En cuestión de creencias, ¿todo vale?

En cuestión de creencias, ¿todo vale?



La respuesta a esa pregunta tendría que ser que no. Al igual que la ciencia procura hallar la verdad en los campos que le concierne, el cristiano está obligado a seguir buscando la verdad e ir alcanzando una mayor comprensión de lo que da sentido a su existencia. El historiador Paul Johnson, en su Historia del Cristianismo escribe:

"El cristianismo, al identificar la verdad con la fe, debe enseñar- y bien entendido, en efecto enseña- que la interferencia con la verdad es inmoral. Un cristiano dotado de fe nada tiene que temer de los hechos... De modo que, a mi entender, el cristiano no debe privarse en lo más mínimo, de seguir la línea de la verdad. Más aún está realmente obligado a seguirla. En realidad, debe sentirse más libre que el no cristiano, que está comprometido de antemano por su propio rechazo."
 
'Dinos, maestro...'
Jesús contesta las preguntas de las autoridades religiosas.
Del film 'Jesús de Nazaret,' de Franco Zeffirelli

Las Escrituras dicen con claridad que podemos pedir sabiduría (Santiago 1:5). Eso podría incluir solicitar el entender las cosas de Dios. Es verdad que algo así puede llevar tiempo, pero el reflexionar en los dichos de Jesús con frecuencia podría ayudar a entender muchas cosas relacionadas con 'el Padre.' Por eso él mismo dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida." -Juan 14:6.

La Biblia dice que es nuestro derecho "pasar adelante a la madurez," y que en asuntos de conciencia, que no sean otros los que piensen una y otra vez por nosotros, sino que podamos usar nuestras "facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal." (Hebreos 5:14;6:1, Biblia de Jerusalén) En nuestro estudio de las Escrituras, también se puede pedir el Espíritu de Dios para poder entender. Eso puede llegar a ser de mucha ayuda. Además, existen comentarios bíblicos que pueden ayudar a ver aspectos o perspectivas diferentes en ciertos pasajes, especialmente aquellos que puedan ser difíciles de entender. Pero también, es una muestra de humildad el dejar que sea solo Dios quien a su debido tiempo revele todas las cosas, y que mientras tanto, en la comunidad cristiana prevalezcan "la fe, la esperanza y el amor."-1ª Cor.13:13.

Por otro lado, ese buen deseo de conocer la verdad prescinde de todo "relativismo", es decir, que doctrinalmente "todo valga." Por ejemplo, sería difícil de sostener un tipo de creencia que despreciara los altos valores éticos de justicia o los derechos humanos. Eso sería contrario al verdadero espíritu del cristianismo que tiene al ser humano como 'imagen de Dios' y pleno por tanto de dignidad.

Es verdad también que muchas personas han sufrido lo indecible por ser sinceros con ellos mismos y por amor a la verdad. Es posible que hayan recibido desprecio o marginación por ello en su entorno social o familiar. Pero también recuerdan las palabras expresadas de parte de Dios en las Escrituras: "Nunca te dejaré y nunca te desampararé." (Hebreos 13:5). Y saben también que Dios mismo ha prometido su bendición en todos los sentidos si no se cansan en su empeño por adherirse a la verdad y a lo que es recto:

"Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos;
si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia;
si llamas a la inteligencia y pides discernimiento;
si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido,
entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios.
Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable.
Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles.
Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino;
la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida.
La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá."

- Proverbios 2:1-11, Nueva Versión Internacional

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