¿Cuál es el pueblo de Dios?
"Ya veo que Dios no hace favoritismos ni diferencias entre unos y otros, sino que en todas las naciones se agrada de las personas que le adoran y practican el bien.
- Hechos 10:34,35.

Hechos 15:14 muestra que Dios escogería también a personas de entre los gentiles, para que
junto a los judíos que habían aceptado a Jesús formaran 'un pueblo para su nombre.' El texto
dice:
Desde esa perspectiva bíblica, el pueblo de Dios siempre ha estado formado por personas que pusieron fe en Dios y trabajaron por el bien, fuera que vivieran en el primer siglo o en siglos posteriores, y prescindiendo de la iglesia o denominación a la que pertenecieran."Simón ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien
tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre."
Las buenas nuevas acerca de Jesús fueron llevadas por personas de fe de todos los tiempos a distintos lugares del mundo. Llegaron a Roma, España, Britania, Rusia, China, América, Oceanía, etc., hasta el extremo de que hoy día pocos son los lugares en el mundo donde no se conoce el nombre de Jesús. Otras personas de fe se preocuparon siempre de copiar, traducir y salvaguardar valiosos manuscritos de la Biblia para hacerla disponible en muchos idiomas para la gente. Algunos sufrieron y fueron perseguidos por ello. Debido a la creación también de diversas sociedades bíblicas, se imprimen y facilitan las Escrituras a gente de todas las naciones.
No obstante, la historia muestra también cuánto sufrimiento ha habido cuando se ha predicado 'otra clase de evangelio' (Gálatas 1:8), diferente al inspirado por el Espíritu de Dios y su efecto benefactor, uno basado quizás en el autoritarismo, la falsedad o el desprecio a los derechos humanos. Sin embargo, cuando el evangelio ha significado gozo, progreso espiritual y liberación para la gente, entonces sí que habría que decir que se ha tratado de las 'buenas nuevas de la paz.' La predicación de ese evangelio siempre ha resultado en bendición segura para la gente; ha dado los mejores frutos para ella. Esa es la razón por la que el apóstol Pedro pudo decir:
"Él envió al pueblo de Israel un mensaje para anunciar el evangelio de la paz, la cual puede obtenerse por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos y de todo."-Hechos 10:36.
Hay muchos misioneros de distintas iglesias que no solo hablan acerca de Jesús, sino que
también trabajan a favor de los más pobres y desheredados de la tierra. Muchos han pagado
un alto precio, pero siguen laborando y dando su vida por sus amigos. Teresa de Calcuta
podría ser un ejemplo de hasta dónde puede llegar el poder de 'las buenas nuevas de la paz.'
Los teólogos de la liberación, han engrandecido con su solidaridad el significado actual de
la teología al denunciar la iniquidad de los abusos de que son víctimas los más débiles;
sencillamente no entienden a Jesús de Nazaret sin los desheredados de la tierra. Día a día
trabajan porque el reino de Dios sea una realidad también para ellos ahora. Como lo expresó
el teólogo Jon Sobrino:
Jesús mismo expresó cuán importante es llevar a cabo buenas obras cuando dijo:"Allá donde se sigue anunciando que el reino de Dios está cerca, allá donde se anuncia el reino como buena noticia a los pobres, ocurre de nuevo el escandaloso milagro de la esperanza. La sentida cercanía de Dios se traduce en esperanza para el presente histórico. El anuncio del reino exige hoy ese tipo de esperanza ... en correlación a los pobres. Desde ellos y para ellos ha aparecido la utopía del reino...
"El reino no es sólo utopía que se espera y por la que se trabaja, sino algo que es esperado y que hay que construir en contra de realidades históricas, en contra del pecado objetivo. Ese pecado, es en lo sustancial, aquello que da muerte a los hombres, en formas de estructuras -injusticia estructural, violencia institucionalizada -o en forma rápida, a través de la represión." -Jon Sobrino, Liberación con espíritu. Sal Terrae, Santander, 1985.
Solo a modo de reflexión, lea por favor el siguiente relato sobre una mujer de fe que vivió en el primer siglo, y vea cual es la razón principal por la que será recordada para siempre:"Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en lo alto de una montaña no puede esconderse; ni tampoco se enciende una luz y se la oculta debajo de una vasija, sino que se la pone en un candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. Pues bien, así es como debe alumbrar vuestra luz ante la gente, para que, al ver la bondad de vuestras obras, todos glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." Mateo 5:14-16.
De modo que parece bastante obvio que 'el pueblo de Dios' está compuesto por personas que, tanto por palabra como por obra, reflejan el efecto benefactor del Espíritu de Dios en sus vidas y en el entorno en que se mueven. No se puede reducir esa expresión a una sola denominación o iglesia, pues el apóstol Pedro reconoció al hablar con el primer cristiano gentil, Cornelio:"Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor." -Hechos 9:33-43.
"Ya veo que Dios no hace favoritismos ni diferencias entre unos y otros, sino que en todas las naciones se agrada de las personas que le adoran y practican el bien." - Hechos 10:34,35.
Comentando sobre el significado de "nacer de nuevo", el Comentario Bíblico Beacon dice:
La nación de Israel era el pueblo escogido de Dios. Pero con el advenimiento del
cristianismo, la expresión "pueblo de Dios" tendría un significado mayor. No es una
denominación concreta, sino que está formado por las personas que solo Dios y Cristo
conocen, estén estas donde estén. Como indicó Jesucristo a un maestro de Israel, Nicodemo,
ésas personas han aceptado "un nuevo nacimiento", es decir, una nueva clase de vida que
"nace del espíritu" y que les lleva a ver realizadas las promesas de Dios (Juan 3).
Como en el caso de Nicodemo, han puesto toda su confianza en "el que ha venido de Dios",
Jesucristo, y solo a él acuden.
Durante siglos después de la venida de Cristo, muchas han sido las personas que han puesto
fe en él. Muchas incluso han dado hasta su vida. Hoy día hay buenos cristianos que
asisten a distintas iglesias. Otros se reunen en hogares privados para orar y considerar
las Escrituras. Sea como sea, lo importante aquí es seguir apreciando el cristianismo como
modo de vida y como luz que da esperanza. Se debe reconocer humildemente que solo Cristo es
lo importante aquí. Pedro no dijo "Señor, ¿a dónde iremos"? Más bien dijo, "Señor, ¿a QUIEN
nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna" (Juan 6:68). Así, no se trata de ir a algún
lugar, sino a una persona, y esta es, no una iglesia u organización específica, sino Jesucristo, el
hijo de Dios.
"Tiene que haber una nueva clase de vida si uno quiere llegar a ver la presencia de Dios, su plan y propósito para el hombre. Westcott dice:
Si el hombre va a tener vida en el sentido real y eterno, la vida tiene que proceder de
arriba. La vida biológica es engendrada por los padres; pero la vida de Dios solo Él puede
proporcionarla (1:13) y proviene de arriba." Pág.62
'Sin este nuevo nacimiento ... ningún hombre puede ver el reino de Dios. Nuestros poderes naturales no pueden ver lo que es esencialmente espiritual. Se requiere una nueva visión para los objetos de un nuevo orden.'
Tanto los judíos como los samaritanos estaban acostumbrados a relacionar su adoración a
Dios con "un lugar" específico (Jerusalén o el monte Gerizim). Pero Jesucristo deja bien
claro que, desde ese tiempo en adelante, la adoración que Dios aprobara, no dependería de
llevarla a cabo en algún lugar en particular, sino en que se hiciera "con espíritu y con
verdad." De igual modo, hoy en día no es la pertenencia a alguna iglesia o denominación el
factor determinante para que Dios apruebe nuestra adoración a Él. Parece que eso no es lo
más importante. Uno podría asistir a alguna iglesia, ser miembro de alguna denominación,
o no pertenecer a ninguna de ellas; y sin embargo no estár adorando a Dios "en espíritu y
en verdad."
Esa clase de adoración, la que es "en espíritu y en verdad", está muy por encima de
cualquier otra, porque está relacionada con el espíritu de "un nuevo nacimiento." Es una
relación estrecha entre la persona y Dios mismo, y Jesucristo hace esto posible. Es un
"servicio sagrado" a Dios esté uno donde esté y haga lo que haga. Es un modo de vida. Y esa
adoración es también "en verdad", porque es revelación que emana de Dios mismo, no de otra
fuente, y el fruto que da siempre es excelente.
De modo que, no es tan importante "el lugar" o si uno asiste a una iglesia o no, como lo
que hay realmente en el corazón. En las Escrituras hallamos muchos ejemplos de cuán
importante ha sido siempre tanto para Dios como para Cristo, el interior del corazón de las
personas y los motivos que tenían. Adorar a Dios es algo mucho más excelso y apartado de las simples apariencias o de lo superficial. Es 'andar
diariamente con Dios,' algo íntimo: "con espíritu y con verdad, porque así quiere el Padre que
sean los que le adoren," dijo Jesús.
Enero 2002
Algunas personas preguntan, "¿en qué iglesia puedo adorar a Dios"?
Es interesante observar cómo en cierta ocasión, una mujer le hizo una pregunta muy
parecida a Jesús. Le dijo: "Nuestros padres adoraron en este monte (el monte Gerizim) y
vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar." Jesús le dijo:
"Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al
Padre... Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán
al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren."
Juan 4:19-24.