas de disminución en el número de testigos que
informan, o las horas informadas, o la disminución de literatura, se convierten
en razones para alarma. Los representantes en las sucursales se inquietan si
los informes mensuales para su país fallan en mostrar algún aumento, o peor
aún, si es que reflejan disminución.)
Parecía evidente que las obras procedentes de la fe tenían que ser espontáneas,
no sistematizadas o encajadas en cierto molde, de la misma forma que los actos
de amor deberían ser espontáneos y no el resultado de un simple cumplimiento
de actividades programadas por otros. Las disposiciones ordenadas son buenas
si son para facilitar lo que es conveniente o cómodo, pero no deben ser un
medio de compulsión sutíl, usado para crear un complejo de culpa en todo aquel
que no 'encaje dentro del molde.' Cuanto más estrechamente tratan los hombres
de controlar la vida y las actividades de sus hermanos cristianos, más ahogan
la oportunidad para que la fe y el amor sean lo que los motive y controle. Yo
reconozco que es mucho más difícil edificar la fe y el aprecio de la gente por
medio de las Escrituras, en comparación con el simplemente entusiasmarlos por
medio del atril, o mediante el hacerles sentir culpables. No obstante, dado lo
dicho por el apóstol, me pareció que aquél camino difícil era el único bíblicamente
sabio y correcto.
Esa fue en esencia la conversación. El tema de las hojas de informe estimuló
la conversación, pero de allí en adelante no figuró en ella. En un encuentro
con René en la entrada de uno de los edificios poco después, dijo que el abordar
los asuntos a la luz de los escritos de Pablo en Romanos hizo que su trabajo
como superintendente de circuito y distrito fuese mucho más gozoso y sus
discusiones con los ancianos más significativas.
Algunas semanas después mi esposa y yo fuimos a la casa de ellos a una comida.
A pesar de que habíamos estado las dos parejas juntos en la misma congregación
de habla hispana en Queens, Nueva York, durante nuestros primeros años en esa
ciudad, desde entónces nuestros encuentros habían sido esporádicos. Tanto antes
como después de la comida, René deseaba conversar sobre el mensaje de Romanos.
Aunque a menor grado que con mi esposa, sentí la obligación de responder a sus
preguntas antes que evadirlas. Lo había conocido por treinta años; sabía que
era estudiante serio de las Escrituras. Le hablé como un amigo, no como un
oficial de la organización y al considerar la Palabra de Dios con él sentí que
mi primera responsabilidad era para con Dios, no hacia los hombres, ni hacia
una organización. Si me retraía de hablar a personas como éstas, respecto a
lo que yo veía eran enseñanzas bien definidas en las Escrituras, ¿cómo podría
decir lo que Pablo dijo a los ancianos de Éfeso, según lo registrado en Hechos
20:26, 27? Él dijo:
Entre otras cosas, nosotros consideramos la primera parte del capítulo ocho
de Romanos. Yo estaba interesado en saber cómo entendía él el versículo 14 en
cuanto a la relación de Dios con sus hijos, cuando se considera a la luz del
contexto. Él nunca lo había considerado contextualmente (lo cual es cierto de
casi todos los testigos de Jehová). Al hacerlo, su reacción fue tanto expontánea
como notable. Lo que a otros pudiese parecer obvio, para un testigo de Jehová
puede resultar sorprendente, como si se tratara de una auténtica revelación.
El comentario de René fue: "Por años tenía la sensación de que estaba resistiendo
al espíritu santo al leer las Escrituras cristianas. Yo podía estar leyendo
tranquilamente, aplicando a mí mismo todo lo que leyera, cuando súbitamente
me detenía y decía 'pero éstas cosas no me aplican, son solo aplicables a los
ungidos.'"
Yo sé, él sabe y Dios sabe que no usé persuasión alguna para que él viera
las cosas de modo diferente. Fueron las propias palabras del apóstol en la Biblia,
leídas contextualmente las que obraron para persuadir. Su comentario en un
encuentro incidental posterior, fue que desde aquél entónces las Escrituras
en general cobraron vida con un significado mayor para él.
Aunque parezca extraño, para un testigo de Jehová (que no pertenece al grupo
de los más de 8.000 ungidos) el llegar a la conclusión de que las palabras
desde Mateo hasta Revelación están dirigidas a él y le aplican no meramente
de "refilón," sino real y directamente, resulta en que se habra la puerta a
un cúmulo de preguntas, preguntas que a menudo anhelaban recibir respuesta,
pero las cuales él no se atrevía a hacer.
Cuando hago recuento de lo que se ha hecho en años recientes en materia de
de sostener las interpretaciones de la organización, es decir, la manipulación
de los hechos y de las Escrituras, sólo puedo sentirme agradecido de que ninguna
preocupación por el favor de la organización me haya retraído de dirigir la
atención de por lo menos algunas personas hacia las Escrituras, respecto a
éstos puntos.
Se puede decir verdaderamente que ninguna de las personas expulsadas abrigaba
idea alguna de separarse de los testigos de Jehová, o tenía idea alguna de
animar a otros a separarse. La actitud de ellos se expresa vivamente en esta
carta escrita por René Vázquez al apelar la acción que se tomó contra él y
su esposa:
4 de Mayo 1980
Estimados hermanos:
Hallo necesario una vez más, por este medio, apelar a su razonamiento
sano y juicio imparcial para que vean que no somos culpables de la acusación
que se ha hecho en contra de nosotros, mi esposa y yo. Nosotros, de hecho,
realmente no entendemos ni conocemos quiénes son nuestros acusadores.
Durante nuestra reunión judicial, ver tras vez declaramos, desde el
corazón, con toda veracidad ante Jehová Dios, que la mismísima idea de
promover una secta, o ser apóstatas, es sumamente inconcebible de nuestra
parte. ¿No se deja ver esto por mi servicio dedicado a Jehová Dios por los
pasados treinta años, al grado de dar atención mínima a mi familia y a mi
trabajo seglar? ¿Por qué debieran las recientes acciones con respecto a la
consideración de algunos puntos de la Biblia en conversación privada con
algunos queridos hermanos y amigos, de pronto tomarse como un ataque en
contra de la organización, o como apostasía? ¿Por qué se debiera tomar una
acción tan extremada como la de expulsión, cuando razonamiento sano, bondad,
verdadero amor cristiano y misericordia, podrían enmendar y sanar cualesquier
malos entendimientos junto con dolor de corazón que resultaran de habla
imprudente, o la repetición de cosas que no estén en armonía con lo que se
ha publicado por la Sociedad? ¿Dónde está la persona mala, la persona inícua,
el odiador de Jehová, la persona rebelde, el obrador de actos inícuos, no
arrepentido que debiera eliminarse? ¿Por qué debiera una definición legalista
de apostasía usarse de una manera tan fría y sin misericordia para condenar
a personas que no han hecho otra cosa sino servir fielmente y derramar sus
almas a favor de los hermanos por tantos años?
¿Quienes son los que están causando reproche al nombre de Jehová, y dando
un mal nombre o imagen a la organización? ¿No son las acciones drásticas que
se están tomando, y los métodos desamorados que se están usando, y los
rumores calumniadores que se están esparciendo, y la falta de misericordia y
amor cristiano, la sospecha, el temor y terror de investigaciones inquisitorias,
lo que está multiplicando mil veces más cualquier mal entendimiento o daño no
intencinal debido a que algunas personas repitieran impropiamente algunas
cosas que se dijeron?
Hermanos, no hay nada sino amor en nuestro corazón por la entera asociación
de nuestros hermanos, y de ninguna manera mi esposa y yo jamás hemos querido
obrar con, ni hemos tenido, algún designio malicioso para causar confusión
y perturbación de la fe de ellos. ¿Cómo trataría Jesucristo una situación como
ésta?
Parece que el objetivo principal del comité era establecer culpabilidad, por
establecer qye había apostasía. A pesar de nuestras expresiones repetidas del
corazón, de que el seguir un curso de apostasía nos es inconcebible,que tal
cosa nunca entró en nuestro corazón, esa acusación continuó haciéndose. El
comité parece haber estado dedicado a probar que éramos apóstatas por medio
de probar que conversaciones privadas que tuvimos con algunos de nuestros
queridos hermanos, eran en efecto, parte de un complot malicioso para formar
una secta o causar división por apostasía. En dos ocasiones diferentes el
hermani Harold Jackson usó la ilustración de una muchacha joven que hubiera
cometido fornicación, pero que en su mente, la idea de hacer eso era tan
rechazada que ella, en efecto, creía que no había, y sin embargo ella estaba
encinta. La aplicación sería que no importa cuán aborrecible sea para nosotros
la idea de ser apóstatas, que no importa si nuestro corazón y conciencia nos
dijeran que era inconcebible para nosotros hacer una cosa así, aún así somos
apóstatas.
Pero hermanos, nosotros sabemos la diferencia entre nuestra mano derecha y
la izquierda. Este no es caso de una muchacha joven con falta de entendimiento
y experiencia. Sin embargo, aun si se aceptara el argumento, de que somos
algo que no lo somos, puesto que no lo somos en nuestro corazón, mente y
conciencia, la pregunta queda, ¿cómo trataría Jesús el asunto? ¿No extendería
él su bondad amorosa y misericordia a la muchacha, de modo que el pecado no
gobernara como rey, puesto que El murió para que se nos mostrara misericordia?
...El hermano Epíscopo, como uno de los del comité judicial, declaró por un
número de preguntas sugestivas, que un apóstata podía ser muy sincero en lo
que estaba enseñando, pero que todavía era apóstata. La aplicación sería que
-a pesar de nuestras expresiones contínuas indicando que tal curso de acción
apóstata es inconcebible de nuestra parte, que nunca hemos participado en
algún planear malicioso en contra de la organización, ni en formar una secta-
que todavía se nos debe tratar como apóstatas debido a las cosas que consideramos
en nuestras conversaciones con nuestros hermanos.
Sin embargo, si fuéramos a usar esa definición de apostasía, entónces
tendríamos que concluir que nuestra historia como una organización de testigos
de Jehová, está llena de actos de apostasía. Cuando estábamos enseñando que
la presencia invisible de Jesucristo comenzó en 1874, éramos muy sinceros.
pero Jehová sabía que lo que estábamos enseñando no estaba en armonía con la
verdad bíblica. Entónces Él hubiera tenido que considerar que éramos apóstatas,
según la definición expresada por el hermano Epíscopo. Vez tras vez, como
organización hemos enseñado, con devoción piadosa y sinceridad, lo que resultó
no estar de acuerdo con la Palabra de Dios, y la fe de muchos fue perturbada
cuando las cosas no resultaron ser de la manera que las enseñamos. ¿Sería en
armonía con la misericordia y el amor juzgar a la organización como apóstata
sobre esa base? ¿Sería razonamiento sano poner a la organización en la clase
de Himeneo y Fileto, quienes estaban subvirtiendo la fe de otros, diciendo
que la resurección ya había acontecido?
La base para la acción en contra de nosotros es el haber considerado ciertos
puntos de la Biblia con algunos hermanos en conversación privada con ellos.
Uno de los privilegios fundamentales que cada uno tiene como individuo es el
de hablar en confidencia a un hermano o persona confiable. Si este privilegio
se quita, o si se nos dice que tenemos que confesar tal habla confidencial,
y entónces ser juzgados sobre la base de tales expresiones, o si a los individuos
que tomamos en nuestra confidencia se les obliga, por temor de acción en contra
de ellos, a acusarnos de haber hablado con ellos, ¿qué clase de sujeción estamos
demandando como organización? ¿No se convertiría eso en sujeción total o absoluta?
¿No estaría eso, en efecto, violando la jefatura de Jesucristo sobre la congregación?...
...¿Están ahora los hermanos bajo una atmosfera de terror de modo que la
mismísima mención de haber leído la Bíblia en casa se viera como sospechoso y
como posible apostasía, o debiéramos más bien decir "herejía"?
... Más de una vez el hermano Jackson declaró que las cosas sobre las
cuales comentamos constituían un ataque al mismo corazón de la organización.
Pero en primer lugar, tal ataque no existe, y personalmente no sé de persona
alguna que esté conduciendo un ataque. ¿Podría ser que se esté usando una
expresión que alguien sin discernimiento compuso, al hacer un juicio apresurado
y presentar una queja? ¿Debiera una declaración o juicio apresurado como ése,
de pronto tomarse como una verdad absoluta y luego medir a toda la persona
por eso? Hermanos, las acciones extremadas y extrañas que se están tomando en
esta situación son muy perturbadoras y causan perplejidad.
Apelamos sobre la base de la justicia y la misericordia, porque se nos ha
juzgado en cuanto a un mal que no hemos cometido.
Cuenten con nuestras oraciones a Jehová para que este asunto se aclare para
la bendición de su nombre y el bienestar espiritual de su pueblo.
Sus hermanos,
(firmado por)
René Vázquez y Elsie Vázquez
Unos treinta años antes, René había dejado el hogar de su padre con el fin
de escapar de lo que él veía como un ambiente intolerante, de miras estrechas.
Buscó la libertad para continuar y extender su interés en los testigos de Jehová.
Desde allí en adelante se había entregado, en corazón y alma, al servicio de
ellos. Ahora, en el espacio de dos semanas, vio esos treinta años puestos a
un lado como sin valor particular, se le sometió a interrogatorio intenso, la
sinceridad de su motivación se impugnó, y se le había categorizado como rebelde
contra Dios y Cristo. Su carta expresa su angustia dolorosa al hallarse en
el mismo ambiente de intolerancia religiosa y estrechez de miras del cual él
creía haber salido.
A René se le concedió una apelación y otra vez se reunió con un comité
(formado de cinco ancianos diferentes). Hizo todo esfuerzo por ser conciliador,
para mostrar que no estaba buscando crear una cuestión controversial de
asuntos doctrinales específicos y que no tenía deseo alguno de ser dogmático
acerca de ellos, lo cual se rechazó como un proceder evasivo, como evidencia
de culpabilidad.
En cierto momento, después de horas de ser acosado con preguntas, Sam Friend,
un miembro del comité de apelación, lo interrumpió y dijo: "Esto es una cantidad
de hogwash (término coloquial en inglés que significa "bazofia," pero
en sentido literal "agua en que se han lavado los cerdos"). Ahora voy a leerte
esta lista de preguntas y quiero que las contestes con sí o no." A René, cuyo
idioma es el español, el término "hogwash" no le era conocido, y aunque
después decidió que era sencillamente una expresión regional, dice que en ese
momento le causó un impacto de una imagen tan literal de suciedad, que algo
dentro de él "sucumbió" y respondió con:"¡No! No voy a contestar ninguna
pregunta más. Estais tratando de cerner mi corazón y no voy a aguantar esto
más."
Se decidió hacer un receso en la sesión; René salió fuera, y al llegar a la
calle prorrumpió en lágrimas.
El comité mantuvo en vigor la decisión de expulsión
De todas las personas que René había conocido, y con las cuales había
trabajado en el Departamento de Servicio de Brooklyn, incluyendo a aquellos
que habían estado dispuestos a hacer uso de su bondad y deseo de ayudar a
través de muchos años, ni uno solo apareció para decir, por lo menos, algo a
favor suyo, para expresar alguna petición a favor de un trato similarmente
bondadoso para con él. (Aún cuando es cierto que los
procedimientos se llevaron a cabo a "puerta cerrada," hubo muchos en el
Departamento de Servicio que sabían lo que estaba pasando, ya fuera por
conocimiento directo o por medio del "chisme" departamental.)
En las escalas de justicia de la organización, su sinceridad innegable, su
registro sin mancha de los pasados treinta años - nada de esto tendría peso
alguno si él no estuviera totalmente de acuerdo con la organización o no
mantuviera un silencio resultante de la sumisión absoluta. De modo que, en
todo esto parecen pertinentes las palabras del discípulo Santiago, cuando
escribe:
Yo recordé algunos puntos señalados en el programa de la anterior asamblea
de Distrito sobre "la fe y las obras" y hablamos sobre eso, así como lo que
dijo el apóstol sobre éste tema en el libro de Romanos. Como yo lo veía, las
enseñanzas del apóstol llamaban primero a la edificación de la fe de las
personas; cuando esto se hubiera logrado, entónces seguirían las obras - pues
la fe genuina es productiva y activa de igual manera como el amor genuino lo
es. Uno puede presionar constantemente a la gente para que haga ciertas obras
y quizá lo hagan como resultado de la presión. Pero, ¿dónde hallamos la evidencia
de que esas obras se generaron con la fé y el amor? Y si no es así como se
motivaron, ¿cómo pueden ser agradables a la vista de Dios de todos modos?
"Por eso los llamo para que sean testigos este mismo
día de que yo estoy limpio de la sangre de todo hombre, porque no me he retraído
de decirles todo el consejo de Dios."
Pablo sabía que era por hacer esto que se había hablado injuriosamente de
él en la sinagoga de Éfeso. (Hechos 19:8, 9.) Yo sabía de igual manera, que
las palabras mías podrían producir los mismos resultados.
René Vázquez
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Jackson Heights, NY 11372
Comité Judicial
c/o Claudius Johnson
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de la libertad. porque sin misericordia será juzgado el que no hace
misericordia. La misericordia aventaja al juicio." -Santiago 2:12, 13.