La Sangre y la Vida, la Ley y el Amor


"La letra mata, mas el Espíritu da vida"
2 Corintios 3:6, Biblia de Jerusalén.



El TEMA que sigue a continuación, de ninguna manera quiere dar a entender, que el uso de la sangre no implique un serio grado de riesgo. Ni tampoco que una persona que elige sin coacción y voluntariamente evitar las transfusiones de sangre (o de algún componente o fraccion sanguínea) sobre una base puramente religiosa esté actuando impropiamente. Aún los actos que son correctos en sí mismos llegan a ser malos si se hacen con una mala conciencia. Como dijo el apóstol, "¡Dichoso aquel que usa de su libertad sin cargos de conciencia! ... todo lo que no se hace con la convicción que da la fe, es pecado." -1 Romanos 14:22,23, VP. Dejo al lector que juzgue por sí mismo, si, en vista de la evidencia que se va a presentar, ciertos escrúpulos con relación a la sangre reflejan una conciencia fuerte o débil.

A la misma vez, no se debe de subestimar la seria responsabilidad que tiene una organización al imponer sus ideas sobre la conciencia personal del individuo en asuntos tan críticos. Lo que ha sucedido con la Sociedad Watch Tower en el asunto de la sangre ilustra, contundentemente, como el legalismo puede llevar a una organización a una maraña llena de inconsistencias, con la posibilidad de que sus miembros sufran todas las consecuencias desfavorables resultantes.

Empezando en los últimos años de la década de 1940, la organización, en un principio, declaró una prohibición absoluta de la sangre de cualquier manera o forma, ya fuese completa o fraccionada. Luego, con el paso de los años, añadió nuevos preceptos, entrando cada vez más y más en aspectos técnicos del tema. La tabla siguiente presenta básicamente la posición actual de la organización sobre el uso de la sangre:


Prácticas y componentes de la sangre prohibidosPrácticas y componentes de la sangre permitidos
Sangre completa Albúmina
Plasma Inmunoglobulinas
Glóbulos blancos (leucocitos) Preparados para hemofílicos (Factores VIII y IX)
Glóbulos rojos
Plaquetas
Desviación de la sangre del paciente a través de una máquina de diálisis u otro tipo de desviación donde la "circulación extracorpórea no se interrumpa." (2)
Almacenar la sangre propia del paciente para subsiguientes transfusiones


Ahora la organización clasifica en categorías los elementos sanguíneos como componentes "mayores" o "menores" (el efecto que resulta de esta división aparece en la tabla anterior). Esta clasificación ilustra por sí misma tanto la naturaleza arbitraria así como la inconsistencia de tales reglas. ¿Cuándo le ha concedido Dios la autoridad a hombre alguno para que haga tal división? ¿Sobre qué base cierto porcentaje del total o lo que sea deciden ellos cuál es el punto divisor en el porcentaje separando "mayor" de "menor"? ¿O lo hacen sobre la base de la importancia vital de la función que cada componente tiene? Y si es así, ¿cómo evalúan y determinan la importancia relativa de tal función?

El anterior jefe de la propia plantilla médica de la central de la Watch Tower, un médico y cirujano, en conversación reconoció lo difícil de clasificar un elemento de la sangre como "mayor" o "menor," en vista del hecho de que, si una persona necesita para salvar su vida un elemento sanguíneo en particular, entonces ese elemento es un elemento "mayor" para ella.'(3) Pero en realidad, la inconsistencia va mucho más allá.

Cuando se le ha hecho la pregunta de por qué no ha prohibido el uso de todos los componentes sanguíneos, la Sociedad Wachtower ha explicado sus cambios de política, como el permitir el uso de las fracciones de sangre citadas, por medio de decir que éstas son usadas en "cantidades muy pequeñas" y que esto coloca su uso dentro del campo de la conciencia personal.'(4) Sin embargo, cuando se examina el asunto de cerca, uno encuentra evidencia que indica, o ignorancia, o un encubrimiento de los

(2) Estas posiciones están expuestas en la revista ¡Despertad! del 8 de noviembre de 1982, la cual lleva la reimpresión de un artículo publicado en The Journal of the American Medical Association (nº de noviembre 198l). El "artículo fue preparado por la Sociedad Watch Tower y desarrolla la posición de los Testigos de Jehová sobre la sangre

(3) El Dr. LoweU Dixon, anteríor doctor de la planta médica, es autor o coautor de varios artículos sobre el tema de la sangre publicado en las publicaciones de la Watch Tower

(4) ¡Despertad! del 22 de febrero de 1995, página 21.



hechos, hechos tan convincentes que ponen a la organización en una posición sin sentido. Considere lo siguiente:

Las declaraciones en contra del uso de la "sangre completa," tan enérgicamente expresadas por la Sociedad Wacth Tower, suenan muy impresionantes a muchos Testigos. Aunque las transfusiones de sangre completa fueron muy comunes en las décadas del 1950 y del 1960, éstas no obstante, son poco frecuentes hoy en día. En la mayoría de los casos, al paciente se le administra únicamente el componente sanguíneo que necesita.'(5) La mayor parte de la sangre se separa en un número determinado de componentes (plasma, leucocitos, eritrocitos [glóbulos rojos], etc.) en el período de tiempo en que se hace la donación. Estos componentes son almacenados para su uso posterior. La mayor parte de ellos serán enviados a centros hospitalarios. Por consiguiente, en la gran mayoría de los casos, cuando un Testigo se encara a una transfusión, la cuestión a la cual tiene que hacer frente no es a una transfusión de sangre completa, sino a la transfusión de alguno de sus componentes.

La inconsistencia de las normas de la Watch Tower sobre el uso de los componentes sanguíneos aceptables y no aceptables, está claramente ilustrada en su norma en cuanto al plasma. Como se puede ver en la ilustración (véase la próxima página) tomada de la revista ¡Despertad! del 22 de octubre de 1990, el plasma compone aproximadamente el 55 por ciento del volumen sanguíneo. Teniendo en cuenta su volumen, la sociedad Watch Tower lo clasifica en la lista de "componentes mayores." No obstante, el plasma está compuesto en un 93 por ciento simplemente de agua. ¿Cuáles son los componentes del 7 por ciento restante? Los principales son: albúmina, globulinas (de las cuales las irununoglobulinas son los componentes más esenciales), fibrinógenos y factores coagulantes (utilizados en las preparaciones hemofílicas).(6)' ¡Y estos son los mismos componentes que la organización alista como permisibles para sus miembros! Aunque el plasma mismo está prohibido, no obstante sus componentes principales son permitidos-a condición de que sean introducidos en el cuerpo por separado. Como dijo cierta persona, esto es como si el médico le dijese al paciente que en adelante ya no podría comer bocadillo con jamón y queso, pero que podría hacerlo si tomaba el bocadillo y separaba el jamón, el queso y el pan y se los comía por separado y no como bocadillo.(7)


5 Información provista por la Cruz Roja de Atlanta el 22 de enero de 1990 reveló que sólo el 6 por ciento de toda la sangre donada va a los hospitales como sangre completa el 94 por ciento restante se divide en sus componentes.

6 The Encyclopadia Britannica, Vol. 3 (1969), página795; The Encyclopedia Americana, Edición Internacional, Vol. 4 (1989). página 91.

7 Es interesante, que el agua, de la cual está compuesto el plasma en su mayor parte, libremente "circula dentro y fuera de la corriente sanguínea con gran rapidez' y se mezcla con el agua de las células del cuerpo, y los fluídos extracelulares. Así que nunca es un componente constante de la corriente sanguínea. (The New Encyclopedia Britanica, Macropadia, VoLl5 (1987), páginas 129,131.



Principales componentes de la sangre Los leucocitos, o "glóbulos blancos," también están prohibidos. En realidad, el término "glóbulos blancos" es algo equívoco, en particular si uno los asocia con "glóbulos rojos." Esto es así, porque de hecho la mayoría de los leucocitos en el cuerpo humano están fuera del sistema circulatorio sanguíneo. El cuerpo, normalmente, contiene alrededor de 2 a 3 kilos de leucocitos, y sólo del 2 al 3 por ciento de esta cantidad están dentro del sistema sanguíneo. El 97 o 98 por ciento está esparcido a través del tejido corporal, formando su sistema defensivo (o inmunológico).(8)

Esto significa que una persona que reciba el transplante de un órgano recibirá simultáneamente más leucocitos del exterior que si hubiese aceptado una transfusión de sangre. Puesto que la organización Watch Tower ahora permite los trasplantes de órganos, la posición inflexible en contra de los leucocitos (a la misma vez que permite otros componentes de la sangre), no tiene sentido. Esta posición, ciertamente, no puede ser defendida con la lógica, el raciocinio o con base moral alguna, sino sólo con razonamientos artificiosos. Asímismo, también carece de base razonable la separación arbitraria de la sangre en componentes "mayores y menores". Como hemos visto la organización prohibe el plasma --aunque éste se compone principalmente de agua-- a causa de su volumen (55% del volumen sanguíneo), no obstante, ¡prohibe los leucocitos, los cuales, según el gráfico de ¡Despertad! componen menos del uno por ciento de la sangre!.9


8 The New Encyclopedia Britannica,Macropoedia, Vol. 15 (1987), página 135,señala que "La mayor parte de los leucocitos está fuera de la circulación, y los pocos que están en el torrente sanguíneo están en tránsito de un lugar aotro." Así pues, el clasificarlos como "componentes mayores de la sangre" es como decir que los pasajeros de un tren constituyen o son una parte integral del personal de servicio del tren. El Dr. C. Guyton, en el libro The Texbook of Medical Physiology, (7th ed., Saunders Company, Filadelfia), página 52, explica que la principal razón del porqué están los leucocitos presentes en la sangre "es simplemente para ser transportados desde la médula espinal o el tejido linfoide a las áreas del cuerpo donde sean necesitados."

9 Hay evidencia de que la cifra presentada en el gráfico de la ¡Despertad! no es exacta y que el porcentaje de leucocitos pudiera aproximar cerca del 1% del volumen total de la sangre. De todos modos, la fracción es tan pequeña que ¡Despertad! ni siquiera lo muestra en el tubo de prueba del gráfico, y está incluida con las plaquetas, las cuales, nótese, constituyen por sí mismas, aproximadamente, sólo el 2/10 del 1 por ciento del total de la sangre. También están éstas en la lista de los componentes prohibidos.



La falta de lógica o base moral al mantener esta posición se puede ver en el hecho de que, teniendo la misma cantidad, la leche humana contiene más leucocitos que la sangre. La sangre contiene alrededor de 4.000 a 11.000 leucocitos por milímetro cúbico, mientras que la leche materna durante los primeros meses de lactancia puede llegar a contener hasta 50.000 leucocitos por milímetro cúbico. ¡Esto es de cinco a doce veces más que la cantidad que hay en la sangre! (10)

Quedan, entónces, los eritrocitos ( o glóbulos rojos) y las plaquetas, en la lista de los componentes prohibidos. ¿Qué hay de los componentes permitidos? Un punto importante a tener en cuenta es que la organización de la Watch Tower, en apoyo a su argumentación, se basa en el mandamiento de la ley mosáica que ordena que la sangre de animales que se sacrifican para comer sea derramada, y que esto se cita para justificar la objección de la organización a cualquier tipo de almacenamiento de la sangre humana. (11) Recuerde también que la organización permite los componentes sanguíneos de la lista, por constituir sólo una cantidad insignificante de sangre. Considere ahora los hechos siguientes con relación a los componentes que la organización clasifica como permisibles:



10 The New Encyclopadia Britannica, Macropedia, Vol. 15 (1987), página 135; J. H. Green,An Introduction to Human Physiology, 4thed. (Oxford: Oxford University Press, 1976). Sobre la cantidad de leucocitos en la leche humana, vea Armond S. Goldman, Anthony J. Ham Pong, and Randall M. Goldblum, "Host Defenses: Development and Matemal Contributions," Year Book of Pediatrics (Chicago: Year Book Medical Publisbers, Inc., 1985), página 87.

11 Génesis 9: 3, 4 ; Levítico 7: 26, 27; 17:11-14; Deuteronomio 12:22-24.



Parte II