La referencia espiritual

La referencia espiritual



'Corramos con paciencia la carrera que tenemos 
por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.'-Hebreos 12:1 François Marie Arouet Voltaire (1694-1778) escribió en cierta ocasión que 'la mayoría de los hombres viven como si no fueran cristianos.' Si esa alegación es cierta, quizá eso se deba a que el cristianismo no sea el más fácil de los caminos. Y es que como humanos, a veces somos volubles y nos condicionan significativamente aspectos como nuestra herencia genética, la educación recibida o el entorno en que nos movemos; y si éste último es adverso, la reacción humana puede llegar a ser imprevisible. De ahí que las Escrituras digan que, incluso un hombre sabio, cuando se encuentra bajo presión, se puede comportar 'como loco' (Eclesiastés 7:7). Por eso, ¿existe alguna referencia que ayude a seguir manteniendo 'el norte' cuando arrecian las dificultades y las pruebas?

Las pruebas contra la carrera espiritual del cristiano pueden ser muchas y variadas. Pero quizá una de las más amargas sea la del desprecio y el rechazo de parte de quienes uno creía que eran sus hermanos en la fe. Cuando eso suele ir acompañado también de una gran decepción con la organización religiosa a la que se pertenecía, pudiera entonces sobrevenir un profundo sentimiento de tristeza y amargura. Pero además, pueden no acabar ahí las dificultades. Si una persona de fe deja por razones de conciencia la religión que había ocupado buena parte de su vida, podría recibir incluso el rechazo de miembros de su propia familia que todavía permanezcan en el movimiento. En el caso de matrimonios, eso, en ocasiones, se ha traducido en tensiones que a veces ha llevado al divorcio mismo y a todo el trauma que eso conlleva. Pero eso no es todo. La incomprensión podría venir también de otras fuentes.

Podría venir de la sociedad en la que se viva, que desde una perspectiva secular y nada comprensiva con el hecho religioso, quizá vea a esa persona como un 'ex' lo que sea y proclive a tener una personalidad 'desestructurada.' De vez en cuando, hasta podría aparecer algún estudiante de psicología que le pidiera hacerle un test para ver cómo ha salido de su religión, a la que, dicho sea de paso, se ve como 'secta,' o qué efectos ha causado en ella. Eso puede ser ilustrativo de lo poco que se puede llegar a entender el sentir religioso o experiencia vital de una persona.

También el desprecio y la crítica, podrían venir de parte de otros creyentes, sobre todo si alguien no hace acepción de algunas de sus creencias o dogmas y se niega a simplemente cambiar un sistema doctrinal por otro, o rehúye unirse a alguna de sus iglesias. Puede ser común tener que escuchar expresiones como 'si no aceptas esta doctrina elemental, estarás siempre practicando un cristianismo desnaturalizado,' o comentarios similares.

Todo lo dicho anteriormente, sin la perspectiva espiritual apropiada, podría conducir al cansancio, a la desorientación, a la apatía, a la amargura, o a simplemente 'arrojar la toalla' en la lucha por la fe. Así las cosas, la pregunta que se impone de nuevo es, ¿puede haber alguna razón, algún referente, para seguir luchando por lo bueno, por lo justo, por la esperanza y la confianza en Dios?

La referencia espiritual
Se ha dicho, que ante la desesperación del hombre, el cristianismo es una oferta de sentido. Ofrece altos valores morales y éticos para el vivir diario, pero además esperanza concreta de vida eterna para el futuro. Promete que el mal no tendrá la última palabra e invita a luchar contra él en esta existencia misma. Pero nada tendría sentido en el cristianismo sin hacer justa referencia a su magnífico fundador, Jesús de Nazaret. Su apuesta fue siempre por lo bueno y por lo justo; por el bien de la gente necesitada y por su consuelo espiritual, tal y como escribe con preciosas palabras Mateo (12:20,21), su amigo y apóstol:
"Tratará bien a los débiles, que son como cañas quebradas, como mechas que apenas echan humo. Actuará así hasta que la justicia reine en todo el mundo. ¡Todas las personas del mundo confiarán en él!"
-La Biblia en lenguaje sencillo, BLS
Sin embargo, Jesús mismo tampoco lo tuvo fácil. El sistema religioso al que había pertenecido durante toda su vida era opresor en sentido espiritual resultando ser una tremenda decepción. Su pueblo, Israel, y sus gobernantes le daban ahora la espalda. Incluso poco antes de morir, hasta sus amigos más íntimos le habían abandonado. Se quedó tan solo, que dice el evangelio que Dios le envió un ángel para que lo fortaleciera. La prueba no era nada fácil: al día siguiente recibiría desprecios, calumnias y dolorosas torturas hasta la muerte misma. Y su cuerpo colgaría durante horas, como el de un vil criminal, fuera de los muros de Jerusalén, 'la ciudad santa.' Sin embargo, su ejemplo de vida, su entrega por la gente necesitada, el espíritu de sus enseñanzas y su perseverancia hasta el fin, han sido inspiración constante para millones de personas desde entonces. De ahí que, pocos años después de su muerte, se escribieran las siguientes palabras de ánimo para todo aquel que lo viera como referente espiritual:
"Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón."-Hebreos 12:1-3, La Biblia de las Américas, LBLA
Aquí se describe a Jesús como 'el autor y consumador de la fe', que fue capaz de aguantarlo todo por la esperanza que tenía delante. De ahí que sea absolutamente necesario ver con claridad que el único referente en el arreglo de salvación de Dios, no es una organización humana falible, sino Cristo Jesús. Una iglesia u organización religiosa determinada puede ser un medio para dar a conocer a Cristo, pero no es Cristo mismo. Hay que entender que si hubo decepción, ésta se debió al abuso espiritual de otros, no al de Dios o al de Cristo. De modo que merece la pena seguir manteniendo en el corazón el gozo por 'las buenas nuevas acerca de Jesús' que una vez se conocieron y que podrían seguir alumbrando en la vida. Y sobre todo, ver la decepción recibida como lo que realmente fue: una prueba severa a la fe, es verdad, pero una prueba de la que también es posible salir airoso. Siguen estando ahí las Escrituras llenas de pasajes sublimes que invitan a imitar a Jesús y a conocer mejor al Padre; sigue estando ahí el precioso don de la oración, un don que nadie puede censurar; sigue estando ahí la posibilidad de pedir el espíritu santo de Dios para seguir teniendo fuerzas todos los días de la vida; y sigue estando ahí la esperanza de sus promesas, que suple la necesidad del ser humano siempre en busca de sentido.

Seguir teniendo como referente espiritual en la vida al 'autor y consumador de la fe', Cristo Jesús, hace que las heridas recibidas sanen poco a poco porque, que se sepa, ni él ni Dios han cambiado. Y es ahí donde puede estar la diferencia entre sentirse víctima o sentirse victorioso. Así, en una noche estrellada, seguirá siendo posible hablar con el hijo de uno acerca del Creador, de sus obras y de la esperanza que él ofrece.

Marzo 2006

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