¿Qué es la verdad?




'Tu Palabra es una lámpara para mi pie.'-Salmo 119:105 Al principio, al cristianismo se le llamó "el Camino". Significaba fe en Dios y en aquel a quien Él había enviado, Jesucristo. Era sobre todo un modo o camino de vida que abarcaba fe, esperanza y amor al prójimo. Una entrega total a Dios. Jesús también dijo a unos judíos que habían puesto fe en él: "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

Pero la pregunta que surge inmediatamente es: ¿qué es "la verdad"? ¿se refiere quizá a alguno de los muchos y distintos 'cuerpos dogmáticos' establecidos a lo largo de dos mil años de historia del cristianismo y que en muchas ocasiones solo han contribuído a la división de los cristianos? Suele ocurrir todavía que los que creen en una cosa, no hablan ni tienen ningún trato con los que creen otra diferente. Según algunos teólogos sinceros, es posible que el problema de una buena parte de la fe protestante sea el llamado 'biblicismo'; el de la fe ortodoxa oriental, el tradicionalismo; y el de la fe católico-romana, y como ocurre también por ejemplo en el caso de los testigos de Jehová, el autoritarismo. En realidad, barreras infranqueables para el entendimiento, y eso suele desviar la atención de aquel que sí merecería la más firme confianza y de quien todos los profetas hablaron en el pasado, Jesús de Nazaret, quien poco antes de morir rogó a Dios encarecidamente que sus discípulos 'fueran uno'. Él ofreció a todos los seres humanos la oportunidad de tener una relación personal con Dios que se demostraría por sus buenas obras y que haría que fueran "luz del mundo." Para eso no sería necesario saber todas las respuestas desde un punto de vista intelectual, o tratar de establecer una "verdad" que fuera el resultado de un conjunto de dogmas a veces muy cambiantes, sino confiar plenamente en Su Espíritu y entregarse por completo a Él con confianza radical.

Cuando en las Escrituras se habla acerca de "el Camino" o de "la verdad", se refieren a algo mucho más excelso que los "cuerpos doctrinales" de las distintas iglesias o denominaciones existentes, pues éstas son muchas veces verdaderas barreras ideológicas que rompen la hermandad entre los seres humanos. El centro de todo el asunto es la fe en Cristo Jesús como el medio de Dios para la bendición de todos los hombres. Un entendimiento profundo del espíritu de sus enseñanzas, debería llevarnos a la acción de llevar a cabo obras positivas hacia los demás. Por eso solo fue lógico que se escribiera Santiago 1:27 como ideal de la adoración pura a Dios.

¿Dijo Jesucristo que a sus seguidores se les identificaría por cierto conjunto de doctrinas específicas y que eso sería "la verdad"? No parece que así sea a juzgar por el espíritu del evangelio. Sus palabras en Mateo 5:14-16 indican que solo hay un modo de mostrar que se está en la verdad y se es luz del mundo: por las buenas obras; y Juan 13:34, 35 hace alusión al amor como motivación principal del que ha puesto fe en él. En definitiva, se trata de algo mucho más relacionado con el fruto del espíritu, uno mucho más excelso y próximo a Dios.

Por otro lado, el apóstol Juan relaciona la verdad con la fe en Cristo Jesús y el amor al prójimo, no con simple conocimiento intelectual. Escribió:

"Hermanos míos no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto sabremos que somos de la verdad... Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros según el mandamiento que nos dio." 1ª Juan 3:18,19,23.
Sobre la expresión "la verdad", note la interesante nota al pie de la página de la Nueva Biblia de Jerusalén cuando comenta Juan 8:32,

La verdad es la expresión de la voluntad de Dios sobre el hombre, tal como nos ha sido transmitida por Cristo (8:40,45;17:17). Nosotros la "conocemos" en el sentido (semítico) de que permanece en nosotros como un principio de vida moral: "andamos"=vivimos según sus directrices (3ª Juan 3,4; Sal 86:11); "hacemos la verdad", es decir obramos conforme a lo que ella exige de nosotros. Se contrapone pues, al "mundo" (1:9), como una especie de clima ético: los que son del "mundo" no pueden sino odiarla (15:19; 17:14-16), los que son "de la verdad" obedecen al mensaje de amor que Cristo nos ha transmitido de parte de Dios (18:37; 1ª Juan 3:18, 19) Y son santificados por la verdad lo mismo que por la palabra de Cristo (17:17; 15:3) Por cuanto esta verdad se nos da por medio de Cristo, éste puede afirmar que él es la verdad que nos conduce al Padre (14:6).

Volver