La Sangre y la Vida, la Ley y el Amor (Parte II)

Uno de estos es la albúmina. Las albúminas se utilizan
principalmente en conexión con quemaduras y hemorragias grandes. Se
necesita alrededor de 600 gramos de albúmina para una persona que tenga del
30 al 50 por ciento de su cuerpo con quemaduras de tercer grado. Las normas
de la Watch Tower permitirían esto. Pero, ¿cuánta sangre se necesitaría
para extraer esta cantidad de albúmina? Se necesitaría de 10 a 15
litros de sangre para producir esa cantidad de albúmina.(12) Esto
dificilmente es un "cantidad pequeña" También es obvio que los litros de
sangre de los cuales se extrajo la albúmina fueron almacenados,
no "derramados."
Lo mismo sucede con las inmunoglobulinas (globulinas gama).
Para producir lo suficiente de las globulinas gama para una inyección con
jeringa (una vacunación para personas, incluyendo a los Testigos de Jehová,
que viajen a los países que no gozan de condiciones muy higiénicas, y que
quieran protegerse contra el cólera) requiere alrededor de 3 litros de
sangre para obtener la cantidad necesaria.(13) Esto es todavía más de lo que se
emplea
13 Se obtiene esta cantidad por medio de dividir la cantidad de gamma-globulina
en una jeringa, con la cantidad que hay en un litro de sangre.
para un transfusión normal de sangre. Y de nuevo, las globulinas
gama son extraídas de sangre que es almacenada, no "derramada".
Quedan, entonces, las preparaciones hemofílicas (Factores VUI y IX).
Antes de que se llegaran a utilizar tales preparaciones, el promedio de vida
de un hemofilico en la década de 1940, era de 16.5 años.(14) Hoy en día, debido
a estas preparaciones derivadas de la sangre, un hemofílico puede llegar a
vivir un período de vida de una persona normal. El producir las preparaciones
para que un hemofílico viva tal período de vida requiere las extracciones de
aproximadamente 100.000 litros de sangre. (15) Aún cuando las preparaciones
hemofílicas mismas representan solamente una fracción de ese total, cuando
consideramos su fuente, tenemos que preguntarnos ¿cómo se puede considerar
que esto envuelva una "pequeña cantidad" de sangre?
El uso de cualquiera de estos componentes sanguíneos implica el almacenamiento,
incluso masivo, de cantidades de sangre. Por un lado, la Watch Tower decreta
como permisible el uso de estos componentes sanguíneos-y por consiguiente el
almacenamiento envuelto en su extracción y producción-mientras que por otro
lado ellos declaran que están opuestos al almacenamiento de sangre por estar
condenado bíblicamente. Esta es la única base que ellos dan para prohibir
el uso de la sangre propia por un Testigo, (es decir, el que la persona
almacene parte de su propia sangre, la cual se devuelve después al torrente
sanguíneo durante o después de la intervención quirúrgica).(16) Claramente,
las posiciones tomadas son arbitrarias, inconsistentes y contradictorias.
Es difícil de creer que tanto los que promueven tales normas como los
escritores de las mismas, cuando presentan tales explicaciones y defensas
de las mismas, sean tan ignorantes de los hechos y que esto no les permita
ver la inconsistencia y arbitrariedad envuelta. Sin embargo, el pensar que
sean así es lo único que pudiera librar la posición presentada de ser
clasificada también como deshonesta.
El decidir sobre tratamiento médico y cuestiones de salud prohibiendo esto y
permitiendo aquello es pisar en terreno peligroso. Por un lado se puede
llegar a ser culpable de crear un temor irracional, y por otro lado el crear
un falso sentido de seguridad. El derrotero sabio y humilde es el de dejar
la responsabilidad de decidir sobre tales diferencias donde corresponde en
primer lugar, es decir, en la conciencia del individuo.
Los artículos de la Watch Tower, sobre el tema de la sangre, hacen hincapié
en la posición "inflexible" tomada por la organización sobre la sangre, con
frecuencia alabando su propia posición como salvaguardadora
15 Este cálculo es muy moderado. La cantidad real es, con toda probabilidad,
mucho más alta en la mayoría de los casos. La Atalaya del l5 de junio del
1985 comenta que "cada partida del Factor VIII está compuesta del plasma que
se reúne de hasta 2500 donantes de sangre."
16 La posición de la organización sobre esto está expuesta con muchos
tecnicismos y razonamientos en La Atalaya del 15 de marzo de 1989, páginas
30 y 31.
de la vida y salud de sus miembros. Muy difícilmente, si es que acaso
alguna vez, puede uno leer un informe o una experiencia que refleje
desfavorablemente sobre estas normas.
Artículos recientes llaman la atención a como las normas de la organización
han protegido a sus miembros de contraer SIDA. Un artículo de ¡Despertad!
del 8 de octubre de 1988, hace esta declaración. El mismo artículo señala
que "para principios del 1985 la mayoría de los estadounidenses con hemofilia
grave habían sido infectados con el virus del SIDA." !Despertad! del 22 de
octubre de 1990 actualiza esta información diciendo: "Los hemofílicos que en
su mayoría utilizan un agente coagulante extraído del plasma, para tratar su
enfermedad fueron diezmados. En los Estados Unidos entre el 60 y el 90 por
ciento de ellos contrajo el SIDA antes de que se implantara un procedimiento
médico para eliminar el VIH." De forma similar, La Atalaya del 15 de junio
de 1985, en un artículo titulado "Gran Bretaña, la sangre y el SIDA" comenta
en la página 30 que "alrededor de 70 millones de unidades de concentrado de
Factor VHI" fueron importadas de los Estados Unidos para tratar hemofílicos
de Gran Bretaña, y sigue diciendo, "parece que al importar este producto
sanguíneo el virus del SIDA fue transferido al suministro británico"
Mientras que contienen mucha alabanza del poder protector de las normas de
la organización sobre la sangre, hay algo que todos estos artículos dejan de
mostrar a sus lectores. Es el hecho de que aquellos hemofílicos infectados
se infectaron principalmente de una fuente de sangre que la Sociedad Watch
Tower había declarado oficialmente como permisible: el Factor VIII, que es
una preparación hemofilica extraída del plasma.(17) Como ¡Despertad! del 22 de
octubre de 1990 muestra, algunos casos de infección del SIDA se habían
producido a través de "transplantes de tejido" los cuales son declarados
como también "permisibles" por la organización.
Todo esto ilustra tanto la necedad, como lo completamente perjudicial que es,
el que una organización asuma tener la sabiduría y la autoridad divina, y
emprenda el desarrrollo de un complicado conjunto de normas y de distinciones
técnicas, y luego las imponga como una norma moral obligatoria, decidiendo
por otros, en qué casos y en qué circunstancias un asunto puede estar dentro
o fuera del terreno de la conciencia personal.
El riesgo intrínseco o propio, tanto en una transfusión de sangre como de
componentes sanguíneos o fracciones, es real. Pero a la misma vez, también
es cierto que la gente puede morir en el quirófano debido a una hemorragia
grande. El uso de la sangre propia de uno, almacenada hasta el tiempo de la
intervención quirúrgica, lógicamente sería de interés para
personas preocupadas en la posibilidad de contraer alguna infección
asociada con la sangre. No obstante, como se ha visto, la organización
asume la autoridad de declarar esto fuera del campo de la decisión personal,
prohibiendo incluso "la recogida de sangre durante la operación" (es decir,
durante la intervención quirúrgica, se recoge y es depositada en un
recipiente de plástico y más tarde se transfunde devolviéndola al cuerpo)." (18)
Y el hecho es que muchos miles de personas están anuentes a renunciar al
derecho de tomar sus propias decisiones en asuntos tan críticos y decisivos,
y dejan que una organización decida por ellos, aún cuando a lo largo de su
historia muestra que no está dispuesta a reconocer su responsabilidad por el
daño que producen sus normativas. Ellos son alimentados, casi exclusivamente,
por aquellas declaraciones y experiencias que son solamente favorables, pero
muy raramente son informados de los factores negativos.
Considere solo un ejemplo, tomado de un artículo de la revista Discover
de agosto de 1988. Una mujer Testigo, a la edad de 42 años empezó a hacerse
una serie de operaciones para extraerse tumores de la vejiga, tumores que
ocurrían periódicamente a través de varios años. En la última vez esperó
demasiado tiempo antes de ir al médico de nuevo, estaba sufriendo hemorragias
fuertes y estaba gravemente anémica. Insistió en no recibir una transfusión
de sangre y su decisión fue respetada. Durante una semana los urólogos
intentaron sin éxito controlar la hemorragia. Su índice sanguíneo continuó
bajando. La doctora que escribió el artículo describe lo que sucedió:
Su necesidad de aire aumentó. El ritmo respiratorio aumentaba Llegó a estar
cada vez más débil y final e inevitablemerite-las fibras musculares de su
corazón mostraron su desesperada necesidad de oxígeno. Ella experimentó un
fortísimo y aplastante dolor de pecho.
La doctora que escribe el artículo comenta su impresión al llegar a la
habitación del paciente:
La mujer sufrió un paro cardíaco. El equipo de médicos y enfermeras
empezaron a hacerle la resucitación cardiopulmonar, le administraron
epinefrina y atropina, y después un chock eléctrico directo al corazón.
Este palpitaba frenéticamente v se paraba de nuevo. Se le practicó más
resucitación cardiopulmonar, sé le administró más epinefrina y atropina,
otro shock eléctrico, y más resucitación cardiopulmonar. Se continuó este
proceso durante una hora hasta que no hubo razón ni más esperanza para seguir
continuando. El paciente estaba fuera de cualquier posible recuperación.
La médico que describió esta escena no consideró a la mujer como si fuera
sólo una fanática. Ella escribió:
Aquí había una mujer que tenía un problema que se le planteaba repetidamente
y que requería una intervención quirúrgica periódicamente. Conociendo de
antemano esta situación, el haber almacenado una cantidad de su propia sangre
le podría haber parecido un proceder sabio y seguro. Sin embargo, la ley
teocrática" hizo que desechara esta posibilidad. La obediencia a la "ley
teocrática" no le permitió hacer una elección personal en este asunto.
Si las normas de la organización tuvieran una base verdaderamente bíblica,
entonces cualquier sufrimiento que pudiera resultar de adherirse a éstas,
tales como el daño por posponer o evitar una intervención quirúrgica debido
a la preocupación o incertidumbre con relación a las
cuestiones de la sangre, o hasta la pérdida misma de la vida a causa de sentirse
bajo la obligación divina de rehusar todos los componentes, excepto los
"permitidos"-todo podría ser visto como el sufrimiento al cual el siervo de
Dios debe encararse de buena gana.(20) Muchos Testigos de Jehová son muy
sinceros al mantener los requisitos de su organización en este asunto.
Algunos incluso han visto morir a sus hijos como resultado de ello y sería
cruelmente injusto atribuirlo a una falta de amor paternal por su parte.
Ellos simplemente han aceptado que aunque complejos, o aún confusos los
requisitos y normas de la organización están basados en la Biblia y, por
consiguiente, ordenados por Dios. No obstante, pocas declaraciones han
estado más débilmente basadas que éstas.
Como se ha visto anteriormente, muchas de las razones de la Watch Tower se
concentran alrededor de los textos de las Escrituras Hebreas, mayormente de
las ordenanzas de la ley mosaica. Puesto que la Sociedad reconoce que los
cristianos no están bajo esa Ley, se cita con frecuencia el texto de Génesis
capitulo nueve, versículos del 1 al 7. Este dice:
Se afirma que, puesto que todos los humanos descendemos de Noé y sus hijos,
estos mandamientos aplican todavía a todas las personas. Se representa como
entendido que las ordenanzas sobre la sangre en la ley mosaica son simples
repeticiones de, o elaboraciones de, la ley básica establecida con
anterioridad y por tanto que está todavía en vigor. De otra forma, ya que
los cristianos no están bajo esa ley mosaica, no tendría sentido el que se
citaran los textos de ella como de importancia para la cuestión.(21). Se
hace una aplicación eterna al decreto divino con relación a la sangre dicho
a Noé.
Si eso es así ¿no es cierto que debería ser igualmente aplicable el mandato
de "ser fructíferos y llenar la tierra" y de " hacer que la tierra enjambre
de ustedes y hacerse muchos sobre ella"? Y si es así ¿cómo es posible
justificar el que la Sociedad Watch Tower estimule no sólo la soltería, sino
de cierto modo el que no se tengan hijos entre los Testigos de Jehová
casados? Bajo el encabezamiento "Tener hijos hoy día" La Atalaya del 1 de
marzo de 1988 (página 2 1) dice que en vista del "tiempo limitado" que queda
para hacer que la obra de la predicación se lleve acabo, "Por eso, es
apropiado que los cristianos se pregunten qué efecto tendrá en su participación
en esa obra vital el que ellos se casen o, si están casados, el que tengan
hijos." El articulo reconoce que el tener hijos es parte del mandato que Dios
dió después del Diluvio, pero se dice en la página 26 que "Hoy día el tener
hijos no es una parte específica de la obra que Jehová ha encomendado a su
pueblo.... De modo que el asunto de tener hijos en este tiempo del fin es un
asunto personal que cada matrimonio debe decidir por sí mismo. Sin embargo,
puesto que 'el tiempo que queda está reducido,' las parejas casadas harían
bien en pesar cuidadosamente y con oración los puntos a favor y en contra de
tener hijos en estos tiempos." Si las palabras de Jehová a Noé con relación
a tener hijos y el 'enjambrar fructíferamente la tierra' pueden aparcarse a
un lado como algo que no aplica, ¿cómo se puede afirmar consistentemente que
sus palabras con relación a la sangre sí que están en vigor, y también
utilizarlas como base para justificar la aplicación de mandatos de la ley
mosaica con relación a la sangre, y decir también que estos están en vigor
para los cristianos hoy?